Coaching personal.

Sáruman y un orco

Isengard. Interior Tarde.

– ¡Qué pase el siguiente! – Ordena Sáruman sentado en una gran silla frente a un escritorio de piedra donde hay pergamino, tinta y pluma. A un lado el Palantir está en “Stand By”

– Grr. Buenas tardes. Señor. Grr.- Un orco entra en la sala con gesto tímido.

– ¡Ah Urg! ¿Qué tal? Siéntate.

– Tirando Sr. Sáruman.Grr.- El orco toma asiento agradeciendo el ofrecimiento con la cabeza.

– ¿Estás más animado? La otra vez te vi algo pocho.

– La verdad es que no. Grr.- El orco juguetea con un fleco que cuelga de sus harapos.

– ¡Vaaaya! ¡Ay! estos jóvenes. ¿Estás tomando las hierbas que te di?.- Sáruman toma la pluma y escribe algo en un trozo de pergamino.

– Sí. Grr. Después de cada comida. Grr. Pero no sé si me están haciendo todo el efecto esperado. Grr.

– Hay que tener paciencia con las pócimas. Lleva tiempo notar una autentica mejoría.- Dice Sáruman sin mirar al orco.

– Ya pero…

– No seas impaciente… ¡Vamos dime! ¿Cómo te sientes? Cuéntame.

– Pues estoy desanimado, triste. Siempre estoy cansado. Mi trabajo ya no me estimula.Grr.

– ¿No te llena ya tu trabajo?¿Pero si te encantaba?

– Grr. Antes sí. Pero ahora la cosa entre compañeros está cada vez peor. Nos estamos apuñalando por la espalda continuamente. Ya no hay la camaradería que existía antiguamente.Grr. Además ya llevo demasiado tiempo de orco raso. La mayoría de mis amigos ya son Uruk-hai y yo, ya ve, de orco pelado. Grr. Me siento estancado.

– Sáruman se atusa la melena y acaba de escribir en el trozo de pergamino.- ¡Ay, ay! ¿Estancado? Todos tenéis una misión. A vuestra manera todos importáis, todos contribuís. ¿No eres un Uruk-hai todavía? Ya llegará y hasta que llegue el momento intenta dar lo mejor de ti.- Exclama Sáruman dando puñetazo al aire.

– Y luego está la falta de empatía. Grr. Es qué es salir y todos me quieren matar. – Dice el orco pasándose el dedo por el gaznate.- Qué si los elfos, qué si los hombres… ¡Hasta los ents nos agreden! ¡Es desmotivador!

– Verás Urg, Tienes que tener una actitud positiva. La vida te devuelve lo que le das. Si das agresividad la vida te dará agresividad. Tienes que mostrar tu lado más… ¿cómo decirlo? más humano entre comillas.- Comenta Sáruman haciendo el símbolo de comillas con sus largas uñas.- Hay un Karma en todo esto, recuérdalo: Buenas acciones generan buenas acciones.

– Grr. Pero.- Musita el orco negando con la cabeza.- Es muy difícil tener buen Karma si te dedicas a conquistar la Tierra Media.- No quiero que me malinterprete pero con nuestra profesión es difícil tener amigos… además…

– ¿Además?- Inquiere severo Sáruman, al que no le gusta ver desmotivados a sus huestes.

– ¡Ya sabe!… el otro tema.- Musita el orco con gesto de vergüenza.

– ¿Qué otro tema? No seas tímido. Yo no me como a nadie, no soy un trol de las cavernas.- Comenta Sáruman riendo paternalmente.

– Pues, ya sabe, mi vida sexual. Creo que no gusto a las mujeres ni a las elfas. Esto de que no haya “orcas” es muy difícil de llevar. Estoy acomplejado. Además ya sabe lo que dicen los hombres…¡Eres un orco! para decir que alguien es feo.Grr.

– Sáruman emite una sonora carcajada. El candor del orco le divierte.- ¡Tonterías! Eres un orco fuerte y moderadamente deforme. Creo que te infravaloras.

– Sí usted lo dice.- Responde el orco con incredulidad.- Pero con esta cara, esta horrible dentadura y estas garras no me siento atractivo. Además, Lengua de Serpiente, me dijo el otro día, que me olía muy mal el aliento. Grr.

– No hagas caso de lo que diga la gente.- Sáruman se yergue en su gran silla y adopta una actitud solemne.- La opinión de la gente no nos debe de condicionar. Tienes que valorarte más, busca tus puntos fuertes. Todos tenemos defectos. Todos cometemos errores. Pero no podemos pedir que se nos juzgue positivamente si nosotros mismos no lo hacemos. ¿Entiendes?

-. Sí, claro.- Responde el orco sin demasiada convicción.

– Tienes que quererte a ti mismo si quieres que a los demás te quieran. No puedes pedir que los demás reciban de ti una imagen distinta de la que tienes de ti mismo.

– Pero es difícil quererse un mismo si eres un orco. ¡Míreme! Estoy calvo, tengo chepa y soy patizambo… no sé. Me cuesta mucho. Grr.

– ¡Claro! es difícil, ya lo sé, pero para eso estamos aquí.- Dice Sáruman con tono enérgico.- Para lograr que seas el mejor orco que puedas ser. Además ya sabes que te conozco desde hace mucho y sé que tienes buenas cualidades. ¡Qué sé que el mes pasado superaste tu cupo de enanos muertos!

– Bueno, es verdad. Pero algunos eran hobbits  y son más fáciles.- Musita el orco con modestia. Sus huesudos pómulos se “ruborizan” de un verde oscuro.

– ¡Lo ves! Ya te estás minusvalorando y no debes hacerlo. Insisto, debes buscar tus puntos fuertes. Mira quiero que hagas una lista con tus logros para la próxima consulta. ¿Hay alguien de tu manada que sepa escribir?

-Sí, alguno hay.

– Pues pídele que te ayude. También sería interesante que hicieras una especie de, cómo decirlo: jeroglífico, donde se refleje tu estado de ánimo según las actividades que desarrolles. Por ejemplo. ¿La semana pasada hiciste algo que te gustó?

– El orco intenta recordar mientras mientras enreda el fleco de harapo en una de sus garras.- La verdad es que me sentí muy bien cuando quemamos aquella aldea cerca de Rohan. Nos arriesgamos mucho. ¡Fue un subidón!

– ¿Y algo que te puso triste?

– Grr. Pues… ya se lo he dicho, la falta de compañerismo. El otro día tuvimos bronca para ver quien le llevaba un informe a Sauron. Cada uno sólo piensa en sí mismo y en medrar”

– Pues le pides a tu amigo que anote: “Quema de aldea. Me siento bien. Bronca. Me siento mal y lo valoras del 0 al 10”, y así día tras día. El jeroglífico nos dará la evolución de tu ánimo y podremos conocer que te motiva y que te angustia, y así saber hacia donde orientar el cambio que estás deseando para tu vida.

– Vale.- Comenta el orco sin demasiado entusiasmo.

– Así que ya sabes. Valórate y hazte valer. Busca tus puntos fuertes haz cosas que te estimulen  sal de la rutina. Te recomiendo que tomes un baño, que des lustre a tu espada. Cambia de hábitos. Come fruta. ¿Has pensado en usar una maza en vez de espada? Aprender cosas nuevas nos ayuda a mantenernos positivos.

– Lo intentaré…Grr.

– No.- Interrumpe severo Sáruman.- No digas lo intentaré.

– ¡Lo haré!

– ¡Así me gusta! Positividad. ¡Venga! nos vemos en quince jornadas.

– No podré. Tengo incursión en Gondor.

– Bueno, pues dentro de una luna. ¿Te va bien?

– Si sobrevivo sí.Grr.

– ¡Ya estamos con la negatividad!

– Lo siento.

– ¡Ay, ay! ¡Venga, Urg!, nos vemos en una luna.- El orco se levanta y Sáruman le despide con gesto de bendición.- Y no olvides tomarte la pócima.¡Ten, la receta! Sáruman le da el pergamino en el que escribió al principio de la consulta.

– No la olvidaré. Gracias Sr. Sáruman.Grr.

El orco se marcha intentando no arrugar la receta. No cree que toda esta palabrería psicológica sirva de mucho a un orco – Aunque el Balrog se vista de seda…- piensa. Pero al menos tiene su pócima que es al fin, y al cabo, lo que quería.

 

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2 comments

  1. Cómo deben estar los psicólogos con esta nueva moda del coaching; personajes del tres al cuarto y sin estudios que hacen un “cursito” por ahí y se dedican a dar consejos al resto de los mortales…

    Divertido relato 😉

    Salud!

    1. Me alegra saber que he logrado el tono irnico que pretenda sobre todo esto del coaching. Creme, tengo experiencia y no muy buena. Lo que hace uno cuando tiene la guardia baja!

      Gracias por tu comentario y por tu tiempo.

      El 7 de mayo de 2013 11:40, La cosa est mal!

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