De Chulilla a Nueva York

Por las empinadas callejuelas de Chulilla, el pueblo de los imponentes paisajes, el patronazgo de Santa Bárbara y las tapas de frutos secos variados gratuitas, intento ponerme en forma para el desafío de recorrer de la manera más económica posible las avenidas de Manhattan. Para alguien habituado a las medidas urbanísticas de Barcelona resulta complicado hacerse una idea de la verdadera longitud de las calles de las grandes metrópolis. Aún recuerdo como un compañero de trabajo chileno acostumbrado a las desmesuradas proporciones de Santiago de Chile, me dijo que estuvo en un “pueblito” llamado Segovia.

Viajar es muy sano para el ego. Compruebas que aquello que creías grande es en realidad mediano, mediocre. Barcelona, tiene su aquel, pero no es más que una aldea apañada, al lado de París o de Londres, ciudades en las que estuve a punto de desmayarme de agotamiento por calcular mal las distancias. Creía que por ser capaz de ir desde Colón a Sagrada Familia andando podría hacerlo desde Westminster a la Torre de Londres y… ¡hay amigo! No es lo mismo. Por eso me afano en caminar cuesta arriba y cuesta abajo en este pueblo adoptivo mío de la Serranía del Turia en un intento de pobre asmático por luchar contra el sobrepeso y la falta de fondo, consecuencia ambas de vida sedentaria e ingesta desmedida de esas deliciosas olivas gazpachas que venden en Mercadona.

Caminar por un pueblo como Chulilla conlleva cierta responsabilidad. Los vecinos agobiados por el calor suelen pasar la tarde sentados en los portales de sus casas. Como yo estudié en un colegio subvencionado, tengo que hacer gala de mi exquisita educación saludando con reverente simpatía a todos los paisanos que me encuentro por el camino, sobre todo, a los más mayores. Gentilmente y con una leve sonrisa saludo ora llevándome la mano a la gorra ora moviendo la cabeza, haciendo que al esfuerzo de vencer las empinadas calles se le sume el producido por mi constante gesticulación. Podría evitar encontrarme con tanta gente a saludar si diera mis paseos unas horas antes pero el intenso calor lo hace inviable, pues como ya he indicado, mi forma física no es la más adecuada para aventuras caniculares.

Chulilla es un pueblo prototípico en muchos aspectos. Tiene su pregonero, su cura y su tonto del pueblo. Esta última denominación es meramente literaria y no quiero que se interprete como una burla alguna hacia el simpático muchacho de mirada perdida y eterna sonrisa que se me acerca haciendo un gesto como si me pidiera un cigarrillo pero que es su particular forma de saludar. Yo no niego nunca un gesto simpático a nadie, pero también soy prejuicioso por naturaleza y tiendo a pensar que una persona con tan perjudicadas facultades mentales debe de tener muy descuidada su higiene personal y me preparo para recibir una oleada de olores corporales con preeminencia de sudor axilar, no me avergüenza decirlo porque actúo igual con todo el mundo si creo que su higiene no está a la altura de mi sensibles narices. Pero me llevo la sorpresa de que el muchacho no sólo está perfectamente vestido sino que también está agradablemente perfumado. Parece que su familia se cuida de que no resulte desagradable a tipos tiquismiquis y auténticos merecedores del puesto de tonto del pueblo oficial como yo.

El pregonero de Chulilla es una voz recia, rural, que desde unos altavoces comunica los bandos del ayuntamiento: qué si no se puede aparcar al lado del transformador, que si se cortará el agua de tal a tal hora… en fin, cosas vitales de los pueblos. Recuerdo que antes los bandos se anunciaban haciendo sonar previamente la versión del “Va pensiero” de Nana Mouskouri pero ahora no sé si siguen haciéndolo o han cambiado de canción. Quedaba curioso pero lejos del esplendor y la variedad de las canciones que usan en el pueblo vecino, Villar del Arzobispo, la metrópolis de la Serranía, donde, por ejemplo, los bandos de la alcaldesa se anuncian con el toque de silencio, las comuniones con la canción de Juanito Valderrama y las fiestas de la patrona, con la canción Madrecita María del Carmen de Manolo Escobar.

En cuanto al cura, suelo encontrármelo cuando aparca su todoterreno alemán frente a la iglesia. El clero siempre dando ejemplo de austeridad y sacrificio pues un coche como ese es necesario para desplazarse entre parroquias conectadas con carreteras comarcales que, como todo el mundo sabe, son complicadísimas de transitar en un automóvil de menos de 30.000 euros de vellón.

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2 comments

  1. ¡Diosssss, qué risa!! XDDD
    No sé cómo se te ha ocurrido pedir adopción temporal en Chulilla, pero el lugar no está mal del todo. ¡Aunque dudo que haya podido recuperarse aún del incendio que arrasó una parte del Parque natural de Sot-Chera (creo que era)a finales de los 90. ¡Quizás siga estando bastante “churruscado”! 😦

    Es probable que aún estén en pie las barreras dinámicas que la empresa para la que trabajaba estuvieron instalando. Porque la lluvia de piedras directamente sobre las casas era constante. Y bastante peligrosa!
    He vivido en pueblos del interior de Alacant durante 10 años y tanto la mentalidad, como el ritmo de vida son diferentes; vestigios de otra época y hasta de otros lugares. ¡¡Aunque el interior montañoso de Valencia (y del norte de Alacant), es muchísimo más bonito con diferencia!! Donde no se ha acabado quemando varios años seguidos, curiosamente. :/

    ¡Mucho ánimo, con el entrenamiento, el viaje y el diferente ritmo de la vida! Recuer2 a Los Calderones, si llegas hasta ahí. ;)) Y al Turia. ❤

    1. Hola seguidora:

      Me temo que el incendio del 90 fue reeditado el pasado mes de octubre con la calcinación de Pelma y los alrededores del Balneario, como comenté en mi página de este blog:”Otoño en Chulilla”.
      Después de veranear en numerosas ocasiones en este singular pueblo he estado en casi todas partes y puedo presumir de que no hay terraplen o barrizal por el que no me haya precipitado. El culmen de mi valentía fue la ascensión a la Muela tras lo cual me prometí a mí mismo que jamás subiría a ningún sitio que estuviera a más de metro y medio del nivel del mar.
      Me alegra conocer a gente que conoce el lugar y poder compartir experiencias.
      Gracias, muchas gracias por tu tiempo y tu comentario.

      Un abrazo.

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