Me he borrado del gimnasio

Arnold

Me he borrado por tercera vez de un gimnasio. Eso significa que he cometido tres veces en mi vida el error de apuntarme a uno. El deporte el ejercicio físico y los gimnasios están muy bien pero no para mí, a pesar de lo cual, siempre cedo ante la presión de mi entorno que considera que estoy demasiado gordo. Sí tu vida va mal sin duda es porque estás muy gordo, puede que haya otras causas pero el sobrepeso sin duda es una de ellas porque culturalmente y a través de la publicidad ser gordo es intolerable. No me considero gordo pero reconozco que tengo sobrepeso y a pesar de que estoy bien de colesterol y esas cosas que se curan comiendo yogures, estar más delgado no me perjudicaría. Aun así ni el deporte y ni los gimnasios van conmigo y tengo mis razones:

1 – No es la voluntad de Dios.

Sí Dios nuestro señor, o el destino o la naturaleza me crearon como soy y tienen un cometido reservado para mí en el engranaje cósmico sin duda no es que practique deporte. ¿Qué cómo lo sé? Pues porque me lo indicaron “sutilmente” haciéndome padecer una de las enfermedades absolutamente incompatibles con el deporte: el asma inducido por el esfuerzo al menos en el  grado de severidad del mío. ¡Inducido por el esfuerzo! ¿Puede haber algo más antideportivo? Se puede practicar deporte estando ciego, mutilado o en silla de ruedas, tal como ejemplarmente nos demuestran los atletas paralímpicos, pero con asma crónico severo como el mío, ya les digo yo, qué no. Claro que podría colegir que El Señor en su infinita sabiduría quería en realidad que superara esa limitación a través de la excelencia deportiva, pero la incapacidad de interpretar los designios divinos correctamente fue una las causas de mi ateísmo.

2 – El sobrepeso no es tan importante.

Fui un niño escuchimizado, un adolescente gordiflón y de adulto he alternado la talla 44 y 48 en muchas ocasiones y mi vida siempre ha tenido los mismos niveles de penuria por lo que deduzco que el peso es irrelevante como factor en mis problemas. Si quisiera construir la función lógica de mi vida mediante un mapa de Karnaugh podría desestimar el peso como variable.

3 – No me gusta compartir vestuario con tipos musculosos en pelotas.

No me gustan los vestuarios y no me gusta que tipos enormes y sudorosos pululen a mi alrededor desnudos. Tengo complejo de inferioridad y no me gusta comparar mi anatomía de pollo pelado con la de vigoréxicos y bronceados Hércules. Además me da por pensar en la escena de la violación del gordito de “Deliverance”  y me pongo muy nervioso.

4 – No me gusta compartir vestuario con ancianos en pelotas.

¿Toda una vida de deporte y ejercicio para acabar así? Si lo que me espera es parecerme a estos señores septuagenarios arrugados y pellejudos, prefiero ahorrarme el esfuerzo. Cuando yo sea un anciano decrepito prometo que nadie tendrá que verme desnudo a menos que sea médico o embalsamador.

5 – En los vestuarios hay riesgo de pillar hongos.

Siempre he sido escrupuloso en lo tocante a caminar descalzo por los vestuarios. Pero hace unos quince años a pesar de mis desvelos y por culpa de un descuido contraje un pie de atleta. Se dio la circunstancia de que el primer médico al que fui cuando aparecieron sus desagradables síntomas me diagnosticara erróneamente una dishidrosis, con lo que aquello se enconó hasta hacerme padecer lo indecible durante dos años. Hizo falta la pericia de varios dermatólogos y recetas específicas para lograr curarme. Desde entonces los vestuarios me incomodan tanto por la vida microscópica como por la macroscópica tal como he explicado antes.

6 – Levantar pesas no es lo mío.

El levantamiento rítmico de pedazos de hierro no es lo que yo entiendo como diversión. Además mi antes mencionado complejo de inferioridad hace que levantar 5 kg al lado de un Maciste que está levantando ciento treinta me haga sentir insoportablemente incómodo.

7 – No puedo hacer los ejercicios y las tablas con la energía que precisan.

Debido al asma, no puedo hacer  levantar todo el peso que debería o hacer el número correcto de series o correr en la cinta a la velocidad adecuada por lo que los efectos beneficiosos tardan mucho o no se manifiestan en mi anatomía y eso resulta muy desmotivador. No quiero hacerme la victima, el asma no me impide hacer una vida normal ni trabajar y hace mucho que no sufro crisis graves; pero yo tengo que hacer los cien metros lisos por etapas y seguro que hago peor tiempo que el que hace mi hermano en la “Cursa del Corte Inglés

8 – Estoy parado y no estoy para gastos.

Aunque tengo trabajos ocasionales estos no son suficientemente regulares como para que pueda pagar cuotas mensuales alegremente. Prefiero poder pagar mi conexión a internet y mi tarifa telefónica antes que invertir dinero en la difusa fantasía de “ponerme cachas”.

9- El ejercicio sin dieta nunca me ha servido:

De hecho, si reduzco la ingesta de alimentos fritos y bollería industrial, reduzco la frecuencia de  visitas a los buffetes libres y modero las cantidades a las que debe enfrentarse mi aparato digestivo, junto a caminar o montar en bici que son cosas, que me gustan;  puedo mantener el peso sin necesidad de hacer flexiones, recostarme en bancos empapados de sudor ni manipular pesas herrumbrosas.

10 – En definitiva: el deporte y el ejercicio físico me desagradan.

Mi incapacidad de practicar deporte por culpa de mi asma desde niño ha propiciado que tanto practicado o como espectáculo no me interese lo más mínimo y a mi edad y con los problemas que tengo, el sobrepeso y lo que opinen los demás de mi pinta me importa un rábano. Además si no encuentro un trabajo serio en los próximos meses creo que perder grasa corporal y tener tipito me va a resultar muy fácil.

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2 comments

  1. Engañate a ti mismo y trata de autoconvencerte, es penoso, vuelve a apuntarte, no lo harás, asi que buena suerte con tus complejos y problemas esteticos y de salud, crees que a alguien nos gusta levantar peso y tener agujetas y sudor?

    No, pero la vida no es un camino de rosas, pero en fin, vive la tuya como quieras…

    1. Estimado Pedro:

      Como veo que tu comentario es una regañina voy a intentar aclarar unas cosas:

      Lo primero que digo es que el gimnasio es algo bueno, solo que no es para mí.

      Creo que no has pillado el tono sarcástico y autocrítico del texto pero eso es sin duda por culpa de que no soy buen escritor.

      También he omitido que he estado tres veces apuntado pero que en total suma casi diez años de asistencia regular por lo que creo que sé de qué hablo y es tiempo más que suficiente para considerar que no volveré. Esto tengo que corregirlo.

      Por último te diré que nadie mejor de un enfermo crónico como yo, para saber que la vida no es un camino de rosas. Soy asmático intrínseco severo pese a lo cual he trabajado como un mulo y he viajado solo por el mundo. Así que cuando tengas un solo ataque de asma de los miles que he tenido yo o tengas efectos secundarios serios como explico aquí https://davidtorresblog.wordpress.com/2013/01/15/mi-operacion-de-cataratas/ podrás darme lecciones de vida.

      De todas formas gracias por tu aportación y por tu tiempo.

      David

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