Resumen del año 2012

 

Sin-curro

2012, ha sido un año muy duro. Un año de crisis económica y de una involución política como nunca imaginé. Ha sido un año que he pasado en el paro, salvo las pocas semanas que he empleado en la redacción del libro sobre electrotecnia que me encargaron.

Durante este año he tenido tiempo para pensar y sobre todo en preocuparme, preocuparme muchísimo, aunque eso no es propio del 2012 ya que preocuparme es mi afición favorita. Me preocupa mi futuro, me preocupa la salud de mis padres, me preocupa la situación política y económica… en fin, me preocupa todo.

2012 ha sido también el año en que he roto definitivamente con Silvia, el único amor terrenal de mi vida. La sigo queriendo, por eso, creo que lo mejor que puedo hacer por ella es dejarla volar. Me duele, como ninguna otra herida me dolió jamás, pero como leí en alguna parte, la decisión más difícil para uno mismo, es la correcta.

Teniendo todo lo anterior en cuenta este debería ser uno de los peores años de mi vida pero no es así. Al contrario, siempre recordaré el 2012 como el año en que recuperé la vista. La operación que eliminó las cataratas corticales que hacía 28 años que padecía, y que ya nada me dejaban ver en los últimos meses, fue todo un éxito. La larga convalecencia y el elevado coste de las prótesis merecieron la pena. No sólo por que podré hacer cosas antes impensables, como sacarme el permiso de conducir o poder caminar por sitios oscuros sin riesgo de romperme la crisma tropezando con cosas, sino también por el efecto sicológico que ha supuesto, ya que viendo mejor el presente, no me parece tan oscuro el futuro.

Para el año que viene no tengo propósitos salvo el de que sea un año sin días en blanco. Quiero  volver a la lucha para obtener un nuevo empleo, para cuidar de mi familia o para lo que sea, pues con mis cristalinos de a 850€, mi asma al 90% de capacidad pulmonar y mi puente de zirconio; me siente más fuerte y capaz que nunca. 

En fin, a todos los amables lectores de este blog, que los hay, y en general a todo el mundo un feliz 2013.

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¡Quién fuera un tipo duro!

Jaso Statham

Siempre he querido ser un tipo duro. Bueno no, siempre he querido parecer un tipo duro y digo que me gustaría parecer más que ser, porque recuerdo que en uno de mis más graves ataques de asma, el director médico del pabellón de pneumología del Hospital de Sant Pau y que además ocupaba un cargo médico de no poca importancia en el gobierno catalán de aquella época; me dijo que en toda su carrera no había conocido, y cito textualmente, un hombre más fuerte que yo. Me dijo que había visto a tipos más grandes y corpulentos llorar y gritar durante toda una noche con asma más leve que el mío que apenas si me dejaba un 40% de mi capacidad pulmonar y sin embargo, a mí no se me había oído ni siquiera pidiendo agua.

Lee Van CleefCharles Bronson

Aquellas palabras de aquel doctor me animaron mucho pero no es el tipo de hombre duro al que yo me refiero. Yo hablo del clásico tipo a lo Steve McQueen o a mi favorito y más actual Jason Statham. Creo que a los tipos duros les va mejor en la vida, tienen más éxito con las mujeres y no sufren el acoso de pelmazos y es esto último lo que considero la mayor ventaja de ser un tipo duro. Si tienes la pinta de Charles Bronson o la cara de Lee Van Cleef nadie te molesta con gilipolleces. Pero por lo visto yo tengo cara de pardillo. Se ve de lejos que soy un panoli, sino no me explico porque tengo que soportar a todos los pirados que hay por las calles de Barcelona. 

Por ejemplo, hoy he ido a un conocido centro comercial para acabar de hacer mis compras navideñas de desempleado. En dicho centro comercial había en ese momento dos mil personas pues una señora con pinta de loca, ha esperado a encontrar al tío con mayor cara de pringado y ese era yo. Se ha pegado a mí y hasta que no le he señalado con el dedo donde estaba el producto que quería adquirir no me la he quitado de encima. La señora que hablaba atropelladamente, quería que yo le indicara que tipo de funda debía comprar para una tableta de 10 pulgadas de una determinada marca. Yo le he señalado exactamente lo que necesitaba y la señora lo ha cogido y entonces sólo entonces, se le ha ocurrido preguntarle a uno de los chicos que trabajan allí que si era aquella la funda que quería. Es decir, me molesta con sus inseguridades, me hace perder el tiempo, abusa de mi buena fe y además ¡ni siquiera se fía de mí! ¡Seguro que estas cosas a Bruce Willis no le pasan!

Steve McQueenHace más de veinte años yo tenía más pinta de atontado que ahora si cabe, así que en esa época no podía salir a la calle sin que un enjambre de vendedores callejeros, evangelistas de medio pelo y prostitutas de saldo revolotearan a mi alrededor. Cierto día mientras esperaba a que se pusiera verde el semáforo entre las calles Córcega y Urgell de Barcelona, se me acercó un tipo flaco y bajo con  pinta de yonqui que me ofreció un encendedor. Me dijo que estaba vendiendo mecheros con el fin de reunir lo suficiente como para comprar un billete de tren que le llevara hasta su madre enferma que vivía en Alcázar de San Juan. La historia no me conmovió pero el tipo me daba tanta grima que hice ademán de buscar algunas monedas en mi bolsillo y comprarle el encendedor para que me dejara en paz.

–¿Cuanto vale? le pregunté pensando que el tosco encendedor de plástico fosforito que me ofrecía no sería excesivamente caro.

– 3.000 pesetas. – Me dijo. – Pero,… si yo nunca he visto tres mil pesetas juntas.- Le contesté antes de comentarle de que no me interesaba. – Vale, dame lo que puedas. – Me volvió a comentar pero aproveché que el semáforo cambiaba y salí corriendo con el típico trote cochinero con el que huimos los panolis con la esperanza de librarme de él. Y así fue, bueno eso creí yo. 15 años después, una soleada tarde de agosto en la que disfrutaba de la jornada intensiva, mientras esperaba a que cambiase el semáforo entre las calles Córcega y Urgell de Barcelona, se me acercó un tipo flaco y bajo con  pinta de yonqui que me ofreció venderme un encendedor. Me dijo que estaba vendiendo mecheros con el fin de reunir lo suficiente como para comprar un billete de tren que le llevara hasta su madre enferma que vivía en Alcázar de San Juan… No, no me he equivocado con el “copy paste”, era el mismo tío, vendiéndome el mismo tipo de mechero aunque en esta ocasión por 50€. El tipo había encanecido algo durante esos 15 años pero por lo visto yo seguía teniendo la misma cara de pringado.

Ser un panoli  es muy cansado. La gente me mira y piensa: “este tío tiene cara de pringado y no puede ser mala persona”. Es por eso que soy el típico fulano al que cualquier desconocido le deja con toda confianza su carísima cámara Nikon porque deducen que soy un buenazo y no saldré corriendo con la cámara en ristre. Hay un sin fin de extranjeros que tienen bonitas fotos con sus parejas en la Sagrada Familia, en La Alhambra o el La Basílica de San Pedro hechas por mí. Recuerdo que mi primera vez en Madrid coincidió con la instalación de la enorme bandera española que el gobierno colocó en la Plaza de Colón. Me paré durante unos segundos para observarla y me arrepentí todo el día de haberlo hecho. Resulta que todos los turistas querían una foto con la bandera al fondo para poder demostrar en sus lugares de origen que habían estado en España. El problema era que la bandera al ser tan enorme caía a plomo la mayor parte del tiempo, así que la gente me rogaba a que esperase a que soplara el viento para hacer la foto con la bandera ondeante. Pero para que esa bandera ondease hacía falta algo más que una simple brisa, así que perdí la tarde esperando vientos de fuerza suficiente para levantar el enorme trapo que hicieran felices a los simpáticos turistas que sus divisas mantienen nuestra economía.

Yo lo intento, intento parecer duro e inaccesible pero no lo consigo. Recuerdo una fría noche invernal mientras esperaba a que Silvia llegara a la inhóspita estación de autobuses de Lleida. Era ya tarde y en los andenes hacía frío. Decidí dirigirme hacia el vestíbulo donde pensé haría más calor. Cuando llegué vi que el recinto estaba lleno de africanos vestidos con ropa de estilo militar y cuyos rostros hacían que aquel lugar pareciera una película de Spike Lee ambientada en la guerra de Angola. No puedo negar que me asusté un poco, pero como todos aquellos hombres además de enormes eran negros, decidí quedarme un rato no vaya a ser que me tomasen por un racista. Así que me erguí todo cuanto pude, alcé mis solapas y confié que mi barba de tres días y mis botas estilo Doctor Martens me dieran el aspecto que disuadiera cualquier posible aproximación peligrosa. Cuando conseguí que mi porte fuera tan rudo como el de aquellos hombres ocurrió lo impensable… Silvia me llamaba para confirmar que llegaba con retraso. Algo muy normal sino fuera porque yo tenía como tono del teléfono lo siguiente:

Naturalmente, toda mi fachada se vino abajo delante de aquellos hombres de enjutas mejillas que clavaban atónitos y burlones sus escleróticas amarillentas en mí . En fin, lo seguiré intentando pero creo que lo tengo crudo. El pringado nace, no se hace y mucho me temo que me esperan años de fotografías turísticas y pelmazos inseguros.

El fin del mundo no ha llegado… otra vez.

Mayas

Me había propuesto escribir algo pretendidamente ingenioso, el día en que se cumplía una de las más cansinas y estúpidas profecías de todas cuantas he tenido noticia a lo largo de mi vida. Pero la verdad es que no tengo ganas. Estoy más que harto de toda esta mierda mística y paranormal que tanto alucina a tanta gente. Estoy harto de fines del mundo, apocalipsis y raptos. Harto de profetas, mayas, Nostradamus y su puñetera madre. Pero sobre todo esto harto de la gente que consume esta mierda de Iluminatis, Reptilianos, ovnis y religión mezclada con parapsicología.

Es desalentador no sólo el gran éxito que tienen los programas de televisión de videncia y esoterismo, la cantidad de literatura tanto impresa como en Internet sobre estos temas y la proliferación de negocios sobre tonterías como la homeopatía, la acupuntura y la medicina holística en general. Por cierto, basta con añadir el adjetivo holístico a cualquier cosa y ya tienes una nueva terapia con la que te puedes forrar: diagnostico holístico, masaje holístico o coaching holístico. Tan sólo te hace falta un diploma de la Universidad Pentecostal de Minnesota o de los laboratorios Boiron y ¡ala! a curar dolores articulares, orzuelos y depresiones.

Pero lo más duro es cuando tu pareja o alguien a quien quieres ocupa su tiempo libre en ver las ocurrencias de conocidos divulgadores paranormales o gasta su dinero en almanaques de reputados astrólogos. ¡Qué bajón me entra cuando una mujer que me gusta me pregunta mi horóscopo!  Suelo balbucear algo así como: “Creo que soy Escorpión” mientras le pido a la tierra que me trague. No tengo nada de que hablar con alguien que te pregunta mi signo zodiacal en los diez primeros minutos de conversación y es un problema pues hablar es mi mejor baza con las mujeres, o eso creo.

En fin, como soy perezoso no he cumplido con mi propósito de confeccionar una lista con todos los vividores, engañabobos, crédulos y cretinos que nos han agobiado con esta idiotez de la profecía maya, el planeta Nibiru y la inversión magnética de la Tierra; y enviarle por correo un ¡Zas en toda la boca! Así que sirva esta entrada como uno grande para todos ellos.

Tiroteo en un colegio americano.

OK Corral

Los hediondos medios de comunicación españoles, principalmente las televisiones, esos mismos medios que ningunean las manifestaciones de estudiantes o las huelgas generales, están dedicando horas y horas a pormenorizar y diseccionar el reciente tiroteo en un colegio de Connecticut que en mi modesta opinión no nos incumben más allá de la simple anécdota. Además, ni siquiera se trata de información relevante sino un trufado de banalidades y tópicos al estilo:

  1. El asesino era un adolescente tímido e inteligente con problemas de encaje en la sociedad. No, verán, un adolescente tímido e inteligente con problemas de encaje era yo. El asesino es un anormal y un cabrón.
  2. Intento de vincular el hecho con Internet o los videojuegos. Cuando no sabes que decir, porque nada tienes que decir, puesto que la proliferación de armas de fuego no es un problema de nuestra sociedad, lo que intentas es vincularlo con algo con lo que la gente esté familiarizada, como buscar una relación entre asesinos anormales y cabrones con los videojuegos o simplemente con Internet. Tal como señalan en este interesante articulo, nadie relaciona matanzas con ser aficionado al futbol o al Skate, como al parecer era también el asesino de Newtown. Cómo dice el célebre abogado David Bravo, la tecnología que mata es la de las pistolas no la de Internet.
  3. Nadie puede explicarse lo que ha sucedido. Yo sí. Qué les parece… un anormal y un cabrón con acceso a armas automáticas inmerso en una cultura que promueve y glorifica la violencia, es más fácil que se líe a tiros que una persona cabal, sin acceso a armas automáticas aunque también esté inmersa en una cultura que promueve y glorifica la violencia.
  4. En los USA es muy fácil conseguir armas de fuego y por eso pasa lo que pasa. Pues yo pienso que eso no queda tan claro. Precisamente con lo fácil que es obtener un arma de fuego en los Estados Unidos, lo que resulta increíble es que siendo 300 millones de habitantes con más de 80 armas por cada 100 personas tan sólo haya alrededor de 13.000 muertes al año por disparos, me parece un ejemplo de civilización y progreso la verdad. Este artículo de la BBC resulta esclarecedor.
  5. Tratar el tema como si fuera asunto nuestro. Los medios de comunicación españoles tratan estos temas como si el tiroteo en vez de en Newtown Connecticut, hubiese sido en Alpedrete o en Sant Boi de Llobregat. ¿Cuánto tiempo habrán dedicado los medios de comunicación norteamericanos a los sucesos del Madrid Arena? ¿Por qué los medios españoles no dedican el esfuerzo que están dedicando a la matanza de Newton en explicar porque es igual de perverso que unas chicas mueran aplastadas en una avalancha porque alguien movido por la codicia dobló el aforo del local donde se celebraba la fiesta a la que acudieron? ¿Por que no explican con igual intensidad que hay normativas estrictas que limitan el aforo de los locales de pública concurrencia? ¿Por qué no detallan que algunas de esas normativas están dictadas por el ayuntamiento el cual es el responsable de su cumplimiento y que por tanto, ese ayuntamiento es responsable directo de esas muertes? ¿Por qué los medios de comunicación españoles pierden tanto tiempo debatiendo sobre si Obama debe o no limitar la venta de armas y tan poco en decidir si la alcaldesa de Madrid debe o no dimitir?

Sucesos como los tiroteos en colegios no deberían suceder pero ya me he enterado y sinceramente, tengo cosas más importantes en las que preocuparme y los medios de comunicación de este país no me ayudan en nada a despejar mis dudas, salvo que mis dudas en vez de sobre la economía, las pensiones o mi futuro, sean sobre la venta de armas en Newtown Connecticut.

 

Publicidad absurda (2)

Me gusta la publicidad. Entiendo su función en la economía moderna y valoro su trascendencia en el momento histórico que vivimos pero desde que leí 13,99€ de Frédéric Beigbeder no puedo ver un anuncio sin sentirme secretamente manipulado. Me gustan los anuncios y me gusta criticarlos cuando me siento agredido o insultado por una campaña publicitaria absurda. Estas fechas son especialmente proclives a la publicidad tópica y ridícula. He aquí algunos ejemplos.

La salud es lo primero.

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Dos mujeres madre e hija de un fulano, están preocupadas por el aumento del colesterol de su marido y padre. Ambas mujeres disponen al parecer de buenos contactos y deciden hacer algo al respecto. ¿Y qué hacen? ¿Buscan el consejo de algún médico famoso? ¿Consiguen una plaza en algún centro de salud prestigioso? ¡No!  Traen a Vicente Del Bosque armado con un yogur para que le diga a su marido y padre que se cuide el colesterol.

Rebelde de postín.

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Una mujer, creo que está interpretada por Julia Roberts, entra en una lujosa fiesta donde caballeros con smoking y damas con vestidos con lentejuelas bailan en un majestuoso salón. Todos los participantes de la fiesta, incluida la protagonista, se mueven por efecto de hilos de marionetas hechos de algo que parecen brillantes. En este estado de cosas, la protagonista piensa que lo mejor en un mundo de reglas y convencionalismos, es rebelarse. Para ello rompe los hilos de marionetas y con gesto épico asciende por una escalera que lleva a un nivel superior. No se sabe que nivel es pero sin duda es mejor que el mundo de riqueza y lujo donde está. La pregunta que se me ocurre es: si no te gustan las reglas y los convencionalismos ¿para qué demonios vas a esa fiesta? Hay un montón de actividades que puedes hacer donde no hay reglas y convencionalismos. La gente quiere lujo y riqueza pero sin obligaciones. ¡Ridículo!

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Sin embargo no a todo el mundo le parece mal los convencionalismos y las reglas. En otro anuncio dos jóvenes guapísimos, chico y chica, intentan por todos los medios colarse en una fiesta a la que no han sido invitados. Ambos anuncios son de perfumes y ambos anuncios intentan ligar la imagen del producto con conceptos totalmente opuestos y pintorescos de rebeldía.

Insectos seguros.

Un padre joven y atlético sentado en un sofá dentro de una casa unifamiliar enorme con jardín, lee junto a su hijo la fábula de la cigarra y la hormiga. El guapo padre nos dice que su hijo recoge todas las monedas que encuentra y las mete en una botella. Incluso se ve al  niño con la botella llena de monedas hasta la mitad. Al parecer en esta familia dejan caer las monedas como si su suelo fuera la Fontana de Trevi. Para colmo ese padre que ha comprado una casa con jardín de dimensiones palaciegas nos dice que: “Es mejor se hormiga que cigarra” ¡Pues lo disimulas muy bien! No sólo es discutible si es peor ser una cigarra satisfecha y libre que una hormiga esclava, sino que además tu no predicas con el ejemplo, ¡pollo! Menudo chalet te has comprado, con Vespa tuneada aparcada y todo. ¡Vaya ejemplo de ahorro! ¡Ridículo!

La ciencia en España está fatal.

Una presentadora de noticias televisiva nos quiere instruir sobre las bondades de usar un cepillo de dientes de una determinada marca, pero para ello lo primero es ilustrarnos de los problemas típicos de las bocas. Para ello lo mejor es conectar por videoconferencia con un científico. Ni corta ni perezosa lo hace y nos pone en contacto con un supuesto científico, de no se sabe que rama de la ciencia, sólo sabemos que es un científico y extranjero. A lo mejor es un sociólogo, pero para explicarnos lo que es la placa bacteriana nos sirve, mientras sea extranjero, pues en España no hay científicos. Los recortes no sólo han menguado los recursos para investigación sino que han eliminado del todo a los científicos. Nadie en este país está capacitado para explicarnos en que consiste la placa bacteriana. Un anuncio absurdo e hiriente.

Apadrina a un niño.

Un futbolista muy importante nos dice que: “La sonrisa de un niño es suficiente para que me deje la piel en el campo”. ¡Claro! es por los niños que te dejas la piel. Los millones que cobras, los impuestos que no pagas y los ingresos por publicidad no tienen nada que ver. Es por los niños… ya. No soporto que futbolistas podridos de millones me pidan dinero. No me importa lo buena y justa que sea la causa. Me siento insultado. Donad el dinero vosotros, ¡mamarrachos!

El tamaño importa.

 IPhone 5 y el pulgarEste anuncio no es absurdo pero me ha sorprendido el éxito que ha tenido y la verdad no me parece para tanto. La publicidad de Apple es tan reverenciada como lo son sus productos. Esta compañía ha realizado algunas de las campañas publicitarias más divertidas y creativas de la historia pero no creo que evite que pueda hacer algún que otro anuncio tontorrón. Un ejemplo, según mi opinión es este anuncio del iPhone 5 y el pulgar. En este anuncio nos dicen que el tamaño de la pantalla del nuevo celular está concebido para alcanzar con el pulgar cualquier punto de la pantalla. Voy a olvidar que mi pulgar no llega ni de coña a los mismos sitios donde llega el pulgar de Pau Gasol, por ejemplo. El jugador de los Lakers puede llegar con su pulgar a cualquier punto de la pantalla de un Galaxy Note y ello no indica que la pantalla de este enorme celular esté concebida para tal cosa. Apple oculta de manera entrañable su capitulación pues hasta no hace mucho, criticaba con dureza tanto las pantallas mayores de 4 pulgadas en teléfonos y de menos de 10 pulgadas en tabletas. El nuevo iPhone tiene una pantalla de 16:9 que es un estándar que la competencia hace tiempo que había adaptado en muchos de sus modelos y decir ahora que la pantalla del iPhone es una genialidad de los diseñadores de Apple, no cuela.

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Arquitectos célebres y focas.

Brasilia

Ayer escuché la noticia de la muerte de Oscar Niemeyer. No, no me las voy a dar de listo y hacer un panegírico sobre este señor sobre el que nada sé. Murió el día cinco y ayer escuché su nombre por primera vez. Esta entrada no va de arquitectura, bueno no del todo.

Quizás porque he trabajado más trece años entre arquitectos siempre siento curiosidad cuando muere alguno celebre. Para mí ser arquitecto es la cosa más difícil e importante que se puede ser después de médico, pero sin embargo, mientras la mayoría de médicos son profesionales con los pies en el suelo, los arquitectos se dividen entre los que viven en el planeta tierra y los que no.

Hay arquitectos que trabajan duro en el ingrato mundo de las reformas de locales, que están a pie de obra media jornada y la otra media frente al ordenador realizando mediciones y que están al día en lo concerniente a nuevas tecnologías y que dominan el CAD y la infografía en general. Estos son los que viven en el planeta tierra.

Luego están los otros, los que hicieron una tesis sobre urbanismo de los incas pero no entienden la necesidad de poner salidas de emergencia en un supermercado; los que se creen Frank Lloyd Wright porque hicieron el proyecto de un chalet a un adinerado vecino del pueblo donde veranean y aquellos que piensan que usar el ordenador les resta la categoría que les otorgan los lápices de colores. Esos son los que viven en otro planeta y he conocido a muchos durante mi penosa etapa profesional en la construcción.

En fin, ayer escuché el nombre de Oscar Niemeyer y me enteré que fue el arquitecto, junto con un tal Lucio Costa, encargado del proyecto de la capital del Brasil: Brasilia. No dispongo de conocimientos para entender la obra de este señor pero cuando te encargan el diseño de todo una ciudad, una ciudad de verdad no una urbanización, y además esa ciudad será la capital de un país inmenso, es que eres grande y tienes talento. Tienes esa clase de talento que yo admiro y que me hubiese gustado tener. No conocía a Oscar Niemeyer pero ahora le admiro.

Pero lo que verdaderamente me lleva a escribir esto es lo que escuché ayer tras enterarme de la muerte de este gran arquitecto. Un rato después en el mismo informativo el locutor dijo que el mundo y en especial el mundo del deporte había contenido el aliento de preocupación. ¿Por qué? pues porque a Leo Messi le habían dado una patada y no se conocía el alcance de la lesión.

¡Mierda de siglo XXI!, el mundo pierde a Oscar Niemeyer y la gente se preocupa de la pupita de Messi. Algunos dirán que Messi es al deporte lo que Niemeyer es a la arquitectura o más, pero yo no estoy de acuerdo. No reconozco ningún talento a Messi ni a CR7 ni a ninguno de estos bobos. Para mi no son nada. Lo que hace Messi es para mí lo mismo que lo que hacen las focas con la pelota playera en los espectáculos acuáticos. La única diferencia es la diferencia salarial claramente desfavorable pinnípedo.

Cuando Messi muera no quedará nada de para la posteridad. La humanidad no corre más rápido ni salta más alto ni va más rápido porque lo haga tal o cual deportista. La camisetas que se vendieron con su nombre estarán tan apolilladas y pasadas de moda como lo están hoy las de Pirri. Ningún niño lleva una camiseta que ponga Maradona o Pelé y estos señores ni siquiera han fallecido. Las ganancias económicas no sirven para mejorar las condiciones de vida de los niños asiáticos que manufacturan las prendas deportivas que los padres europeos compran a sus hijos a precios desorbitados. Sé que esto no es sólo aplicable al deporte, pero ahora estoy escribiendo sobre deporte.

La humanidad avanza con la obra que queda tras la muerte de los hombres y mujeres que realmente tienen talento. Algunos de los compañeros arquitectos que tuve en mi etapa como profesional de la construcción puede que no sean Oscar Niemeyer pero dejan locales acondicionados para que la gente monte negocios, rampas para que accedan los discapacitados y salidas de emergencia bien dimensionadas; puede que nada de eso sea comparable al diseño de la capital de un gran país, pero para mí vale mucho más que todos los goles Messi.

Mi homenaje a todos ellos.