Respondiendo a Laura.

Hola Laura:

Yo también me alegro de saber de vosotros, de que sigamos en contacto y de que estéis bien. Te felicito por tu decisión de seguir estudiando. Yo estoy bien. Me tuve que operar de la vista a principios de año pero ya estoy totalmente recuperado.

Me dijeron que Danilo, no había asimilado bien el despido, al igual que yo mismo, pero no creo que un tío como él deba de preocuparse en exceso, ni tú tampoco; saldréis adelante sin problemas.

Yo estoy muy animado, he tenido algunas entrevistas con bandas del este de Europa, el no saber tocar el acordeón es un problema, sí, pero creo que con mi experiencia en la construcción me pueden buscar un sitio para pesar cobre, no sé…me han dicho que me llamarán.

No estoy preocupado ya saldrá algo y como ahora veo muy bien, ya no tendré problemas para encontrar comida en los contendedores de noche y eso me estimula, ya que es cuando más llenos están. En Internet hay un montón de tutoriales para hacerse uno mismo un gancho apropiado para coger cosas, de como conseguir un carrito de supermercado sin que te pillen y cosas así. También estoy viendo episodios de “Callejeros“, para irme empapando del ambiente y de las costumbres del lumpen, por si acaso. En fin, que me estoy preparando. Además como de niño pasé muchas horas en “La Mina“, visitando a la familia, algo de la marginalidad se me habrá pegado, vamos digo yo, y eso que llevo adelantado.

Por otra parte, gracias a nuestro eficiente sistema sanitario dispongo de Alprazolam a un precio razonable, por lo que puedo pasar gran parte del día durmiendo lo cual supone un gran ahorro dado que durmiendo no consumo.

En fin, no me puedo quejar: No tengo ni trabajo ni futuro, pero tengo tiempo para mí y la sensación maravillosa de haber escapado de la cruel y hedionda galera donde estabamos. Dentro de poco vosotros tendréis también esa maravillosa sensación, además de un futuro feliz. No soy tan optimista en mi caso, pero no estoy preocupado, pues a medida que pasan los días me da menos miedo ser un mendigo y más volver a ser un esclavo.

Espero noticias vuestras y a ver si quedamos una noche todos los de antes, a ser posible mientras cobro el paro, aunque no me importará acercarme al restaurante donde hayáis quedado y saludaros a través de los cristales.

Un abrazo para los dos.

D.

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Malas noticias. Twitter no conduce a la revolución.

Tengo malas noticias. Twitter no sirve para la revolución, al menos no basta para que logremos libertad y derechos. Twitter es sólo un escaparate cibernético de patéticos ególatras que creemos ser ingeniosos y contraculturales sólo por poder decir naderías amparados en el anonimato y la distancia que da internet. La libertad y los derechos se obtienen luchando.

Entiendo que la gente se embobe con las ocurrencias de famosos que se han ganado ese crédito en el ejercicio de sus diferentes carreras profesionales, pero el resto somos “Don Nadies”, que por decir gilipolleces trufadas de crítica social creemos que compartimos la gloria de Arturo Pérez Reverte o de Lady Gaga.

Twitter es la plataforma, donde memos que no votaron para evitar eso tan horrible del bipartidismo, propiciaron el monopartidismo del PP a cuyos líderes insultan ahora, contestando a los pobres becarios que twittean por ellos.

¡Despertemos libertarios de los 140 caracteres! por mucho que pongamos la foto de Groucho o del Ché en nuestro perfil, no nos convertimos en ellos, nos faltan huevos y nos sobra petulancia.

Twitter, Facebook y Google son multinacionales norteamericanas. Son intereses del país que por prurito intelectual decimos odiar. Los Estados Unidos, tienen el dedo sobre el interruptor de estos “espacios de libertad” y lo pulsarán en cuanto vean que las cosas se ponen feas para ellos.

Nos han hecho creer que la primavera árabe o las sentadas en Wall Street se deben a la tremenda suerte de disponer de estos mecanismos de convocatoria pero están engañándonos. Lo único que estamos haciendo con nuestra adhesión a estos medios es que nos tengan a todos distraídos y localizables; lejos de las barricadas y de los cócteles Molotov con los que nuestros abuelos consiguieron nuestras jornadas de 8 horas y nuestra seguridad social.

Nuestros mayores se alistaron en las Brigadas Internacionales o se convirtieron en Partisanos con sólo el poder de convocatoria de sus principios y sus valores. No hicieron falta redes sociales ni community managers influyentes para tomar la Bastilla ni el Palacio de Invierno.

Tarde o temprano nos daremos cuenta de que esto no es un juego de niños, que los poderosos aprietan y no cederán ni un ápice de sus privilegios a menos que peleemos por ellos y cuando digo pelear no me refiero a escribir chorradas en internet sino a luchar en la calle y con el riesgo de que nos hagan pupita.

Por cierto, lo de la no violencia es una de las milongas que nos han colocado. Gandhi fue tan violento como el que más. El tener detrás de ti a millones de personas dispuestas a no moverse frente a unos miles de soldados británicos  es como poco una demostración de fuerza y de la buena y sino que se lo pregunten a los irlandeses, a ver si en Belfast el bueno de Mahatma hubiese tenido tantos cojones.

Lo siento, pero la historia deja claro como se combate la tiranía y el abuso. Con Calígula o con Ceausescu se acabó violentamente no con el simpático desparpajo de presuntuosos comentaristas.

Con esto quiero decir que al igual que nuestros antepasados, hemos de decidir si luchamos o nos quedamos en casa pacíficamente aceptando nuestro destino sin rechistar, pues desengañémonos, no hay opresores que cedan el poder tras una cacerolada, no hay suficientes twitteros cuyos ingenios sumen el poder de un solo tanque y no hay lucha sin riesgo de que nos rompan la cabeza.

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