Los números de 2013 de mi Blog

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 32.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 12 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Los confusos días de diciembre

He quedado con una persona en una céntrica plaza de Barcelona justo donde hace esquina con otra no menos céntrica calle. Era un sitio ideal como punto de reunión pues queda cerca de una parada de metro y de  numerosas paradas de bus pero desde que pusieron ese local ya no me gusta que me citen por aquí. Hoy no quedaba más remedio. La persona con la que he quedado tiene cosas que atender cerca y vendrá andando, así que resulta más práctico que yo la espere frente a ese establecimiento.

Ese  lugar está lleno de gente. Gente a los que la crisis no ha tratado como a los demás a pesar de que intentan disimularlo. Son gente que ya lleva tiempo sin una alegría sin una satisfacción, puede que incluso más de dos años.  Gente de clase media resignada que quisiera progresar pero lo único que les queda son estos lugares. No sé cuantos sitios hay en Barcelona que se dedican a esto. Pero los más importantes son el que tengo enfrente y otro que curiosamente está cerca de donde yo vivo.

Ambos son parecidos: limpios, silenciosos y bien organizados por voluntariosos adolescentes que distribuyen con una sonrisa a sus peculiares clientes. Estos muchachos uniformados saben que las personas que vienen a estos locales no están acostumbrados a sitios así, que en otro tiempo se pavoneaban en grandes superficies comerciales y en tiendas de relumbre buscando qué comprar por navidad y ahora, míralos, perdidos, confusos sin saber que hacer y sin saber qué pedir y cómo pedirlo.

La persona con la que he quedado tarda. Tengo frío y siento curiosidad. parece que dentro del local hace más calor. Decido entrar. En el interior hay más gente de la que parecía desde el exterior. Gente de todo tipo. Gente que antes vete a saber en qué se ocupaba un día como este de diciembre. Cuántos anhelos, cuántos deseos han quedado eclipsados para que tengas que verte dentro de este sitio. Algunos habrán tenido que renunciar a tantas cosas al entrar aquí: principios, opiniones puede que falsa dignidad, ¡qué sé yo!  Los tiempos cambian y hay que adaptarse, al fin y al cabo, saben que hay gente que está peor, que ni siquiera pueden recurrir a un lugar como este.

Recorro el local intentando no tropezar entre el gentío. me llama la atención la poca oferta de productos y lo poco adecuados que son algunos para los tiempos que vivimos, pero la gente está desesperada por hacerse con algo. Los muchachos que atienden intentan tranquilizarlos. – ¡Qué hay para todos!- les dicen, pero la gente no se fía. Temen quedarse sin nada. Será por eso que hay formada una gran cola desde la entrada hasta el punto de expedición de los productos. ¡Tener que hacer cola para esto! ¿Adónde hemos llegado?

Un muchacho uniformado se me acerca y me pregunta que si quiero algo.- No, sólo miraba- contesto confuso pues no sé si debía de haber entrado. Me preocupa que me llamen la atención, sobre todo en lugares como este, donde es fácil estorbar, con tanta gente y tanta ansiedad. Sonrío y me dispongo a ir hacia la salida pero el muchacho me interpela:

– Sí necesita ayuda no dude en pedirla y si no, ya sabe, póngase en la cola y le darán lo que necesite.

El muchacho habla sonriendo y con tono dulce, sabe que la gente que atiende cada día está perdida e incluso, por qué no decirlo, asustada; y debe de pensar que yo soy uno de ellos. Después Se despide de mí como diciendo:

– Pida lo que necesite, no hay de qué avergonzarse.

Salgo de allí haciendo ver que agradezco al chico sus palabras, intentando no tropezar con la gente ávida que abarrota el lugar. Al pisar la calle me encuentro de bruces con la persona con la que había quedado.

– Siento el retraso. Es que he ido a donar unos alimentos al comedor social que hay más arriba. ¿Qué hacías en la “Apple Store”? ¿Vas a comprarte un Iphone dorado? ¡je, je!

– No, sólo curioseaba. Me llamaba la atención que la gente haga cola en una tienda cuyo producto más barato vale 300€, en estos tiempos.

– Ya estás con tu tonta conciencia social, seguro que te gustaría tener un iPad.

– Ya tuve un iPod ¿Sabes? ¡Y de los caros! Pero se lo he regalado a mi hermano.

– ¿Ah, sí? Cuéntame….

En defensa de Jar Jar Binks

Querido Jar Jar:

Siento desde siempre cierta simpatía por aquellos seres u objetos que son sistemáticamente criticados u odiados simplemente porque es moda o por inercia y tú, mi querido Gunga eres un ejemplo paradigmático como lo es la letra Comic Sans, por ejemplo. Jar Jar eres La Sofia Coppola de la animación digital y es muy injusto para ti, porque  Sofía Coppola, estigmatizada por su aparición en la tercera parte de El Padrino,  quedó reivindicada con el Oscar que ganó por “Lost in Traslation ”. Pero a ti Jar Jar ¿quién te reivindica?

Por cierto, a mi no me parece tan mala la tercera parte del Padrino. Eso sí es una trilogía y no la que tú, mi buen amigo, has protagonizado. Cualquier película parece mala si sus dos antecesoras son consideradas siempre como dos de las diez mejores películas de todos los tiempos. Pero a mí me gusta, está llena de acción, personajes carismáticos y ofrece una respuesta plausible a la muerte de Juan Pablo I por su intento de combatir la corrupción en el seno de la Iglesia. Claro que la gente prefiere películas sobre la iglesia en las que en los cuadros de da Vinci hay códigos secretos y  la pirámide del Louvre apunta al féretro de María Magdalena.

Supongo que es la misma gente que considera como “los buenos” a una estirpe de guerreros místicos, los “jedis”, que desde su atalaya velan por una extraño régimen político al que llaman “la República”. Será una república Islámica, digo yo, porque el parecido con el régimen actual iraní es sobrecogedor. Que sí, que hay elecciones y partidos políticos, pero por encima de ellos están los ayatolás, que velan por la pureza espiritual del estado. Este es el  papel que el maestro Windu se atribuye diciendo algo parecido a: “ No podemos defender nosotros solos a la República. Somos defensores de la paz  no soldados” ¡menudo morro! Y además cómo viven los tíos, mucha túnica y mucho rollo ascético pero menudo palacio se gastan.

Sí, sé que los jedi, supuestamente, están basados en los samuráis de Kurosawa pero estos eran humildes, vulnerables, laicos y no poseían poderes extraordinarios,  provenientes  de un ente sobrenatural, como los jedi y su “Fuerza” qué sólo perciben ellos y que además, les otorga una superioridad moral infalible e incuestionable. Por cierto, que la Fuerza se manifiesta a través de los midiclorianos, que son unos seres que viven en las células de los seres vivos pero que abundan más en las de los jedi y los sith. ¡Mira que sí la manera más rápida de acabar con todos estos es la penicilina!

Pero me estoy desviando, el objeto de mi carta no es repetir tópicos sobre el débil y enrevesado argumento de Star Wars, Mi intención es valorarte amigo Binks. Defenderte de aquellos que te desprecian a pesar de tu perfecta animación, tu increíble sincronización con los personajes reales , tu simpática forma de expresarte y que, sin embargo, no dicen nada del ridículo proboscídeo azul que toca  un teclado ,de los esbirros de Jabba el Hutt, con forma de patéticos jabalíes de goma o de los ewoks, los putos ewoks.

Tus escenas son las únicas con sentido en una película llena de tontorronas conversaciones políticas sobre una república amenazada por una “federación de comercio” presidida por un ¡virrey! Para lograr sus fines, dicha “federación de comercio” debe someter a los naboo, unos pijos que desprecian a tu raza justo hasta que las cosas se ponen mal. Los naboo que viven en algo parecido a una Suecia cósmica donde son tan presuntuoso que se han otorgado  democráticamente una monarquía regentada por la reina Amidala, tan superficial que asiste al senado con una vestimenta tan ostentosa que difícilmente despertaría simpatía en un mundo real. Dan ganas de decir: “¡Qué le den a esta niñata!”. Además, mientras tu pueblo es masacrado en el campo de batalla ¿dónde demonios están los naboo? ¿Cómo que no han formado un ejercito de voluntarios y se han unido a vosotros? A vosotros a los que  Lord Sirius no os considera una amenaza y que podíais estar tan ricamente ocultos en vuestra ciudad subacuática. ¿Cómo dais la vida por esos mierdas?

Igualmente, tu relación con tus superiores y tu historia de torpeza que te lleva al destierro es bastante más creíble que las absurdas sociedades,  que en los confines del universo, tiene jerarquías con denominación aristocrática británica. Sí, sé que Lord o Mylady, pueden significar únicamente señor y mi señora, pero son usados sin duda como terminología nobiliaria y junto a condes, princesas y virreyes, es cuanto menos, ridículo.

Pero lo más doloroso es que tengas toda una legión de detractores entre los cuales hay quienes te acusan de ser una caricatura de los afroamericanos, una especie de Al Jolson infográfico y otros que te acusan de ser una parodia de los jamaicanos, pues al parecer el actor que te da vida, Ahmed Best, parece imitar el acento de por allí. Es doloroso digo,  que se fijen en estas cosas que no están escritas en ningún sitio y sin embargo que no se escandalicen porque el joven Anakin sea rechazado a priori por el consejo Jedi, porque… ¡echa de menos a su madre!

¿No es ese el comportamiento habitual de las sectas destructivas? ¿La imposición del abandono de la familia natural y asunción de la comunidad sectaria como la verdadera familia? ¿Cómo se le puede exigir a un niño que debe dejar de añorar a su madre? Además Anakin da su primer paso hacia el “lado oscuro de la Fuerza” vengando la muerte de su madre”. ¿El futuro monje defensor de la paz y la república, debe dejar a su madre a merced de potenciales violadores y asesinos? Un jedi puede matar cuanto quiera para mantener en el poder a la princesita de las narices, pero no puede castigar a los delincuentes que están secuestrando y  matando a indefensos campesinos? ¿Qué extraño mensaje moral tiene esta serie de películas, no?

Los sentimientos más humanos del joven Anakin le conducen al “El lado oscuro de la fuerza”, un eufemismo de herejía. Un emperador diabólico con un acólito, Darth Vader, que huele a ángel caído que tira de espaldas. Sí hasta su predecesor Darth Maul, es rojo y con cuernos. ¡Cuánta intoxicación religiosa en el cine norteamericano!  (No hay más que ver “Man of steel”)

En definitiva Jar Jar, creo que eres lo más destacable de toda esta tontería pirotécnica y esotérica llamada Star Wars, tal vez junto a C3PO y por supuesto Darth vader. Reconozco que las películas del los setenta me gustaron pero principalmente porque era un niño cuando las vi y porque en aquella época todavía se respetaba la inteligencia del espectador, razón por la cual, quizás, Lucas sólo obtuvo financiación para los episodios, cuarto, quinto y sexto. Parafraseando a Obi-Wan (el interpretado magistralmente por Sir Alec Guinness y no por el tío de Trainspotting): “Eran películas más nobles para tiempos más nobles.”

Ese mismo tiempo que ha dado una oportunidad a los tres primeros episodios donde apareces, también te la otorgará a ti y algún día serás reconocido como uno de los mejores personajes de ficción de todos los tiempos. Sólo es cuestión de esperar.

Un saludo de tu admirador.

D.