Mi experiencia en Hoy-Voy

Ya tengo permiso de conducir. ¡A mis cincuenta años! ¿Quién lo iba a decir? Y todo gracias a Hoy-Voy.

Antecedentes.

Si he tardado tanto en sacarme el carné de conducir ha sido por una mezcla de prioridades, falta de dinero y otros problemas que no vienen al caso, que me obligaron a dejarlo para más adelante.

El “más adelante” llegó (un más adelante de ¡32 años!) y me apunté a la misma autoescuela donde mi hermano se sacó el carné en 1995, pero no me adapte. Sus métodos eran anticuados, sus instalaciones lúgubres y el profesorado histriónico y sin gracia. Además me echaron por un tecnicismo del contrato que nunca acabé de entender quedándose, además, con todo mi dinero.

Un día vi que habían abierto una franquicia de autoescuelas Hoy-Voy cerca de mi casa. Su amarillo corporativo, el rollo desenfadado y una oferta de matrícula muy económica si me inscribía entre los cien primeros me animó y me apunté sin pensarlo.

Me convertí en alumno de Hoy-Voy Sagrera y lo que voy a explicar se aplica a todas las escuelas de la marca aunque hable sobre la mía ubicada en el barrio de la Sagrera de Barcelona.

Método HOY-VOY para aprobar la teórica.

El método de Hoy-Voy consiste en un curso intensivo de 15 días. Te dan el libro de teoría, uno de tests, un conjunto de “chuletas” resumen de teoría, muy útiles por cierto, y todo ello muy bien presentado. También incluyen una libreta para tomar apuntes, un pin con el logo de la escuela y una piruleta de limón. Sí, una piruleta.(1)

El curso no tenía nada que ver con el de la otra autoescuela. Instalaciones modernas, imagen corporativa que inspira buen rollo, material audiovisual de categoría (no un señor moviendo cochecitos sobre la mesa) y profesores competentes que al menos saben cuando colocar un chiste.

Durante el mismo, no dejaban de recordarte que no hiciera tests de la DGT o de otras conocidas webs. Sólo debía hacer los tests de su propia web llamados Intelitest. Sí haces un mínimo de 133 test con una nota media superior a 5, te garantizan el aprobado, en caso contrario te devuelven el dinero.

Puedes descargarte la app que te permite hacer estos tests como también los llamados Intelidrive que están más orientados a superar el exámen práctico. También sirve para recibir resultados de estos, comprar prácticas, y establecer alarmas que te avisa si hay clases libres en el horario que a ti te convenga pudiendo elegir, profesor, zona e incluso coche. Ni que decir tiene que todo esto también puedes hacerlo desde su web.

Yo hice no 133, sino que superé los 200 test y obtuve una nota cercana a 8. Los test se contestan de forma habitual y no sólo evalúan tus conocimientos sino también la seguridad de los mismos y la calidad de lo aprendido que se indica en la nota antes aludida. Por ejemplo, tras contestar a la pregunta de opción múltiple: “a”,”b” o “c”, tienes que indicar si la respuesta la sabías seguro, la habías deducido o la habías adivinado.

El 4 de mayo del 2017 me presenté en las instalaciones de la DGT de la Calle de La Minería de Barcelona. El examen me resultó muy fácil. A lo mejor lo era pero más bien creo que método de Hoy-Voy funciona a la perfección a tenor de los desconsolados llantos de alumnos de otras autoescuelas.

Las prácticas.

Las prácticas se compran en la web, en la app o en la propia autoescuela. Los precios oscilan entre los 19 y los 29 euros según el horario y la demanda. Duran 45 minutos pero puedes comprar varias seguidas.

Los coches que usan y que es marca característica de la escuela son Minis, concretamente en mi autoescuela usan el modelo “One” de cinco puertas, diésel.

Las zonas para hacer prácticas son los alrededores de donde se esté ubicada la escuela, lunes y viernes, y el resto de días, incluidos sábados, se hacen en zonas de examen en Barcelona. Supongo que en otras ciudades de será igual.

Además te avisan por e-mail de cualquier eventualidad: cuando comienzan tus prácticas, si alguna ha cambiado o ha sido suspendida. Ellos se encargan de todo.

Los profesores de prácticas de Hoy-Voy Sagrera.

He hecho un total de 129 prácticas. Sí como leen ¡129 prácticas! Nunca he sido lo que se dice “habilidoso”, aunque he de decir en mi descargo que muchas fueron de 90 minutos y para mí, desde un punto de vista pedagógico cuentan como una sola, así que en el computo total salen bastantes menos. Pero bueno, son muchas… ¡demasiadas!

Iniciación.

El 12 de mayo, 8 días después de aprobar la teórica, me senté por primera vez a los mandos de un automóvil con objeto de conducirlo. Debo confesar que no tuve miedo pero sí un gran nerviosismo, mi talón de Aquiles y lo que ha propiciado que haya consumido 7 convocatorias para conseguir el permiso de conducir.

Mi primera profesora se llamaba Juana. Me enseño lo básico, a colocar los retrovisores, a poner las luces, a accionar los intermitentes, la palanca de cambio y los pedales. Me hizo una foto que colgaron en el Facebook de la autoescuela (en la que quedé guapo como siempre) y nos pusimos en marcha. Mi ilusión por conducir un coche por primera vez y ver que se movía y paraba cuando yo quería superaba a todas mis pulsiones.

El uso del embrague era torpe y mi pie derecho cambiaba del freno al acelerador con vacilación. Juana me dijo que estos pedales se usaban con un solo pie pues no es posible acelerar y frenar al mismo tiempo, pero yo creo que si es posible, a tenor del traqueteo y crujidos que transmitia el pobre Mini.

No sé si fue casualidad o mi primera práctica afectó a Juana porque abandonó la empresa al poco tiempo y no la volví a ver.

Tomo el relevo José Luis Rivilla (12 prácticas). Un tipo amable, simpático y buen maestro, que soportó con estoicismo mi natural torpeza física. Él me enseñó las maniobras básicas: girar, cambiar de carril, a arrancar en pendiente, distancias de seguridad y mis primeros aparcamientos, es por eso que siempre consideraré a José Luis como el que me enseñó, sino a conducir, sí a usar el vehículo.

Aprendiendo o intentándolo al menos.

No pude seguir con José Luis pues ya no coincidían sus clases con mi horario laboral así que tuve que buscar nuevos profesores y encontré a los tres me enseñaron el grueso de lo necesario para circular y que son:

  • Primero vino José del Pino (21 prácticas). José no habla demasiado, te corrige con suavidad y eso transmite aplomo al alumno. Acabada la práctica te dice los fallos y como mejorarlos. (Por cierto ¿Nadie se ha fijado que José del Pino es igualito que el actor Gonzalo de Castro?).
  • Luego fue Bogdan Mircea Fedoreac (35 prácticas). Bogdan es intenso y algo severo, pero eso siempre me ha gustado. Fue el profesor con el que más prácticas he hecho y me enseñó muchísimo.
  • Y por último David Pérez (29 prácticas). Siempre será mi favorito por haber aprobado el examen siendo él mi profesor acompañante. David tiene clase, estilo y te da mucha seguridad al volante. Reconozco que tuve ganas de estrangularle las dos veces que me fastidió el examen por tocar los mandos del coche (con razón por supuesto), algo que es eliminatorio de inmediato. Pero le perdoné como espero que él me disculpe los berrinches que me entraban cuando me suspendían. Porque esa es otra, no me tomé nada bien los suspensos, me porté como un niño malcriado pero yo soy así, luego se me pasa enseguida. Hago extensivas mis disculpas a Bogdan, pues subí dos veces con él al examen y también me enfadé muchísimo.

5 – Mejorando.

En la última etapa de prácticas vinieron:

  • Pere Física (8 prácticas). Pere es tranquilo, sosegado. Apunta cuidadosamente en una libretita los fallos que cometes y acabada la práctica te los explica. Hacer prácticas con él es cómodo y eficiente, Además en una ocasión evitó que me llevara por delante a un motorista porque hice un cambio de carril con el culo.
  • Sebastián Terrón (10 práticas). Sebastián. Un sevillano muy simpático pero también intenso. Es con él que hice las prácticas en la última etapa y creo que ayudó mucho a poder aprobar el examen. Me prometió que si escribía un libro de anécdotas de su oficio me citaría por mis ocurrencias.

Menciones honoríficas.

Aunque hice pocas prácticas con ellos no quiero olvidarme de:

  • Inma Agoiz (7 prácticas). Inma es amable pero enérgica y creo que me enseño a frenar correctamente.
  • Victor Solernou (6 prácticas). Victor es muy simpático y sus clases son amenas y fue el que me ayudó a comprender el uso correcto de los retrovisores laterales.

Mi agradecimiento a todos por su profesionalidad y por su paciencia.

La administración.

En Hoy-Voy se encargan de todo. No tienes que preocuparte de cuando debes de renovar papeles ni de cuanto tienes que pagar por los diferentes trámites. Te avisan con antelación de todo.

También te recuerdan por e-mail y por sms de las prácticas que tienes contratadas y la zona con un día de antelación y una hora antes del comienzo de las mismas.

Personal de la escuela te acompaña el día del examen teórico y te avisan del resultado de los exámenes prácticos. En mi caso fue Ares Palau coordinadora de atención al alumno cuya simpatía y eficiencia supone un gran apoyo.

Quiero felicitar a Estela López la directora (que además fue la persona quien realizó mi matriculación) por el excelente funcionamiento de la escuela y por el merecido éxito que está teniendo. Por supuesto hago extensiva mi gratitud al resto del personal que no conocí.

Por último quiero dedicar una mención especial a Jenny Llopis, la joven encargada de atención al alumno por sus ánimos y por sus palabras días antes de aprobar el examen práctico:

.- “…No me importa cuantas veces suspenda un alumno, lo único que no admito es que se rindan”.

Palabras que para mí, que estuve apunto de abandonar después de mi desastrosos sexto examen, me resultaron muy motivadoras. ¡Gracias Jenny!

Puntos negativos.

Si he de poner algún punto negativo de Hoy-Voy, para que no se diga que sólo digo cosas bonitas porque he aprobado, son sin duda dos:

La política de turnos de los profesores.

No sé si sigue igual y si ocurre en otras autoescuelas de la marca pero intercambian a los profesores entre turnos de mañana y tarde cada tres meses, creo.

Esto resulta algo incómodo para los alumnos que como yo no podemos fijar una hora hacer prácticas, por motivos laborales. Nos vemos obligados a cambiar a menudo de profesor y eso no es bueno. Principalmente porque, aunque todos los profesores como he indicado son excelentes, no siempre coinciden en sus prioridades y eso, en mi opinión aporta algo de confusión al aprendizaje.

Claro que, como mayormente, el alumnado son jóvenes estudiantes y gente que si puede elegir hora, tampoco resulta un gran problema.

Segundo, son los Minis One.

Son coches muy chulos y debo aclarar que son muchas las autoescuelas que usan este coche, algunas celebérrimas, pero encuentro algunos inconvenientes como vehículo para aprender :

  • Son coches pequeños, ¡claro llamándose Mini! Pero me sorprendió que pese a que no soy muy alto casi siempre tuve que deslizar el asiento totalmente para poder entrar en él cómodamente y además siendo “corpulento como soy” debía perder buenos minutos de práctica ajustando el asiento para llegar a los pedales sin que mi prominente abdomen bloqueara el volante, con el consiguiente ajuste de espejos.
  • Llevan un testigo que te indica que marcha llevas engranada y cuando debes de cambiar. Te acostumbras fácilmente a él y temo que lo echaré de menos en el coche barato al que puedo aspirar y que no sabré cambiar de marcha correctamente.
  • Los intermitentes son un suplicio. Después de casi 100 horas de conducción no he conseguido activarlos y desactivarlos correctamente. Si les das flojo hacen tres destellos que no sirven para nada por lo que debes darles con más firmeza para fijarlos y no sé, a mi me parecía que podía romperlos, el mando no parece muy sólido. Además las luces de carretera se activan con el mismo mando por lo que no fueron pocas las veces que las encendí sin querer al poner los intermitentes.
  • Por último la marcha atrás ¡la maldita marcha atrás! Se engrana dándole a la palanca hacia ti dos veces y luego adelante, es decir es parecido a meter la primera y yo que soy muy bruto en más de una ocasión puse una por otra con el riesgo que supone eso.

Pero bueno, por lo demás están muy bien y en todo caso es mi opinión personal.

Conclusión.

Mi experiencia ha sido maravillosa y recomiendo esta marca de autoescuelas a todo el mundo sin dudarlo y por supuesto especialmente a Hoy-Voy Sagrera, hacedora del milagro de convertirme en conductor.

(1) También dan una especie de inhalador que huele a no sé que hierba y que se supone resulta tranquilizador de cara a los exámenes. No lo usé porque no me gusta el olor a herbolario pero si que vi a muchos de mis compañeros de autoescuela usándolo el día del examen.

Otra cosa incluida es un bolígrafo en cuyo mango hay un juego donde tienes que mover unas bolitas en un laberinto, pero lo dejé en un cajón abandonado porque era muy divertido, pero no pintaba.

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6 comments

  1. Cuando un sevillano promete siempre cumple. Soy Sebastián y seguro que estarás en mi futuro libro de anécdotas (para cuando lo escriba).
    Fue un placer tenerte a mi lado durante un tiempo.
    Enhorabuena y felicidades por tu tesón.

    1. Hola Sebastián:
      Lo dicho: gracias por tus enseñanzas, tu profesionalidad y por los momentos distendidos que tuvimos que me ayudaron a superar mi desgana y frustración después de tantos y tan vergonzosos suspensos.
      Una abrazo.

  2. Hola David,
    Gracias por el post, a parte de ser maravilloso…ayer nos emocionaste a todos y cada uno de nosotros. Has puesto mucho empeño y dedicación, nunca te canses pues siempre hay una recompensa, y ¡ya la tienes!. Disfrútala y sé muy feliz. ¡Un placer coincidir contigo!

    1. Hola Estela:
      No aspiraba a emocionaros pero si dejar constancia de vuestra valía. Yo sí que me siento afortunado de que hayamos coincidido.
      Gracias por tus palabras de ánimo.
      Un abrazo.

    1. Hola Tenorio:
      Si tienes un cuento mejor te invito a que lo cuentes como respuesta a mi entrada. Todos los puntos de vista son bienvenidos si sirven para dar una mejor información sobre los temas que trato en mi blog.
      Gracias por tu tiempo. Saludos.

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