¿Por qué tuviste que morir?

Porque en el fuego se prueba el oro y los gratos a Dios en el horno de la humillación.

Eclesiastico 2.5.

¿Por qué tuviste que morir? ¿Cómo podía imaginar que podías morirte tan joven? Siempre tuve alguna excusa para no ir a verte. Pensaba – Estará muy ocupado dirigiendo su empresa, cuidando de su hijo-. A pesar de que eras más joven que yo siempre te admiré como pocas veces he admirado a otros hombres por más sabios y venerables que fueran. Tu imponente presencia, tu capacidad para resolver cualquier contratiempo y la seguridad con la que argumentabas sobre cualquier tema, hicieron que todos los del grupo de amigos, te siguiéramos. Nada podía ir mal si tú estabas al mando.

Resolvías con presteza cualquier situación desde un simple reparto del cambio que nos correspondía a cada uno de la cuenta de una cena, hasta sacar de una ladera embarrada el coche de otro con tu pequeño todo terreno, con el cual recorrimos toda Cataluña. Fueron los mejores momentos de mi juventud y ahora son los mejores recuerdos en mi madurez.

Estabas tan entregado a tu fe religiosa. Eras un creyente practicante tan estricto. Recuerdo que presumías de cosas como no abandonar la misa hasta que dejaba de cantar el coro, y que te guardabas mucho de banalizar con los temas sexuales antes del matrimonio. Sé que en ocasiones te enojaban mis opiniones en contra de tu dios y yo dejaba de discutir, porque no quería hacerte enfadar, pues ante todo te apreciaba.

Sí, ya sé que nunca te lo dije. ¡Qué más daba! lo tenías todo y pensaba que no me necesitabas. Dibujé los planos de tu proyecto de final de carrera y te di algunos consejos sobre informática, pero aparte de eso ¿qué podía darte yo? Bueno, te hice un retrato, pero nunca me sentí demasiado orgulloso, tenía ínfulas de artista y no sé si lo hice por admiración o para darme importancia.

Cuando nos vimos por última vez te vi algo triste pero no vencido y como siempre firme en tus principios morales. Me dijiste que pesar de tu separación no te quistaste la alianza pues tu compromiso era para siempre, fue tu mujer quien se separó, no tú, y ante Dios y ante los hombres seguías casado. Mientras razonabas desde tus creencias pensaba ¿cómo puede tratarte Dios tan mal si le has dado tu vida entera? Pero decidí darte la razón y apoyarte. Al menos un acto correcto entre tanta torpeza.

Tras saber de tu muerte fui alternando entre un vacío en mi alma y la vergüenza de no haber comprendido aquel – “Necesito verte”- cuando me llamaste para quedar. Aunque no me comentaste nada, puede que ya te supieras enfermo de gravedad y yo tan estúpido, no supe ver que algo andaba mal.

Tuviste una vida social plena, como empresario, locutor de radio y cofundador de la asociación literaria de Matadepera, pero tal vez no abundan en ese ambiente gente que, como yo, comprendiera de primera mano, el sufrimiento del que no tiene salud. Además de tu familia, puede que yo, que me he pasado la vida en clínicas y hospitales, soportando y superando crueles síntomas, te hubiese podido reconfortar.

Mi facilidad para reírme de mí mismo y mi a veces inoportuno sarcasmo te hubieran tal, vez, dulcificado la agonía que, no quiero ni imaginar, llevabas por dentro. Sé por experiencia que un poco de comprensión y algo de sentido del humor pueden animar y el ánimo ayuda a segregar hormonas y cosas bioquímicas que al parecer te faltaron en ese quirófano donde dejaste este mundo. No sé, no hubiese pasado nada por intentarlo, pero no lo hice y ahora lo lamento.

Nunca volveré a verte, el “mañana lo llamo”, no llegará ya. No habrá más abriles pensando en felicitarte por tu cumpleaños y no haciéndolo por si te venía mal.  Tampoco creo que pueda conocer a tu hijo y lo siento pues me gustaría decirle lo grande que fue su padre y que, aunque no es comparable, yo también he perdido, como él, una parte importante de mi vida.

Ahora me dicen, con buena intención, que me entere de donde estás enterrado y que vaya a contarte ante tu lápida todo esto que escribo hoy. Pero no puedo. No me porté bien cuando vivías y no voy a hacer de plañidera hipócrita frente a tu tumba, pero sabes, Xavi, por primera vez en mi vida deseo que estuvieras en lo cierto: que hay un cielo y un dios que te ha convocado porque, tal vez, hay alguna vacante para ángel. Es la única razón por la que entendería que haya llamado tan pronto, al mejor de sus hijos.

Descansa en paz, mi amigo.

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Monetizando mi blog en WordPress.

El otro día los simpáticos y eficientes administradores de la plataforma WordPress, donde tengo alojado este modesto blog, me comunicaron que había ganado 12 céntimos de dolar americano por los anuncios que ponen en mis entradas y que puede ver mi modesta pero selecta audiencia.

¡12 céntimos de dolar! Para mí es un gran triunfo personal aunque no desde el punto de vista económico ya que:

  • He tenido que cambiarme a una cuenta premium que cuesta unos 100€ anuales. De momento la perdida económica es del 99,80%.
  • No cobraré nada hasta que tenga acumulados 100$ americanos. Sí cada mes mantengo el número de visitas y la ganancia se mantiene, recibiré mi primer pago en 2087.
  • Para entonces y suponiendo que la cuota anual que pago por el blog sea la misma con un ligero aumento anual según el IPC e impuestos, habré invertido alrededor 10.000$ USA.

Resulta evidente que con estos números el negocio de escribir en Internet para mí resulta catastrófico, pero no escribo esto para quejarme.

Hubiese sido estúpido pensar que podía ganar dinero rápidamente escribiendo tonterías ni tampoco critico la manera como la plataforma WordPress gestiona su negocio, pero me gusta demostrar eso, que no soy estúpido y que sé hacer unos mínimos cálculos aritméticos (o eso creo) que me mantengan con los pies en la tierra.

Por eso pienso que ha llegado el momento de escribir cosas con más enjundia y profundidad. Buscar temas que puedan interesar a la gente. A lo largo de los años me he dado cuenta que los temas que más solicitan mis lectores son:

  • Ayuda personal gracias a mi experiencia en mis diversas enfermedades.
  • Mi relación con las mujeres.
  • Explicaciones técnicas relacionadas con mi profesión sobre todo CAD y ofimática.
  • Algunas críticas televisivas y cinemátográficas.

En todos esos temas recibo innumerables visitas y consultas desde todas parte del mundo donde haya alguien que entiende el Español, lo cual me llena de orgullo.

En cambio mis entradas humorísticas y de critica social, mis favoritas, tienen pocas visitas y pocos comentarios. Quizás seguiré el consejo que leí no sé dónde y recopilaré todas la parte literaria de mi blog para:

  • Convertirla en un libro que pueda publicar en las muchas plataformas que existen hoy día para ello.
  • Usarla como guiones de vídeos para You Tube o similar.

Creo por lo tanto, que esos 12 céntimos de dolar me han abierto los ojos y que debo dotar de más profesionalidad y quizás de más controversia mis escritos, tal vez así mi sobrino pueda cobrar esos 100$ USA a sus 77 años que tal como está el tema de las pensiones puede que le vengan bien.

Desde Chulilla

Carta abierta a la la reina de las fiestas de Chulilla 2017

Querida Patricia:

Ante todo mis felicitaciones por ser coronada reina de las fiestas patronales de Santa Bárbara de la Baronía de Chulilla, felicitación extensiva a las cuatro damas de honor que te acompañarán en todos los actos festivos y litúrgicos que no son pocos.

No voy a entrar en valorar tradiciones religiosas tan incomprensibles para mí como la adoración de santas y vírgenes ni tampoco quiero entrar en el debate de si deben existir los concursos de belleza femeninos tengan la raigambre que tengan. Pero, querida Patricia, lo que es seguro es que la elección de la reina y damas de honor de las fiestas de Santa Bárbara es un concurso de belleza que has ganado tú.

Patricia, niña ¿No te das cuenta de que eres, con perdón, de las últimas de las chicas del pueblo que merecería ganar un concurso de belleza? No me malinterpretes, no te estoy llamando fea ni mucho menos, pero para ganar un concurso de belleza hace falta algo más que ser “mona”.

No voy a dudar del buen criterio del jurado que te eligió y menos acusar de nada al Excelentísimo Ayuntamiento de Chulilla, pero ¿No crees que resulta más que probable que alguien lo haga? Digo todo esto sin temor a ofenderte porque me cuesta pensar que de verdad crees que eres la más adecuada para ostentar la corona de las fiestas del pueblo.

  • ¿No te parece extraño que hayas vencido con tu sobrepeso a tus esculturales damas? A una de ellas la vi el otro día en la piscina, cuando llevé a mi sobrino, y en bikini parecía la Venus de Milo con brazos.
  • ¿No te hace dudar que te hayan elegido con tus ¿1,60? con tacones cuando las otras finalistas sobrepasan sobradamente el metro setenta descalzas?
  • ¿No notas como se les ajusta suavemente a sus cuerpos el traje ceremonial a tus compañeras, mientras que las costuras del tuyo parece que vayan a rasgarse en cualquier momento ante el envite de tus michelines?
  • ¿No te preocupa la gruesa capa de maquillaje que te has puesto en la foto oficial en comparación con el ligero colorete de tus rivales?
  • ¿Y no te preocupa de verdad, lo que deben pensar los demás? Puede que te dé igual lo que piensen otros, pero ya te digo yo que nadie en el pueblo (y menos tus bellísimas contrincantes) ha pensado: ¡Pero qué guapa y salerosa es nuestra reina del 2017! “Visca la dona valenciana!”

Patricia, eres una chica agraciada y si perdieras algo de peso incluso guapa, no lo voy a negar. Tienes un magnífico futuro como doctora en medicina, peluquera o presidenta de la Generalitat Valenciana, pero no en concursos de belleza y eso deberías saberlo.

No todos podemos ser lo que queremos. Cada uno tenemos nuestras habilidades y talentos que debemos conocer y potenciar. Pero pretender ser lo que no se es, resulta ridículo para uno mismo e injusto para los que sí tienen posibilidades, como ha pasado contigo y con cualquiera de tus 4 damas de honor, más merecedoras de tu corona y que, quién sabe por qué, se han quedado sin ella.

Pero bueno, esto es España, el país de las oportunidades y si Belén Esteban llegó a vender más libros que Ruiz Zafón, una niña bajita y rechoncha puede ser coronada reina por su belleza.

Para acabar, sólo decir que si la reina de las fiestas patronales de la Baronía de Chulilla en honor a Santa Bárbara, no se elige por su belleza sino por su devoción, conocimientos de la tradición o por cualquier otro motivo ajeno a ser la más guapa, me retractaré de inmediato y te pediré públicas disculpas.

Disfruta de tu gran momento.

David.

En Chulilla a 7 de agosto de 2017.

P.D.

Los concursos de belleza están pensados para la gente guapa, alta y delgada. Así que los que piensen que todos tenemos derecho o que la belleza está en el interior que regresen al planeta tierra.

Mendicidad S.L.

“Yo creo que la vida está dividida en lo horrible y lo miserable. (…) lo horrible son los enfermos incurables, los ciegos, los lisiados… No se como pueden soportar la vida, (…). Y los miserables somos todos los demás. Así que al pasar por la vida deberíamos dar gracias (…) por tener la suerte de ser miserables”.
Woody Allen. “Annie Hall “

Barcelona está llena de hombres que duermen en las calles. Creo que hay muchos más que antes. Tal vez el intenso calor de este verano los ha expulsado de sus refugios habituales, donde yo no los veía. ¿Quién puede aguantar dentro de un cajero con estas crueles temperaturas, salvo el musulmán que cada día ora hacia la Meca y lee su Corán en mi oficina bancaria de la calle Olesa?

Soy pobre, siempre lo he sido, pero no un miserable y tengo que dar las gracias por ello. Cuando estuve en el paro, modifiqué mis hábitos de consumo: no más caprichos, no más gastos superfluos. No desperdiciar mi valioso bono de transporte de 10 viajes, y no usar mi mejor ropa, todo ello por si salía una entrevista de trabajo. Además recuerdo que reduje mi tarifa telefónica a la más barata, sin megas y esas cosas, sólo lo necesario para recibir llamadas en respuesta a mis ofertas de empleo.

Pero el subsahariano que pide limosna en el vestíbulo del Mercadona y que tanta compasión despierta, habla durante horas con su celular, con toda desfachatez. ¿Cómo puede un mendigo que implora que le den para comer, tener teléfono móvil?

Tal vez recibe instrucciones de los mafiosos que lo han puesto ahí, aunque es mucho hablar. No creo que ni los astronautas de la ISS, reciban instrucciones durante tanto rato. Para decirle que acabe su jornada a las dos y que deje su sitio a la anciana que pide que te bendiga la Virgen si le das unas monedas, bastan unos minutos.

Ahora que tengo trabajo, puedo ir a comer al KFC que no dista mucho de ese Mercadona. Al llegar siempre recibo el simpático saludo del, no sé como llamarlo, “antisistema” que con su sombrerito de copa, sus tatuajes y sus Dr. Martens, me pide que le invite a pollo frito.

Me gustaría decirle que me motiva el levantarme cada día a las 5:00 de la mañana, soportar el mal tiempo, los agobios del transporte público y las presiones de mi trabajo, para que él pueda llevar un estilo de vida alternativo, con barra libre de pollo crujiente. Pero me contengo cuando veo a los dos enormes y bien alimentados perros que dormitan junto él.

Los viernes, que no trabajo por la tarde, son los días en los que me gusta ir al KFC a almorzar. Me ilusiono pensando en el gran vaso de refresco sin azúcar que mitigará algo el calor que estoy pasando, mientras oigo el traqueteo del tren de cercanías que me lleva a casa.

De repente el traqueteo es enmascarado por los gritos quejumbrosos, de un joven, encorvado y que camina con dificultad, que aparece gritando en un peculiar acento, que le ayudemos con algunas monedas, pues es un refugiado de la guerra.

Tengo la maldición de poseer una inteligencia media y esta hace que encuentre extraño lo que dice. ¿De qué guerra estará hablando?

Pienso en conflictos actuales pero pienso poco. El joven despeja todas mis dudas exclamando en un tono aún más lastimero. “Soy de Bosnia, de Sarajevo” frase que repite en bucle. A ver, este tipo es muy joven, pongamos que tiene 25 años. Descarto la primera guerra mundial, obviamente, así que me queda la guerra de Bosnia que sucedió entre 1992 y 1995. Caigo en ello porque Ismael Serrano cantaba por entonces lo de: “Ahora mueren en Bosnia, los que morían en Vietnam“. ¿Es refugiado de una guerra que acabó hace 22 años?

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El tipo sigue gritando y lloriqueando que le ayudemos pues es “Bosnio, de Sarajevo”, algo tan ridículo como ir gritando: “soy un refugiado de la guerra, soy vasco, de Guernika”. No obstante, siento algo de vergüenza, quién soy yo para juzgar a la gente sin recursos. ¿No me inventaría yo cualquier patraña para conseguir alguna ayuda? Abrumado por la culpabilidad desciendo del tren y me encamino hacia el metro

Junto a  la entrada del suburbano, en los bancos pétreos de la Plaza D’Orfila, veo al joven bosnio, Ya no está encorvado, exhibe con normalidad sus 180 centímetros, y mueve sus piernas con soltura. Intercambia cosas con una muchacha, de apariencia normal que le comenta algo que hace que el estridente refugiado, extraiga su móvil y empiece a hablar con alguien. Avergonzado de estar avergonzado, tomo el tren hacia mi cita con el pollo frito de Kentucky.

Acabar en la mendicidad ha sido siempre de mis peores pesadillas, pero me tranquilizo. Ser mendigo en Barcelona es un trabajo más, incluso con móvil de empresa, algo que jamás tuve. Quizás me acepten, aunque lo veo difícil, el proceso de selección debe ser duro y si no que se lo cuenten a las docenas de hombres que duermen en cajas de cartón en la acera los días de mucho calor y al morito, que de cara a la Meca, reza mientras extraigo dinero del cajero.

 

Refutando al refutador.

El impresentable Oliver Ibáñez, un intoxicador nauseabundo de los muchos que pueblan Internet, pretende convencernos de que la tierra es plana y dice que puede demostrarlo. Para ello ocupa horas de vídeos donde de manera arrogante y engolada, vomita bufonadas que avergonzarían a la más mediocre “troupe” de payasos del más misérrimo circo ambulante.

A Ibáñez no le gusta la realidad porque contradice sus creencias religiosas y la de las mentes simples que constituyen su audiencia, negando incluso hechos científicos aceptados desde hace siglos por casi todas las confesiones. (Dejemos aparte el dinero que gana cada vez que uno de esos mequetrefes que le siguen comparte su vídeo o da “like”).

De entre la basura hedionda que publica este “pensador” llegó a mí el vídeo donde intenta refutar de manera tendenciosa e hiriente, un excelente vídeo del gran divulgador científico,  Aldo Bartra, del canal El Robot de Platón, del que estoy orgullosamente subscrito.

Yo me crié con Rodríguez de la Fuente, Jacques Cousteau y Carl Sagan, pero mi sobrino se criará con escoria como Ibañez, y  por mucho que sus padres velen por su educación, es imposible librarle del todo, de lo que ya es una autentica inundación de majaderías y regresión cultural y científica, ya saben: nunca llegamos a la luna, el cambio climático es un invento de los chinos y Kate Perry es Illuminati.

Por eso publico a continuación mi comentario al ignominioso vídeo en contra de Aldo. Desgraciadamente me veo en la obligación de dejar el enlace a esta ponzoña, para que se entienda lo que comento.

Mi respuesta:

  • “¿A estás alturas no sabes que la luna tiene una órbita sincrónica y siempre vemos la misma cara? La luna no se ve rotar en el vídeo por el mismo motivo. La otra imagen que enseñas es un burdo montaje y además equivocado.
  • La tierra no es redonda porque lo diga la NASA. Se sabe desde la más remota antigüedad y no había masones en la época en que Eratóstenes hizo su experimento para calcular el diámetro de la misma.
  • Entre 1519 y 1522 la expedición Magallanes Elcano circunnavegó la tierra por primera vez. No existía la NASA en el siglo XVI.
  • Las primeras fotos de la tierra de calidad las tomó el cosmonauta ruso Guerman Titov, en 1961 desde la nave Vostok-2. No había CGI a principios de los 60. No estoy seguro, pero los cosmonautas rusos no trabajaban para la NASA / Disney.
  • Las misiones Apolo y, por tanto las fotos de la tierra, se hicieron entre 1968 y 1975. El Photoshop se inventó en 1988.
  • Haz un viaje a Canarias, sube al Teide y verás que a cierta altura se ve Gran Canaria, si la tierra fuera plana, con un buen telescopio verías Lanzarote y cuanto mejor fuera el telescopio verías las costas de África y así tan lejos cuanto mejor fuera el telescopio.
  • ¿Por qué no lo haces? Monta una cámara en un telescopio (puedes comprar todo en Media Markt) y saca una foto del Sahara occidental desde el Teide. Cuelga la foto y gánate el premio nobel y pasa a la historia como el mayor descubridor de todos los tiempos.
  • No eres un ignorante, ni un tonto ni siquiera un fanático religioso. Sabes perfectamente que lo que dices es basura y viertes esa basura sobre el conocimiento y la ciencia para tu beneficio, como una fábrica que vierte residuos tóxicos en un río. Es una pena, pero por suerte siempre tendremos a gente como Aldo.”

Una partida decisiva.

1979.

La vida del niño de los setenta empezaba a complicarse principalmente porque estaba dejando de ser un niño.

Su salud era mala, como siempre, y empezaba a sospechar que eso no sería suficiente para ganarse el cielo, tal como le prometían a modo de ánimo cuando el asma lo asfixiaba.

De alguna manera se daba cuenta que algo falso había en sus buenas notas y en el aprecio de sus profesores, presagio de su rotundo fracaso en estudios superiores y que puso en su sitio una sobrevalorada inteligencia.

Las niñas de ayer que le incluían en sus juegos de cocinitas, se habían convertido en las mujercitas del hoy para las que, el niño de los setenta, ni existía.

Por todo ello, el niño de los setenta pensó que estaba jugando la partida de ajedrez decisiva, la que le proporcionaría el momento más alejado de la mediocridad, en el que estaría en toda su existencia.

Su rival, un compañero de clase, era todo lo contrario que el niño de los setenta. Sano, brillante, ingenioso, inteligente y perfectamente visible por las mujercitas de hoy, incluso llegaría a ser un reconocido profesional de los medios de comunicación. Nada en el estaba sobrevalorado, salvo su talento para el ajedrez. Pues partiendo como favorito, fue vencido por el niño de los setenta.

El niño de los setenta no recuerda si jugaba con blancas o negras, sólo recuerda que la partida duró poco, que era la final del torneo escolar y que no hubo celebración, ni fanfarria ni gloria. Un “has ganado” y ya puedes irte para casa. El trofeo se lo dieron en la fiesta de final de curso. Hoy comparte polvo en un mueble de su casa, con la orla de la carrera de ingeniero que no acabó y su diploma que acredita que completó con éxito el curso de aprender a montar en bicicleta para mayores de 30 años.

2017.

El hombre que fue el niño de los 70 tiene una vida normal, como la de cualquiera. Su salud no es tan mala, incluso a veces parece que es buena. Su inteligencia está bien acotada y se dedica a lo que sabe hacer y  las niñas de ayer son las mujeres de hoy que, para el hombre que fue el niño de los setenta, ni existen.

Sí, su vida estaba un poco estancada, él se veía a menudo como un viejo velero varado. Pero la Tramontana, comenzó a soplar con fuerza y las velas de sus viejos mástiles se desplegaron y aunque cada madero de su casco cruje y algunos cabos se rompen, navega sin miedo y con ilusión por saber que hay tras el horizonte.

Por todo ello, hoy perderá feliz, la partida de ajedrez que lo enfrenta con su sobrino de seis años, al que acaba de enseñar a jugar. Piensa que dejarse ganar puede que ayude a su pequeño oponente, a comprender mejor en que consiste el jaque mate, ahora que ya sabe colocar las piezas en su sitio y como se mueve cada una de ellas.

El niño de 1979 ha enseñado a jugar al ajedrez a un niño del 2017 y va a perder, con celebración, fanfarria y gloria, la que es, ahora sí, la partida decisiva de su vida.

 

 

 

 

Mamá.

Las dos palabras que más me llenan de regocijo es cuando dice mi hijo, es cuando digo mamá. 

“Amor Verdadero”. Canción.

Algo que sucedió ayer con mi madre me ha hecho recordar una de las pocas anécdotas agradables que viví en Italia o mejor dicho que viví entre los italianos. Estos que tan agradables y simpáticos son cuando te los encuentras lejos de su tierra parecen transmutar cuando regresan a ella. Porque lejos de la formal simpatía de los ingleses o de la condescendiente amabilidad de los franceses, los italianos cuando están enclaustrados entre el Tirreno y el Adriático no resultan ni tan simpáticos ni tan amables o al menos eso me pareció.

Puede ser que estando al sur de los Alpes los italianos tomen conciencia de que son los máximos artífices de las artes, de la ciencia y del progreso humano en general y ello les convierte sin querer en en arrogantes mequetrefes. No fueron pocas las malas caras y la desidia que encontré en todas y cada una de las ciudades que visité. Desde una anciana que me retuvo para entregarme a la policia porque me metí sin querer en el lavabo de señoras, hasta un conductor de autobús que se reía en mi cara pues al parecer era el único pringado del pasaje con intención de pagar el viaje.

Dado que no soy persona que se relacione con desconocidos fácilmente no tardé en concentrarme en mi cometido que era ver Italia y entre el Panteón de Agripa, la Galleria Vittorio Emanuele II, la Piazza de San Marco y un mural cercano al Coliseo, creo recordar, donde se mostraba que tuvo que ser un Cesar Sevillano, el que llevara el imperio a su máximo esplendor, me fui olvidando de aquellos engominados botarates… bueno eso pensaba de los italianos entonces.

Italianos

Ocurrió que de regreso al hostal de peregrinos infestado de cucarachas donde me alojaba desde la Basilica de San Pedro, me senté enfrente de una señora cincuentona, entrada en carnes que era un tópico Felliniano viviente. Decidí hacer una llamada y naturalmente comencé a hablar en castellano. No sé cual fue la causa pero aquella mujer frunció el ceño y me dedicó su peor mueca de asco mientras fijaba una furiosa mirada en mis ojos. No sé si era por hablar muy alto, que no creo, o porque era un extranjero más perturbando la “pax” en las calles de la ciudad eterna o simplemente la señora detestaba a los españoles pero el desagrado de aquella “donna” era patente.

Aunque pensé que se trataba de una muestra más de cortesía transalpina sin consecuencias, empecé a ponerme nervioso y concluí mi llamada no sólo por el desconcierto ante la actitud de la “signora” sino porque la conversación me estaba distrayendo del trayecto y temía saltarme mi parada situada en un descampado colindante con la Vía Aurelia Antica. Así que corté la comunicación con un: “Hasta luego Mamá” pues era con mi madre con quien hablaba y algo sucedió: la enojada señora puso cara de sorpresa justo en el momento en que pronuncié la palabra Mamá. Su asco y desprecio empezaron a difuminarse y sus labios apretados esbozaron una curva que acabó en una de las más sinceras y amables sonrisas que me haya dedicado persona alguna. Su rostro se iluminó y sus ojos amenazadores empezaron a brillar y tras una mueca de complicidad dejó de mirarme y fijó sus ojos en el paisaje urbano. El extranjero incomodo que perturbaba su viaje con su cháchara ininteligible estaba hablando con su madre y eso la conmovió, quién sabe por qué.

Una vez me apeé del autobús esa anécdota me ayudó a superar el cansancio por estar todo el día recorriendo Roma y los insultos que me prodigaban los conductores por empeñarme en llegar al hostal caminando por el lado correcto de la Vía Aurelia Antica.