Somos ganado cultural

PawnStars

Estar en el paro es estar preocupado. Estar preocupado es dormir poco. Dormir poco lleva a ver mucho la televisión. Ver mucho la televisión actual da una idea general de como se nos ve a los ciudadanos por parte de… bueno, no sé por parte de quién, pero de alguien que ya ni siquiera nos respeta. Podría pensarse que tras agotarnos en empleos extenuantes y mal pagados se nos retiene en casa con el entretenimiento inmediato y barato de la televisión. Pero ya no es así, ese alguien ya ni se preocupa de seleccionar como entretenernos, de ofrecernos un entretenimiento digno, puede que en los Estados Unidos sí , pero en España…

Cuando miro la televisión me siento como ganado al que se alimenta con cualquier cosa. Me siento como ganado cultural. Somos reses que pertenecen a un ganadero sin escrúpulos Sólo así puedo explicarme este sentimiento que me deja la programación de algunos canales de televisión.

Por ejemplo. En canales como como Xplora o Energy se vierten programas de dudoso interés disfrazados de documentales. Como el espacio de  la casa de empeños que no está del todo mal para verlo una vez, pero emitirlo una y otra vez en nuestro país, donde ya nadie sabe a ciencia cierta quién fue El Cid, y pretender que entendamos lo trascendente de tener algo firmado por John Hancock , es a mi juicio, emitir cualquier cosa, porque nos lo vamos a tragar sin más.

Este tipo de programas se hacen para entretener a los ciudadanos norteamericanos y después se reutilizan para alimentar al ganado de países como el nuestro; que si los los buscadores de tesoros, que sí los que compran trasteros o que sí los que tienen otra casa de empeños pero en un barrio chungo y todo es más peligroso. Las casas de empeño españolas están llenas de ordenadores obsoletos y de películas pornográficas. No encontraremos en ellas ningún Picasso, ningún botón del abrigo de George Washington ni ninguna motocicleta Saroléa.  Es entretenimiento para los americanos y pienso de mala calidad para nosotros. No sabemos que Roger de Flor fue nombrado Cesar del Imperio Romano de Oriente, pero gracias a estos programas sabemos que Paul Revere hacía unas cucharas muy bonitas. Roger de Flor tiene una calle en Barcelona pero ¿Quién coño fue Paul Revere?

Por si fuera poco además de pienso contaminado se nos puede dar pienso tóxico del tipo de “Los cazadores del pantano”. En este programa unos pueblerinos endogámicos y desdentados, exterminan con saña a los caimanes de no sé que manglar. La violencia y el sadismo de este espacio han hecho que sienta ternura por los cocodrilos y en general por cualquier saurio u ofidio por peligroso o constrictor que sea. Que un programa esté ambientado en un lugar salvaje y recóndito no lo convierte en un episodio del Hombre y La Tierra. Es una porquería pensada para espectadores consumidores de porquería. Me imagino a quién lo programó:

– Hay que llenar un par de horas de la tarde ¿alguien tiene algo?

– Ha llegado un programa donde unos tarados cazan en un barrizal por dinero.

– ¿No será muy fuerte eso de matar animales?

– Matan caimanes, creo. A nadie le afecta la muerte de bichos escamosos.

– En ese caso, vale.

El pienso televisivo que se nos echa al ganado cultural que formamos en este país no sólo se sirve en canales temáticos de escasa audiencia y en forma de programas de contenido alejado de nuestra realidad cultural y social. Las grandes cadenas nos obsequian con la repetición de episodios o capítulos de series norteamericanas sin molestarse en buscar soluciones de continuidad. En pocas semanas el peinado de Teresa Lisbon se adapta a las distintas modas con la rapidez con la que Temperance Brennan despide y recontrata al mismo adjunto. Repetir una y otra vez y en periodos tan cortos de tiempo los mismos episodios no es multidifusión, es desidia, es falta de respeto, es emitir por emitir, porque cualquier cosa vale para tener al ganado cultural saciado.

Pero no podemos quejarnos tampoco de que se nos trate como a ganado. Innovamos poco, inventamos poco. Nuestra producción local de pienso no da para saciar a tanta res extenuada por el trabajo. Se limita programas de cotilleos, de videncia o de juegos de azar, llamar a un casino televisivo “ganing” lo dice todo, ni siquiera el idioma nos sirve para crear una marca. Es pienso de tan mala calidad que algunas cabezas de ganado no estamos dispuestas a consumirlo. Por eso hay que importar alimento de fuera, del mayor productor, de los Estado Unidos. Quizás es  por eso que las autoridades norteamericanas presionan para que nuestro gobierno endurezca las leyes de protección de derechos de autor. Son sus derechos los que hay que proteger, nosotros apenas sí producimos nada que merezca la pena piratear.

El ganadero nos alimenta con pienso de mala calidad, con programación televisiva hecha con desgana, porque no espera ninguna reacción, ninguna protesta. Que la esposa de Ned Flanders muera y resucite periódicamente o que Tabatha Coffey salve la misma peluquería canina tres veces al mes, no nos aparte de la televisión tal vez indique al ganadero que ni la corrupción política ni la reforma laboral ni la privatización del sector público lo hará.

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¡Malas noticias! Twitter no conduce a la revolución.

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Paseando por mi barrio.

Viviendas del Congreso

Me crié en un barrio singular. He crecido y he vivido la mayor parte de mi existencia en la frontera entre los barrios de La Sagrera y El Congrés en Barcelona. Digo que vivo en la frontera aunque debería decir que vivo en tierra de nadie. Mi calle pertenece administrativamente al distrito de Sant Andreu, pero ahí se acaba el acerbo. Mi vivienda estaba antes que las construidas con motivo del Congreso Eucarístico de 1952 y aunque tan sólo 20 metros me separan de ellas, son suficientes para no pertenecer al barrio que lo forman. No obstante, 20 metros son 20 metros y me corresponda o no, El Congrés es mi barrio.

Y es mi barrio además porque la Sagrera está fragmentada en dos de manera tan abrupta por la Avenida de la Meridiana, esa que dicen es paralela a esa otra Meridiana celestial que de norte a sur divide el firmamento; que ambos lados de la misma parecen dos barrios distintos y por eso, nunca en mi calle decimos que pertenecemos a la Sagrera.

Mi barrio es tan singular que no todos los taxistas lo conocen. Durante años he tenido que dar indicaciones a estos para que me dejasen frente al Hipercor, que aunque queda algo lejos de mi portal, el recorrido se me hacía más llevadero que el tener que dar confusas directrices para llegar hasta mi casa.

Mi barrio alguna vez fue un barrio bajo. Cuando era niño se contaban truculentas historias de atracos y violaciones. Una mujer fue asaltada en el interior de mi portal, motivo por el cual la comunidad de vecinos decidió invertir en una lámpara que permaneciera siempre encendida y así evitar que ningún otro violador se ocultara en el lóbrego descansillo del ascensor. Ahora no sabría decir que estatura tiene mi barrio. Es bajo, medio, alto…Mi barrio es y ya está.

Tenemos algún edificio singular como el Mercado de Felipe II con sus lucernarios hiperboloides y la Iglesia de San Pio X, con su curioso campanario de hormigón de 10 plantas, una por cada Pio supongo. El templo por fuera es, bueno, muy postconciliar, pero por dentro la luz incide de una manera muy hermosa.

Yo vivo en la calle de Doña Concepción Arenal que es paralela a la de de Doña Emilia Pardo Bazán y perpendicular a la de Garcilaso de La Vega. Mucho abolengo literario para un barrio donde no queda abierta ninguna biblioteca. Las dos que conocí ya no están, las cerraron pues no están los tiempos para mantener recintos que sólo usan los ancianos para leer el  periódico. Para eso están los bares.

La calle más larga está dedicada a Felipe II y siendo este como fue el emperador con mayúsculas, es una calle discreta, aunque en Cataluña ya se sabe, estos personajes no son apreciados sino no se explica que la plaza dedicada al Virrey Amat, el catalán más poderoso de todos los tiempos sea de lo más horrenda. ¡Qué país este mío, que considera personaje histórico y además favorito al Serrallonga y sin embargo excluya de su imaginario a Agustina de Aragón que era catalana. Cosas del nacionalismo supongo.

¡Ah!, se me olvidaba. Mi barrio fue en un tiempo el barrio del canódromo. Sí, un sitio donde se celebraban carreras de galgos. Cuantas horas de mi infancia pasé viendo correr a los perros. Mi abuela Rosario me llevaba con ella y alguna vez apostaba.  Las apuestas consistían en acertar la pareja ganadora y por el orden de llegada. Estas se hacían en unas taquillas coronadas por un rótulo que decía el precio de la apuesta. Mi abuela siempre apostaba en la taquilla con el letrero que rezaba “25 pesetas” aunque alguna vez la vi en la de “50 pesetas”. Este tipo de apuesta era muy adictivo por el módico precio y porque si te gustaban dos perros, por ejemplo, el 3 y el 6 comprabas el boleto para ganador el 3 y segundo el 6 y el boleto para ganador el 6 y segundo el 3. Pero mi abuela no se enganchó, ni siquiera la única vez que la vi ganar; 1.000 pesetas nada menos que en aquellos tiempos era una pequeña fortuna.

Alzado del canódormo Meridiana.

El canódromo ya no existe. Era un espectáculo muy tedioso y muy incorrecto políticamente para los tiempos que vivimos, pues no sólo los perros eran tratados de manera, vamos a decir, poco edificante sino que además, la espera entre carrera y carrera de un cuarto de hora,  era desproporcionada con respecto a la duración de estas, que apenas ocupaban un minuto . Ahora la pista es un parque para niños y el edificio con las taquillas, gradas y otras dependencias será algún día no sé qué museo.

Bueno, hasta aquí mi arrebato literario de hoy. Todavía me quedan muchas tardes para caminar por mi barrio hasta que encuentre un nuevo empleo por lo que hay tiempo de contar más cosas.

Los trolls y la sopa de ajo.

trollAntiguamente, ahora no tanto, cuando uno decía una obviedad o se le ocurría algo que ya sabía todo el mundo se decía: “Has inventado la sopa de ajo”. Me he acordado de esto leyendo este interesante artículo del blog Fogonazos, uno de esos que yo admiro, y que va sobre como combatir a los trolls de tan molestos resultan en internet. A mí particularmente me gustaría tener un troll pues sería indicativo de que este blog tiene gran audiencia o interés, aunque no me quejo de la que tengo, ¡ojo! Sin embargo aunque parezca mentira los trolls no son una cosa moderna cuya aparición va aparejada con el surgimiento de la web y de las redes sociales, no, siempre ha habido trolls en las telecomunicaciones y yo tengo cierta experiencia en ello.

Cuando yo era un chaval, existía una clase de personas que tenían como afición conversar por radio o radioaficionados, y entre esas personas, se encontraba mi padre. Hoy en día, siguen existiendo y cumplen con una importante labor social en países cuya extensión u orografía dificulta otros tipos de comunicaciones. Pero en Europa y en España, el radioaficionado, es un dinosaurio.

No todo el mundo podía ser radioaficionado(1) pues se entendía que esta práctica podía entorpecer y perjudicar las comunicaciones de los distintos cuerpos policiales o de seguridad y salvamento. Además, los equipos o “emisoras” eran muy costosos y no estaban al alcance del gran público, pues no sólo necesitabas la emisora sino también antenas sofisticadas, amplificadores de señal y toda suerte de accesorios.

Por si fuera poco, en aquel entonces,  para ser radioaficionado se te exigía una licencia, sí, como se lee; un permiso como el de conducir . Y para obtenerlo tenías que acreditar ciertos conocimientos en un examen como: nociones básicas de electrónica, de  telecomunicaciones y  los códigos Morse, código fonético y el código Q. ¿Se puede uno imaginar que hoy te exigieran pasar un examen para conectarse a internet y demostrar conocimientos de TCP/IP, arquitectura de redes y HTML. Pues más o menos era eso(2).

Pese a todo nada impedía que cualquiera entrara en una de las tiendas de electrónica de la calle Muntaner de Barcelona y se comprara una emisora y emitiera como y cuando le viniera en gana. Y es aquí donde enlazo con el tema de los trolls. Mi padre tenía la licencia para emitir pero no tenía los medios. Los equipos que tuvo no tenían potencia suficiente como para emitir sin las costosas antenas de las que hablé antes y con el paso del tiempo y debido a sus dos empleos, acabó por perder el interés y me los dejaba usar para escuchar a otros radioaficionados e incluso a la policía municipal barcelonesa.

Así ocupé largas horas de mi adolescencia, escuchando conversaciones casi siempre aburridas y a “espiar” a la policía municipal, cuyas aventuras me entretenían mientras estudiaba, y entre todo eso, lo que más me sorprendía eran… los trolls. Porque había trolls y eran realmente ridículos. Lo bueno es que al contrario que el troll de internet, el troll de las ondas estaba perseguido por la ley por lo que el atractivo de lo prohibido, supongo, era la verdadera motivación de esta gente. Pondré un ejemplo real de como actuaban los trolls de aquella época:

Policía municipal 1.- Charlie 2 aquí Hotel cero. ¿Me recibe? Cambio.

Policía municipal 2.– Aquí Charlie 2. Le recibo. Cambio.

Troll.- (Eructo)

Policía municipal 1.- Molestias vecinales en calle del Rábano, 6. Cambio.

Troll.- ¡Te huelen los pies!

Policía municipal 2.- Charlie 5 está más cerca. cambio.

Troll. – (Eructo) ¡Maricooooones!

Policía municipal 1.- Hotel cero para Charlie 5. Cambio.

Troll.- Canta la sintonía de la Abeja Maya en falsete. Luego eructa.

Policía municipal 3. – Aquí Charlie 5. Estoy en Rábano, 6. Cambio.

Troll.-  ¡Te huelen los pies!

Policía municipal 1.- Quejas por ruido en el entresuelo. Cambio.

Troll. – (Sonidos guturales) (Erupto) ¡Pitufos maricooones!

Policía municipal 2.-  El llamante no comparece. Cambio.

Troll.- ¡Te huelen los pieeees!

(…)

En fin, que no se ha inventado la sopa de ajo con los trolls y que estos son tan viejos como las telecomunicaciones. Me pregunto si ha habido trolls en otros tipos de comunicaciones, como por ejemplo palomas mensajeras  o correos del Zar troleadores.

(1) Estoy hablando sobre cosas que ocurrían hace ya más de 25 o 30 años. Desconozco como son las cosas en la actualidad.

Trollface(2). Siendo yo titulado en electrónica y telecomunicaciones (FP II) no tenía que pasar dicho examen en el caso de hubiera querido ser radioaficionado como mi padre y quería, pero para cuando obtuve mi título la radio afición estaba ya tan  en declive como las máquinas de escribir o los discos de vinilo.

Lance Armstrong. ¡Menudo farsante!

CYCLING-ARMSTRONG/

 

No puedo dejar de escapar la oportunidad de dejar constancia en mi blog de mi indignación por el caso de dopaje confesado por Lance Armstrong que en el programa de la entrevistadora Oprah Winfrey .

(¡Qué sueño!. Es que es muy tarde. Creo qué queda café.)

y la repercusión que está teniendo en todo el mundo. Ya que el ciclista norteamericano ganó nada menos que 7 Tours de Francia. 7 Tours ganados con la ignominiosa ayuda de las drogas y las hormonas.

(El café me ha dado acidez de estómago. Tomo demasiado.)

Al parecer este señor que en otros tiempos dominaba con insultante superioridad al resto de oponentes es ahora insultante pero para la dignidad de todos ellos.

(Voy a tomar Sal de Fruta, o no voy a poder continuar escribiendo)

Recuerdo la admiración que causaba este corredor cuando salía indemne de situaciones…

(No tengo sal de fruta. Voy a ver si mi madre tiene Almax)

… de situaciones que daban con los huesos en el suelo de sus oponentes, pero que él dominaba con pasmosa habilidad. ¡Claro la habilidad de la EPO y de la Hormona del crecimiento!

(Tampoco hay Almax. Probaré con bicarbonato que de eso sé que hay)

Su superioridad era tan abrumadora que seguramente ya despertó el recelo en las autoridades deportivas, que hoy, le están sancionando.

(Tengo que ser más cuidadoso con el reflujo gástrico ya que este me puede provocar un ataque de asma)

Por si fuera poco, Armstrong, no contento con arruinar su prestigio, ahora intenta esparcir la infamia entre todos sus compañeros ciclistas…

(No tengo perdón de Dios, ya me ha dado el broncoespasmo, miran que me lo tienen dicho los médicos. Voy por el Salbutamol)

Pero sus acusaciones de una cobardía sin parangón, no sólo afectarán al ciclismo sino que se extenderán por toda la profesión deportiva.

(Mmm, ¡un caramelo!)

Entiendo que el deporte es espectáculo pero incluso con esta premisa tienen que establecerse unos límites que…

(¡Mierd..! Tengo que ir a qué me miren esta muela. Es comer algo dulce y me duele. Voy a enjuagarme la boca con colutorio)

Unos límites fijados en no poner en riesgo la salud de los deportistas de élite, qué no olvidemos…

(¡Joder! cómo duele la muela. Voy a por un ibuprofeno. ¡Veo las estrellas!)

No olvidemos, como decía son un ejemplo a seguir por la juventud. Qué por si fuera poco el nefasto estímulo que del cine, la televisión y los videojuegos perciben; ahoran también llegarán a creer que pueden tomar lo que se les antoje, sólo porque farsantes como Armstrong lo hacen.

(Pero que frio hace aquí. Mi madre ha debido dejar abierta la ventana del salón. Me está picando la garganta… ¡Mamá! ¿Queda Lizipaína?)

En definitiva, espero que el caso de Armstrong sirva de una vez por todas de escarmiento a todos aquellos que no saben ver las verdaderas virtudes del deporte y que este señor reciba una sanción contundente y ejemplar no sólo de los organismos deportivos internacionales sino de la opinión pública en general…

(No me gusta el tono tan grandilocuente de esta entrada. Debe ser porque hoy me olvidé de tomar el Depakine y estoy algo ansioso. Con ansiedad no se puede escribir con objetividad.  Mejor me tomo un Trankimazin, para que se me pase la ansiedad y luego lo reviso…)

Hazte amigo de ombligo.

Por toda Barcelona se puede ver este anuncio al igual que por el resto de España.Malik

El anuncio pertenece a una campaña de Médicos sin Fronteras para evitar que las madres de países del tercer mundo contagien con el VIH a sus hijos antes de nacer. Hasta aquí todo correcto. Lo que pasa es que en Barcelona la campaña es en catalán y en catalán ombligo se dice “melic” que pronunciado suena parecido a “Malik” dado que la “e” es neutra y suena como una “a” débil. Por lo tanto parece que:

  • Los autores de la campaña son catalanes y han querido hacer una gracia, pintado sobre el ombligo de la mujer la palabra ombligo en catalán.
  • Los autores no son catalanes y no se han percatado de este hecho.
  • Los autores no son catalanes, se han percatado del hecho pero lo han dejado porque son cachondos.

Es como si el nombre del nasciturus, fuera “umvligo” o algo parecido. Los castellano hablantes lo encontraríamos llamativo, supongo. En fin, es una curiosidad, no tan grave como lo del Nokia “Lumia” que creo significa “Puta”, y queda gracioso… al menos en Cataluña.

De todas formas suerte con la campaña.

Mi operación de cataratas.

 

He padecido de cataratas durante toda mi juventud. Desde el diagnóstico hasta mi reciente operación han transcurrido nada menos que 28 años. 28 años de visión turbia, de ceguera nocturna, de burlas en la universidad, de dificultad para leer, de dolores de cabeza, de ojos ardiendo por el esfuerzo,  de todo tipo de trucos para poder trabajar y de  mentiras para evitar que mis jefes supieran que no veía. Ahora que todo quedó atrás, me propongo explicar mi experiencia a través de las preguntas más frecuentes que me han y que yo mismo he formulado durante esta etapa de mi vida. Empecemos.

¿Qué son las cataratas?

Las cataratas consisten en la perdida de transparencia del cristalino que es la lente natural del ojo humano.

¿Por qué se llaman cataratas, tienen algo que ver con derrame de algún líquido del ojo?

No, en absoluto. El término cataratas deriva del griego “kata-rrā́k-tēs καταρράκτης” que significa “reja”, “celosía” lo cual es bastante descriptivo.

¿Cuándo te diagnosticaron las cataratas?

La primera vez que me gradué la vista a la edad de 15 años cuando como muchos jóvenes empecé a mostrar síntomas de miopía.

¿Las cataratas no son una enfermedad de personas mayores? ¿Cómo puede tener cataratas un adolescente?

Lo más probable es que fueran cataratas congénitas, es decir nací con ellas.

¿Entonces no veías bien por culpa de las cataratas?

No, mis cataratas eran corticales, es decir, afectaban sólo a la parte externa del cristalino. La parte central estaba sana y perfectamente transparente. Mi merma de visión se debía a la miopía.

¿Entonces por qué suponían un problema para ti?

Las cataratas empeoraron sin que todavía tenga claro el porqué, aunque los médicos se inclinaban a pensar que la cortisona que tengo que tomar de vez en cuando para combatir los ataques de asma que padezco, provocó que las cataratas se extendieran poco a poco hacía todo el cristalino, por decirlo de forma sencilla. En la siguiente fotografía puede verse mi ojo izquierdo antes de la operación, con la pupila dilatada que permite apreciar la catarata.

¿Cómo afectaba a tu visión las cataratas?

De dos maneras:

  • Las cataratas cuando todavía eran leves provocaban la refracción de la luz que entraba en mis ojos, dispersándola y haciendo más difícil el enfocar los objetos.
  • La progresiva opacificación del cristalino hacía que la cantidad de luz que percibía fuera cada vez menor. En los últimos años prácticamente no veía nada de noche o en recintos mal iluminados.

Sí la cosa era tan grave, ¿Por qué no te operaron inmediatamente?

Voy a intentar explicarlo de manera sencilla:

La operación de cataratas que yo necesitaba, suponía la extirpación del cristalino y su substitución por una  lente artificial. Esta es la manera de proceder habitual y no comporta demasiado riesgo, pero en pacientes jóvenes hay factores que desaconsejan la operación y qué son:

  • Los tejidos intraoculares son más fuertes y resistentes con lo que la extirpación del cristalino se hace más difícil y se corre el riesgo de dañar el interior del ojo.
  • El ojo tiene una flexibilidad natural que hace que el globo ocular se adapte modificando su forma para que, junto al movimiento de enfoque del cristalino, se obtenga una imagen nítida en la retina. Sobre los 45 años, perdemos esa flexibilidad del ojo y el enfoque se hace más difícil.
  • También perdemos la facultad de enfoque sí el cristalino es extirpado, por lo que los médicos evaluaron si operarme de cataratas supondría una ventaja con respecto a llevar gafas, y decidieron que llevando gafas vería mucho mejor que con la operación dado que mantendría la máxima profundidad de campo que mis ojos podían dar, es decir, la distancia donde se pueden ver los objetos con nitidez.

¿Cuándo fue aconsejable la operación?

Como la mayoría de personas empecé a tener síntomas de vista cansada sobre los 41 años. Es decir, ya no veía bien de cerca por causas naturales y por tanto la perdida de enfoque provocada por la operación era irrelevante.

¿Entonces te operaron enseguida y todo fue bien?

Pues no. En los exámenes previos a la operación mi oftalmólogo, apreció que las cataratas “empujaban” hacia el interior del iris todo lo que hay entre el cristalino y éste, por lo que no había espacio para introducir una prótesis.

¿Y te operaron a pesar de ello?

No, en realidad me tuvieron que intervenir previamente para corregir ese defecto mediante una operación llamada “Iridotomía

¿En qué consisten?

Consisten básicamente en la perforación del iris mediante un laser quirúrgico nd-YAG (neodymium-doped Yttrium Aluminium Garnet) para eliminar tejido y hacer sitio para la prótesis.

¿Perforar el iris con un laser debe doler?

Se siente un ligero pinchazo. Pero es absolutamente soportable.

¿Notaste alguna mejoría en la visión tras las Iridotomías?

No, esta intervención no tiene efecto alguno sobre la visión.

¿Bueno, y después qué?

Esperé dos meses hasta que los ojos se recuperaran del todo de las Iridotomías y me preparé para las operaciones de cataratas de la siguiente manera:

  • Me hicieron un análisis de sangre como es habitual en cualquier operación quirurgica.
  • Me hicieron una biometría que consiste básicamente en tomar medidas del ojo para poder decidir el tipo y graduación de la lente a implantar.
  • Tuve que tomar antibióticos y ponerme una serie de colirios 48 horas antes de cada operación.

¿Cada operación, pero es que hubo más de una?

Sí claro, me operaron los dos ojos en diferentes intervenciones con un plazo de 1 mes entre ellas.

Pues a mi abuelo le operaron los dos ojos a la vez, ¿no entiendo por qué a ti no?

  • La mayoría de las veces se suele operar un ojo cada vez para evitar la propagación de infecciones entre ellos. Pero si la persona está ya completamente ciega o como ya indiqué antes, es muy mayor y por consiguiente es más fácil extirpar el cristalino, pueden operarse ambos ojos a la vez. De todas formas es algo que depende del criterio del médico.

¿En qué consistió la operación?

La cirugía de la catarata consiste en la extracción del cristalino enfermo. En mi caso se extrajo solo la parte dañada y se dejó la porción posterior de la cápsula que es el envoltorio que protege al cristalino. Esta porción sirvió de soporte para la prótesis que ocupa el mismo lugar que el cristalino extraído. el cual tiene que salir por una pequeña hendidura en el globo de apenas tres milímetros. Esto es así para permitir que la herida cicatrice más rápido y tenga menos riesgo de infección. Claro que el cristalino no cabe por esa apertura, por lo que mediante la técnica de emulsificación por ultrasonidos, se rompe en pedacitos que se aspiran con un equipo especial. La prótesis o lente intraocular utilizados en mi caso son plegables para caber por la incisión y una vez dentro del ojo se extiende como un mantel.

¿Parece complicado, debió de durar mucho?

Entre 20 y 30 minutos, entre preparativos en el quirófano y la intervención en sí, que cálculo no duró más de 7 minutos.

¿Fue con anestesia general o local?

Fue con anestesia local y estuve consciente todo el tiempo.

¿Se siente algún dolor o molestia durante la operación?

Ninguno. A veces un ligero tirón.

¿Pero debe de ser angustioso ver cómo te manipulan el ojo?

La verdad, es que no se ve nada más que una luz fija como cuando te enfocan con una linterna pero más tenue. ¡No te enteras de nada, vamos! Además, se suele administrar al paciente un sedante para evitar posibles ataques de ansiedad.

¿Qué notaste tras la primera operación?

Me di cuenta de lo mal que veía. Con el ojo operado veía todo muy claro mientras que con el ojo todavía con la catarata parecía estar mirando a través de un cristal ahumado.

¿Hay efectos secundarios o problemas postoperatorios?

Pueden aparecer problemas en determinados casos pero en el mío, no tuve ningún problema pues seguí la medicación de después de la operación rigurosamente.

¿Tuviste que hacerte unas gafas especiales durante el periodo entre operaciones?

No, dejé de usar gafas simplemente. Con el ojo operado veía bien de lejos y con el otro bien de cerca.

¿Una vez operado el otro ojo ya ves perfectamente?

De lejos sí. Pasé de tener una visión del 12% a más del 80% sin gafas.

¿Entonces ya no necesitarás gafas?

Sí necesitaré, para ver de cerca. La prótesis ya no se mueve como lo hacía el cristalino natural, por lo que su profundidad de campo es como la de la lente de una cámara fotográfica sencilla y va desde unos 30cm hasta el infinito. Es un mal menor dado que ya por mi edad estaba mostrando síntomas de vista cansada y el uso de gafas de lectura era inevitable, me operase o no.

¿Merece la pena pasar por todo esto? ¿Aconsejarías la operación a quienes puedan dudar porque ven suficientemente?

Sí, merece la pena, siempre claro está que lo aconseje el médico. Algunas personas que ven mal pero todavía se valen, dudan pero es porque no son conscientes de lo poco que ven. El cerebro se va adaptando a la progresiva pérdida de visión y esta pérdida no puede ser cuantificada hasta que vuelves a tener un cristalino limpio.

Ahora puedo ver donde piso en zonas oscuras, puedo ver las estrellas más tenues, que no lo hacía desde niño, ya nadie me tiene que coger de la mano para bajar por unas escaleras mal iluminadas ni volveré a perderme por Barcelona de noche por no poder leer el rótulo de las calles. Como me dijo mi médico:

“He vuelto a nacer”

Quiero aprovechar para dar las grácias al Dr. Nelson Solarte Bacca y a Isabel Marañon su ayudante, y compañera mía del BUP, por haber hecho realidad este sueño de poder volver a ver con normalidad.

Entradas relacionadas.

Miodesopsias. (Efectos secundarios de la operación de cataratas)

 

Cosas nazis

 
 Cosas nazis
  
En 1951 el profesor de la Universidad de Chicago, Leo Strauss formuló lo que se conoce como “Argumentum ad Hitlerum”  o “Reductio ad Hitlerum” (Reducción a Hitler) que significa que cuando una discusión se alarga en exceso, siempre una de las partes acusará a la otra de Nazi. Y claro, como todo lo que hicieron los nazis es abominable resulta que estamos muy limitados para justificar casi nada que hagamos.  Un ejemplo es este artículo donde se puede ver como el aborto terapéutico se compara con la eugenesia nazi. No entraré en este debate sólo menciono el artículo pues me ha dado la idea de confeccionar una lista con algunas de las cosas que no podemos hacer, como por ejemplo abortar, porque las hicieron, las promovieron o eran del gusto de los dirigentes del tercer Reich o de sus partidarios. Empiezo:

1- La religión y la iglesia católica.

Le duela quien le duela, Hitler era católico, de familia católica y la ideología y el partido nazis germinaron en la Baviera católica.  Católico era Rudolph Hess, Matha Goebbles  y la familia de Eva Braun. Aunque renegó del cristianismo nunca actuó o se definió como ateo como frecuentemente se le identifica. De hecho, la la mera religión o el misticismo es ya algo tan ligado al imaginario nazi, con o sin razón,  que también tendría que ser repudiada por ello. Dejemos a parte la oscura relación del Reich con El Vaticano.

2- La propaganda y la publicidad.

Nadie hizo un alarde de eficiencia propagandística antes como los nazis. Los once principios sobre propaganda de Joseph Goebbles siguen vigentes hoy día para las agencias publicitarias modernas y peor aún para los gobiernos.

3- El amor a los animales.

Hitler adoraba a los perros y a lo largo de su vida tuvo varios a los que trató con gran cariño, sobre todo al último, Blondie, la hembra de pastor alemán (¿Alsaciano?) a la que llegó situar por delante de su pareja Eva Braun en su escala de confianza personal. Además en este artículo puede leerse como el infame Heinrich Himmler, que ni se inmutaba en sus inspecciones a los campos de exterminio, salió horrorizado de una corrida de toros.

4- El arte en general y la arquitectura en particular.

Hitler fue pintor en su juventud y los nazis se dedicaron a expoliar las obras artísticas que encontraban en los países conquistados. Actividad a la que, por cierto, fue muy aficionado Hermann Göring, que acumuló miles de obras de arte robadas y que fueron encontradas tras la guerra en su poder.

En cuanto a la arquitectura ni Alejandro, ni Gengis Kan, ni siquiera Napoleón, tuvieron un arquitecto de guardia y mano derecha como lo fue Albert Speer de Hitler. Aunque cabe decir, que la arquitectura siempre ha sido usada por todos los dictadores como demostración de poder, desde los faraones con sus pirámides hasta Franco con su Valle de los caídos. ¡Uy! perdón he llamado dictador a Franco, ¡qué cabeza la mía!

5- La música clásica.

Alemania es el país de los grandes compositores y los nazis se enorgullecían de ellos , en particular de Richard Wagner. Somos miles de aficionados a la música clásica a los que nos irrita que se le relacione a con los nazis a pesar de que el genio de Bayreuth llevaba demasiado tiempo fallecido como para poderlo considerar un simpatizante del régimen. En cambio Carl Off, autor de la tan popular Carmina Burana, sí fue un nazi de tomo y lomo pero a nadie parece importarle.

6- La estética y la imagen.

Ningún otro régimen dictatorial cuidó tanto su imagen y su estética. Los nazis prácticamente tenían una imagen de marca. Fue Hugo Boss el que diseñó los uniformes de las SA conocidos como camisas pardas y fabricó tanto los uniformes de las SS como los de las Waffen SS. En cualquier tienda de maquetas, las relacionadas con el ejército alemán durante la S.G.M. superan en mucho a todas las demás en oferta. Aclaro que esto es una observación mía y no está basada en estudio estadístico alguno.

7 – La comida sana y las campañas contra el tabaco y el alcohol.

Hitler era estrictamente vegetariano, como Steve Jobs por ejemplo, y no bebía alcohol. Tampoco fumaba y creo recordar haber leído que prohibió hacerlo en su presencia.

8 – La Coca-cola.

La empresa norteamericana Coca-cola no quiso renunciar a sus beneficios en el mercado alemán cuando el gobierno americano prohibió a sus multinacionales comerciar con el tercer Reich. Para ello cambió el nombre a sus fábricas alemanas y comenzó la distribución de una bebida con sabor a naranja, fácil de producir en tiempos de guerra y tuvo un gran éxito. Esa bebida recibió el  nombre de Fanta.

9 – Volskwagen, Porsche y Ford.

El escarabajo fue promovido por el régimen y diseñado por Ferdinand Porsche a partir de unos bocetos del propio Hitler.  Más desconocido pero quizás más grave fue la directa vinculación entre el magnate del automóvil Henry Ford y la ideología nazi. Ford fue el autor del libro: El judio internacional, del que el propio Hitler decía, que le había servido de inspiración. En agradecimiento el Führer condecoró a Ford.

10 – Otras cosas relacionadas de algún modo con los nazis.

  • La gente rubia.
  • Los ojos azules.
  • La palabra socialismo.
  • La investigación médica, especialmente en genética.
  • La NASA, (Véase Von Braun)

Recomiendo la lectura de este artículo  sobre un texto de Eduardo Galeano, donde se habla de más cosas que deberíamos detestar por tener relación con los nazis.

Cosas nazis

Sí Peter. Cosas nazis.

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