Arquitectos célebres y focas.

Brasilia

Ayer escuché la noticia de la muerte de Oscar Niemeyer. No, no me las voy a dar de listo y hacer un panegírico sobre este señor sobre el que nada sé. Murió el día cinco y ayer escuché su nombre por primera vez. Esta entrada no va de arquitectura, bueno no del todo.

Quizás porque he trabajado más trece años entre arquitectos siempre siento curiosidad cuando muere alguno celebre. Para mí ser arquitecto es la cosa más difícil e importante que se puede ser después de médico, pero sin embargo, mientras la mayoría de médicos son profesionales con los pies en el suelo, los arquitectos se dividen entre los que viven en el planeta tierra y los que no.

Hay arquitectos que trabajan duro en el ingrato mundo de las reformas de locales, que están a pie de obra media jornada y la otra media frente al ordenador realizando mediciones y que están al día en lo concerniente a nuevas tecnologías y que dominan el CAD y la infografía en general. Estos son los que viven en el planeta tierra.

Luego están los otros, los que hicieron una tesis sobre urbanismo de los incas pero no entienden la necesidad de poner salidas de emergencia en un supermercado; los que se creen Frank Lloyd Wright porque hicieron el proyecto de un chalet a un adinerado vecino del pueblo donde veranean y aquellos que piensan que usar el ordenador les resta la categoría que les otorgan los lápices de colores. Esos son los que viven en otro planeta y he conocido a muchos durante mi penosa etapa profesional en la construcción.

En fin, ayer escuché el nombre de Oscar Niemeyer y me enteré que fue el arquitecto, junto con un tal Lucio Costa, encargado del proyecto de la capital del Brasil: Brasilia. No dispongo de conocimientos para entender la obra de este señor pero cuando te encargan el diseño de todo una ciudad, una ciudad de verdad no una urbanización, y además esa ciudad será la capital de un país inmenso, es que eres grande y tienes talento. Tienes esa clase de talento que yo admiro y que me hubiese gustado tener. No conocía a Oscar Niemeyer pero ahora le admiro.

Pero lo que verdaderamente me lleva a escribir esto es lo que escuché ayer tras enterarme de la muerte de este gran arquitecto. Un rato después en el mismo informativo el locutor dijo que el mundo y en especial el mundo del deporte había contenido el aliento de preocupación. ¿Por qué? pues porque a Leo Messi le habían dado una patada y no se conocía el alcance de la lesión.

¡Mierda de siglo XXI!, el mundo pierde a Oscar Niemeyer y la gente se preocupa de la pupita de Messi. Algunos dirán que Messi es al deporte lo que Niemeyer es a la arquitectura o más, pero yo no estoy de acuerdo. No reconozco ningún talento a Messi ni a CR7 ni a ninguno de estos bobos. Para mi no son nada. Lo que hace Messi es para mí lo mismo que lo que hacen las focas con la pelota playera en los espectáculos acuáticos. La única diferencia es la diferencia salarial claramente desfavorable pinnípedo.

Cuando Messi muera no quedará nada de para la posteridad. La humanidad no corre más rápido ni salta más alto ni va más rápido porque lo haga tal o cual deportista. La camisetas que se vendieron con su nombre estarán tan apolilladas y pasadas de moda como lo están hoy las de Pirri. Ningún niño lleva una camiseta que ponga Maradona o Pelé y estos señores ni siquiera han fallecido. Las ganancias económicas no sirven para mejorar las condiciones de vida de los niños asiáticos que manufacturan las prendas deportivas que los padres europeos compran a sus hijos a precios desorbitados. Sé que esto no es sólo aplicable al deporte, pero ahora estoy escribiendo sobre deporte.

La humanidad avanza con la obra que queda tras la muerte de los hombres y mujeres que realmente tienen talento. Algunos de los compañeros arquitectos que tuve en mi etapa como profesional de la construcción puede que no sean Oscar Niemeyer pero dejan locales acondicionados para que la gente monte negocios, rampas para que accedan los discapacitados y salidas de emergencia bien dimensionadas; puede que nada de eso sea comparable al diseño de la capital de un gran país, pero para mí vale mucho más que todos los goles Messi.

Mi homenaje a todos ellos.

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