Los nazis aburren

Paseando por Barcelona estos días puedes ver anunciada por doquier la película: “La ladrona de libros (2013)“. Una nueva película norteamericana sobre la lucha desigual por la libertad de algún héroe anónimo bajo el yugo del régimen nazi. ¡Cómo les gustan los nazis a los americanos! Bueno, ya les gustaban en la época en que estos pululaban por aquí (recuérdese a Henry Ford). Yo por mi parte no pienso ir a verla. Las películas sobre nazis me aburren.

La última película sobre los nazis que vi voluntariamente  fue “la lista de Shindler (1993)” y ya tuve bastante. Los nazis son historia pasada y no me vale eso tan ridículo de que si no conoces la historia estás condenado a repetirla, pues la historia se repite la conozcas o no tal como tan dolorosamente estamos experimentando en nuestras propias carnes. Conocemos bien adonde lleva el capitalismo salvaje y los nacionalismos extremos y estamos en ello nuevamente. Los nazis originales, los de Hitler y compañía, ya no están pero su herencia pervive. ¿O es que la actual política económica de Alemania no es una nueva dominación y sumisión del resto de Europa? ¿De que nos ha servido tanto conocimiento de la historia a través del cine y la literatura?

Nosotros, nuestra generación tiene su propia historia de abuso de poder y opresión, de crisis económica y explotación de los trabajadores. No tenemos nazis con uniformes molones  desfilando, pero tenemos nazis que asaltan sedes de partidos de izquierda o propinan palizas a indefensos homosexuales.

Para que voy a ir a ver una película que pretende emocionarme enseñándome a una Gestapo que registra sótanos buscando libros prohibidos y judíos escapados, cuando en mi propio tiempo histórico, la NSA puede saber todo de mí, e incluso tenerme localizado pinchando mi teléfono celular. ¡Qué cutres los nazis!

¿Qué me importan a mí las ostias que repartían las S.S. en el año de catapum cuando las policías españolas, bajo el mando los políticos más reaccionarios que hemos tenido en democracia en esta país, reparten leña a los vecinos del Gamonal o matan a un empresario hostelero entre ocho agentes?

¿Qué me preocupa a mí la propaganda nazi antisemita? Vivo inmerso en un maremágnum de información manipulada y parcial que distorsiona no sólo la impresión sobre un pueblo o una raza sino la de casi todos los aspectos de la sociedad actual. El Dr. Goebbels lleva 69 años muerto, ya no asusta como asustan algunos directores de periódicos que tenemos por aquí.

Los nazis están pasados de moda,en mi opinión, y aburren. Son ya un icono de la historia como la inquisición española o el caballo de Atila. Haciendo películas sobre ellos conseguirán que las nuevas generaciones, para los que son algo nebuloso y lejano en el tiempo, los conviertan en malos de esos a los que se admira como el Imperio de Star Wars y lo más grave, que proliferen cada vez más esos llamados neonazis como tristemente ya está pasando en casi todo el mundo.

Dejemos a los nazis en el baúl de los malos recuerdos de la historia y preocupémonos de nuestro presente que si no es tan oscuro como la época en que nuestros abuelos los sufrieron, va camino de serlo.

Entradas relacionadas.

Cosas nazis.

Anuncios

El Whatsapp y los pitufos.

El pasado día 8 de enero recibí el siguiente correo electrónico preocupante:

de: Vowell Syreeta <SyreetaVowellfe@outlook.com>

para: *********@gmail.com

fecha: 8 de enero de 2014, 7:58

asunto: Pitufo, Holding internacional en busca de empleados

“Yo me nombro Vowell Syreeta. Yo soy el administrador de corporacion americana de contabilidad. Mas de 6 anos, hemos otorgado servicios de contabilidad a los clientes exclusivamente de Georgia. Desde un tiempo atras comenzamos el trabajo a distancia con el cliente.

Nuestra corporacion ya mostro su capacidad en EE.UU y ahora esta planeando en ampliarse. Espana sera el siguiente pais. Ya tenemos varios clientes en el territorio de Espana.
De acuerdo a ello necesitamos 3 o 4 personas para el puesto de gerente financiero en Espana..y bla,bla,bla.”

La verdad es que el contenido del correo no es más que el típico intento de timo para que blanquees dinero para no se sabe que ladinas organizaciones internacionales y no hace falta transcribirlo entero. Lo que me preocupa no es que tengan mi dirección de correo personal para hacer “spam”, ni que quieran embaucarme para participar en un peligroso timo. El problema no es ese. Tal vez el lector perspicaz y observador haya visto que algo no cuadra aparte de la atroz traducción. ¡Lo ven! Si no se lo digo yo:

En el asunto me llaman, ¡Pitufo!

¿Pitufo?  ¿Es un error del traductor automático? ¿Es algún código secreto? ¿Son unos cachondos? La cosa no pasaría de una mera anécdota sino fuera porque Pitufo es el mote con el que, mi ex, me llamaba y me sigue llamando por su creencia de que tengo una actitud parecida a la del Pitufo Gruñón de la conocida serie de dibujos animados.

Pero ¿Cómo puede ser que esta gente crea que me llamo Pitufo? Pues dado que en ningún correo electrónico firmo con tal nombre, y que mi ex nunca se comunica conmigo por e-mail sólo puede ser que lo hayan deducido de Facebook o de Whatsapp. He repasado los escasos mensajes compartidos con mi ex en Facebook y ninguno contiene tal denominación así que sólo puede haber sido por Whatsapp y, en efecto,  mi ex me llamó Pitufo cuando me deseó feliz año nuevo por dicha aplicación de mensajería instantánea tan solo unos días antes.

La verdad es que da miedo lo que puede llegar a saber de ti cualquiera hoy en día interviniendo tus comunicaciones digitales. Yo no soy de los que propagan grandes secretos y cualquiera puede conocer todo sobre mi vida leyendo este blog, pero igual que se puede saber que alguien me llama Pitufo, también pueden saber, no sé, qué páginas pornográficas  he visitado a lo largo de los años, por ejemplo, pues la impresión de marrano especialmente pervertido que puedo causar, me quita el sueño.

Por si acaso me abstendré de iniciar una carrera política.