¿Qué me pasa Doctor?

Médicos

– Buenas tardes doctor. – Saludo con gesto cansino a mi médico de cabecera.

– Buenas. ¿Qué tal? ¿Qué le ocurre mmm… David? – Comenta el médico ojeando mi historial.

– Le explico… Padezco de ansiedad y depresión desde hace un tiempo.

– Sí, ya me acuerdo de usted… ¿Y cómo va ese ánimo, dígame?

– Raro.

– ¿Raro, en qué sentido?

– Verá Doctor. Hace dos años perdí mi trabajo, me separé, perdí mi casa, parte de mis ahorros y mi perro.

– ¿Todo a la vez?… Entiendo, siga. – El médico comienza a tomar nota un bolígrafo que le dieron en un congreso sobre hipotiroidismo.

– Pues que estoy desanimado, desganado, triste y falto de fuerzas.

– Normal en su situación. – Me comenta mientras arranca una hoja de un bloc con la marca de un antipirético en el encabezado de cada página. – ¿Dónde está lo raro?

– Verá, me siento cada vez más estancado, más… – Contesto tartamudeando.

– ¿Más qué? – Inquiere el médico mientras subraya alguna cosa con un fosforito que imita graciosamente un gotero.

– Pues de pronto, no sé, todo me molesta, no soporto a los jóvenes de hoy ni la televisión… Cosas que antes me daban igual o incluso que me gustaban ahora me irritan.

– ¿Por ejemplo?

– …. me molestan las extravagancias, la frivolidad, las odiosas modas…

– …mmm, principio de misoginia, incipiente homofobia… – Comenta susurrando el doctor.- Siga.

– Me irrita… – ¿Ha dicho homofobia? Debo de haber entendido mal, pienso mientras vuelvo a tartamudear. – Me irrita, digo, ver a según que gente que no lo merece, trabajando mientras yo no tengo oportunidades.

– … mmm, los inmigrantes, vamos.

– ¡Yo no he dicho eso! – Protesto abriendo mucho los ojos, mientras el doctor continúa escribiendo. – No me refería a…

– ¿Qué más? Me interrumpe el galeno grapando unos papelitos de mi historial con su grapadora con el logotipo de un antihistamínico.

– Algunos temas me hieren profundamente, no sé, lo de la independencia de Cataluña, me indigna y eso que ni me va ni me viene.

– … mmm, nacionalismo reactivo… continúe.

– No sé si será eso, pero en ocasiones, hasta defiendo al gobierno actual, cuando hace unos meses echaba pestes de él. ¡Qué no habré dicho contra la reforma laboral o sobre el rescate de la banca! y ahora, míreme, dice algo en contra suya el Financial Times y me pongo negro, ¿Lo entiende usted, doctor?

– …mmm. Se siente desamparado y busca protección en la autoridad…suele pasar.

– Si usted lo dice. – Desconcertado, espero a que el médico diga algo pero éste sigue escribiendo. – Bueno… pues no sé. – Balbuceo con la esperanza de llamar la atención del facultativo.

– Bien, bien. – Comenta cantarín el médico mientras comprueba la fecha en un calendario con el nombre de un antiemético escrito al final de cada mes. – ¿Y esos síntomas, “raros”, cuándo aparecieron?

– Hace dos o tres meses.

– Ya. – El doctor toma nota de la fecha y le pone un clip del color corporativo de una farmacéutica, a no sé qué de mi historial. – Ya se le acaba el subsidio ¿no?

– En febrero, creo.

– Bueno, bueno… – Canturrea el médico mientras me mira por encima de sus gafas de leer. – A ver que hacemos con usted… – Me dice con tono paternalista y risueño.- En principio yo no me preocuparía es algo normal, sobre todo, a su edad. – el médico comprueba mi edad en el historial.- 44 años… ¡Lo qué yo decía!

– ¿Pero qué es doctor?

– Se está usted volviendo de derechas. Es algo muy común en tiempos de crisis. Le pasa a muchísima gente. No hay más que ver las pasadas elecciones gallegas. No tiene nada que ver con su estado ánimo. Es algo natural, a algunos les ocurre antes y a otros después. Ya verá ahora, con las elecciones catalanas, ¡así, así de gente se ve afectada!

– Pero no puede ser. Sí siempre he sido de izquierdas: Soy tolerante, agnóstico, ecologista y además estoy afiliado a un sindicato.

– Precisamente, ese es el grupo de riesgo; lo que se creen de izquierdas. Como usted, amigo David, pero usted no es de izquierdas, como mucho, un progre.

– ¿Pero qué me dice? – Exclamo entre aspavientos.

¡No se agobie! En tiempos difíciles y con lo que usted ha pasado es normal que afloren los instintos más básicos. ¡Tranquilícese! En su estado de depresión no conviene alterarse.

¿Y qué me recomienda?

Nada. Se le pasará. Cuando vuelva a tener trabajo y su vida vaya mejorando verá como vuelve poco a poco a sus niveles anteriores de progresismo. Mientras tanto, distráigase, haga ejercicio y beba mucha agua… Claro que también puede intentar ser de izquierdas de verdad, pero yo creo que le faltan coj… quiero decir, aptitudes; y a su edad… no sé, pruebe. – Sentencia el médico mientras me extiende una receta. – ¡Tenga! Tómese estas vitaminas. Una al día. ¡Y no descuide su medicación, ¡eh!.

Gracias doctor. – Me despido del médico tan avergonzado como si lo que me hubiera diagnosticado, fueran ladillas.

(Inspirado en una conversación con mi hermano de hace unos días)

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5 comments

  1. El tuyo es el primer blog que leo, ya ves tú que atrasada estoy en esto de las nuevas tecnologías, y me ha parecido increíble. Mientras leía podía verle la cara a ese doctor y ver la tuya. No entiendo cómo alguien que escibe como tú puede estar en el paro…

    1. Hola:

      Me halaga que pienses que escribo bien, ya que yo mismo no me lo creo, pero la cuestión no es que un tipo que escriba bien esté en el paro sino que un tipo que quiere simplemente trabajar, lo esté.
      Espero que sigas leyendo blogs, mejores que este si puede ser, y que sigas poniéndote al día en nuevas tecnologías.

      Gracias por tus palabras y tu tiempo.

      D.

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