CONFINAMIENTO. DÍA 40.

Cuarenta días y cuarenta noches. Lo que duró el diluvio universal.

Además hoy es San Jorge, Sant Jordi en Cataluña. Por aquí es costumbre regalar una rosa a las mujeres, lo que me provocó alguna que otra situación incómoda, en mi juventud.

Por eso dejé de hacerlo, salvo en los pocos casos que sabía que mi floripondio sería aceptado de buen grado y siempre por cortesía profesional: Jefas, clientas y compañeras de trabajo, cuando era costumbre corporativa y lo hacíamos todos los tíos de la oficina.

Sant Jordi es también la fiesta del libro. Compré alguno en la cooperativa de médicos, que estaba frente donde yo trabajaba, pero no recuerdo siquiera si los leí. Yo compro libros todo el año y no necesito hacerlo precisamente el día que están más caros.

En fin, Sant Jordi, es una fiesta que me resulta antipática y me recuerda a las estrofas de Serrat:

“Aquellas muñecas de abril, que acabaron de frente y perfil. Que se comieron mi naranja a gajos, que arrancaron la ilusión de cuajo”

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