Lenguaje inclusivo.

Sra. Montero o Montera:

Espero que no le moleste que feminice su apellido, dado que usted ha dicho que hace lo que haga falta por la igualdad entre hombres y mujeres.

¡Pues claro que sí! Una reunión de representantes de organizaciones está llena de portavoces y portavozas. No nos bastaba con los miembros y miembras, ahora viene usted y feminiza lo femenino. Como el plural del substantivo voz no acaba en “a” pues no vale y me invento voza porque yo y la causa lo valemos.

Sabe, hay algo que respeto casi tanto como a las mujeres y es mi idioma, pese a lo cual no voy a poner comillas en las numerosas palabras que me voy a inventar para asegurar un uso políticamente correcto de mi lengua materna (o paterna).

No quiero que nadie se sienta excluido, quiero que mi mensaje llegue alto y claro a todos los progres y progras de clase alta que dicen ser de izquierdas o izquierdos pero no son más que un atajo de quejicas y quejicos incapaces, por lo visto, de sentirse aludidos si no se especifica el género de cada substantivo.

El plural masculino en castellano incluye ambos géneros. Estar diciendo: diputados y diputadas, senadores y senadoras, ciudadanos y ciudadanas, es improductivo y muy pesado.

Si no les gusta pidan a la RAE que lo cambie. Yo no me voy sentir herido si a partir de ahora es el plural femenino el inclusivo, pero me voy a cabrear si no encuentro trabajo por ser cincuentón o no puedo cobrar una pensión porque Rajoy ha agotado el fondo de reserva.

Luego se preguntan por qué pierden votantes y votantas. Cagarse en la lengua no los convierte en mejores activistas o activistos sino que los hace parecer ignorantes e ignorantas que sólo causan risa a la derecha que deberían combatir, que vale, son unos corruptos irredentos, pero saben hablar.

No quiero ni pensar en lo que son ustedes capaces o capazas de inventarse en temas económicos o sociales de los que no tengo ni idea viendo lo que hacen con el idioma. No es que yo sea un experto gramático como denota este blog de ortografía deficiente y pobre vocabulario, pero al menos sé distinguir cuando una portavoza habla o eructa.

Tampoco quiero que piense que la critico por ser mujer, por eso intento hablar como usted para que gente como la batuta de su partido, perdón el batuto, Don Pablo, también se sientan aludidos junto al resto de rebeldes y rebeldas de su grupo parlamentario o grupa parlamentaria, de nombre interminable e ideología indeterminada.

En fin, tenía más cosas por decir pero mi dispositivo tiene corrector ortográfico pero no político y estoy cansado de luchar contra él. Así que por mi os podéis ir todos a la porra o al porro… eso ha sonado mal, quería decir idos a hacer puñetas o puñetos.

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