La cola del hambre.

Esta es una entrada corta. La foto que la encabeza está tomada esta misma tarde en la Calle Berenguer de Palou, cerca de mi casa. La gente que hace cola no está esperando para entrar a una sesión de cine, ni para comprar los primeros un iPhone 6. Hacen cola delante de la llamada Despensa Arciprestal de Cáritas Diocesana de Barcelona.

Yo me dirigía a la biblioteca que hay cerca, he consultado varios libros durante casi hora y media y al regresar, la cola seguía igual de larga. Me he acercado a los últimos de la fila un señor y una señora sudamericanos y les he preguntado que para qué era esa cola. La mujer con su acento caribeño me ha dicho que vienen a pedir comida y el señor me ha dicho que era un “sitio de Caritas”. Puede que mi aspecto les haya parecido desaliñado (que lo era) porque enseguida han necesitado explicarme que para usar ese servicio hay que tener no sé que autorización de los servicios sociales, pero les he interrumpido amablemente y les he dicho que no busco comida. Me ha parecido ver una mueca de alivio en sus rostros pues son muchos ya a repartir.

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Sólo quería asegurarme de lo que ya suponía, que era una cola de caridad. Desde que escribo un blog hay veces que me comporto cual “periodista” he intento confirmar mis suposiciones y contrastar mis informaciones antes de escribirlas. Pero no soy un reportero intrépido retratando la miseria en África o en Extremo Oriente, sólo tengo que dar un pequeño paseo porque esto no está pasando en la Andalucía de Miguel Hernandez ni en la Extremadura de Delibes. Esto pasa en la Barcelona de Messi.

Con una sonrisa me he despedido de ambos sudamericanos y con una mueca que pretendía ser una sonrisa les he deseado mucha suerte.

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Chabelita ya tiene empleo.

Chabelita ha encontrado trabajo. Supongo que los hipotéticos lectores de este blog ya saben quién es Chabelita y si no pues para eso está Google. La hija adoptiva de la delincuente Isabel Pantoja, cobrará unos 7.200€ al mes por hablar sobre moda en un programa de Telecinco. Para que digan que en España no es fácil encontrar empleo. Nada de formación secundaria, nada de formación profesional, y menos de formación universitaria pero ahí está colocada en la principal empresa de televisión del país. Voy a hablar de este tema sin miedo a resultar hiriente, sin miedo a que me llamen machista o racista, porque me da igual si ofendo a alguien porque no puede nadie sentirse más ofendido que yo.

Chabelita es un personaje repugnante en el contexto de la España actual. Un país con más del 50% de sus jóvenes sin trabajo, con más de un millón de los más preparados de entre estos emigrados y con una tasa de paro del 25%, no puede soportar la humillación de que a esta señorita se le dé un empleo hiperremunerado por ser hija de una blanqueadora de capitales y haberse quedado embarazada de un vividor. Alguien puede argumentar que los responsables de Mediaset han considerado que la presencia de esta niña proporcionará grandes audiencias, pero eso también lo conseguirían emitiendo películas Snuff y eso no le da legitimidad alguna a este tipo de cinematografía.

Aclarado este punto. quiero señalar que si de algo puede hablar Chabelita es de moda. Porque hay que tener unos conocimientos rayanos en la erudición sobre vestimenta, maquillaje y complementos para no producir arcadas a quién la mira. Porque Chabelita es fea. Es fea más allá de la fealdad. Y que ningún susceptible me acuse de despreciar sus rasgos andinos, pues su fealdad no sólo es natural sino que se ve acentuada  por su intento de ocultar esos mismos rasgos andinos. Chabelita es fea entre los andinos y rechaza a estos con sus mechas rubias, su artificial dentadura de lepórido  y su ridículo aumento de pecho.

Pero de todas formas hay un orden cósmico que invita a rechazar algunas cosas por justificadas que sean. Puede que Helen Mirren sea mejor actriz que Scarlett Johansson pero yo no quiero ver a Helen Mirren hacer de “Black Widow“. Por eso, si algún día sufro un ictus y me da por interesarme por la moda, quiero ver una sección presentada por, no sé, Martina Klein, Sofía Mazagatos o Judith  Mascó y no por un botijo sin estudios ni experiencia laboral en el sector.

¡Pobre España! No se diagnosticó a tiempo el tumor llamado Belén Esteban y ahora ya tenemos la metástasis de Chabelita. ¡Independentistas, cuánto os comprendo! Si la cosa sigue así, os aseguro que cuelgo una “estelada” en la ventana el día menos pensado. Ir a manifestaciones no, que el gentío me agobia y además me lo tienen prohibido los pneumólogos, por el asma y eso.

Premios Blogueras Salerosas.

Con motivo de la publicación de mi entrada número doscientos. He decidido instaurar los premios Blogueras Salerosas no sólo para conmemorar tal efeméride sino para destacar su trabajo y la interrelación que tienen conmigo. Sí, son unos premios muy parciales, pero este es mi blog y hago lo que quiero. Las ganadoras de esta edición (probablemente la única que habrá) son:

Yo_mismo_Oro

El “Yo mismo de oro” va para…  Isabel de la Granja.

Autora de los blogs Pago por trabajar, Gotasdeduchacida e Increíble y no cierto, ha sido  para mí un ejemplo a seguir por su ingenio y su dominio del lenguaje. Siempre sus agudos comentarios, son mejores que la entrada mía que los provocó.

El “Yo mismYo_mismo_platao” de plata va para… H. Ema.

La autora de Huellas en mi alma, ha entrado como un ariete en mi percepción del mundo, gracias a su visión femenina de este. Un blog muy recomendable para todos aquellos que tenemos un cromosoma “Y”.

Yo_mismo_BronceEl “Yo mismo” de bronce va para… Adriana Manaia.

Esta arquitecta autora del blog “Una mirada singular”, fue compañera mía en la plantación de algodón  de Alabama y ha sido y sigue siendo una de mis más incondicionales seguidoras. Una mujer invencible a la que la sonrisa no se le borra nunca de la cara.

Y esto es todo por esta edición. Había más candidatas y me hubiese gustado dar algún accésit , pero he preferido destacar no sólo el talento sino la interacción entre ellas y yo. ¡Ah! No pienso hacer premios para blogueros a los que sigo, todos son mejores que yo y me caen gordos.