La escritora y el McPollo.

¡Qué bonito el nuevo anuncio de McDonald’s! ¡Qué poética y llena de magia la relación entre la escritora madura y el joven empleado! ¡Qué campaña publicitaria tan sentimental y humana! Supongo que los creativos de este anuncio se están dando golpes de pecho por compaginar tan originalmente márquetin, literatura y sentimientos; y además les ha quedado magníficamente realizado, como una pequeña obra cinematográfica.  

¡Qué lindo! No obstante, desde mi desconocimiento en temas publicitarios pero desde la experiencia como cliente asiduo de McDonald’s y uno de sus técnicos externos durante más de 15 años, me permito hacer la siguiente crítica:

  • ¿No hay en esa ciudad establecimientos más propios de la inspiración literaria, como cafeterías, clubs, bibliotecas, etc.?
  • ¿Dónde ha encontrado un restaurante McDonald’s tan encantador y con el ambiente propicio para escribir toda una novela? ¿En Baden-Baden?
  • ¿Dónde ha encontrado unos parroquianos tan guapos y encantadores? ¿Dónde están los niños hiperactivos, las adolescentes maquilladas a pistola, los neardentales en chándal y las hordas de solitarios con sobrepeso que pueblan este tipo de establecimientos? (¡No se ofenda nadie! Yo he sido miembro de esa horda)
  • ¿Dónde está éste restaurante que atienden europeísimos camareros? ¿Dónde están las competentes niñas filipinas y los exforzados andinos, qué tanto se esmeran por un salario de subsistencia?
  • ¿Por qué la empática literata, no le dice nada al pobre chico que bebe los vientos por ella? ¿No debería hacerle partícipe de su intención de convertirlo en parte de su obra? Tal vez el chico tenga inquietudes intelectuales o artísticas, por qué no buscar la oportunidad de animarle a hacer lo que desea en la vida. Trabajar en McDonald’s es muy digno por supuesto, que más quisiera yo en este momento, pero tal vez el muchacho aspire a otra cosa. El consejo de una profesional de éxito puede ser muy motivador.
  • Para colmo, la buena señora, desaparece cuando termina la novela, sin despedirse y sin ni siquiera tener el detalle de invitar al pobre muchacho a la presentación del libro o regalarle un ejemplar firmado. En vez de eso, se limita a dedicarle la obra, ¡muy bonito, qué duda cabe! , pero sí el chico se merece eso cuánto más se merecerá todo lo anterior.

Por último quisiera aportar algo de mi experiencia a la ficticia escritora, Doña Inés Segura, para qué lo tenga en cuenta en próximas obras:

  • Cuando un chico de esa edad mira embobado a una mujer madura y atractiva le aseguro que lo último en lo que piensa es en lo que esté escribiendo. ¡El chico la desea y sueña con tener sexo con usted!
  • Sí no está interesada físicamente en él, deje de mirarlo y de sonreírle. Es un hombre joven e interpretará como aproximación sexual todos esos gestos. ¡Deje de hacerle sufrir! Sí la cosa fuese al revés, es decir, un maduro escritor mirase y sonriese a una joven camarera, estaríamos hablando de acoso sexual, de machismo y puede que de cosas peores.
  • La dedicatoria de su libro sin duda le ha gustado, pero créame él hubiese preferido un revolcón. ¿Es una forma infantil y grosera de ver la vida? Sí, pero es que la naturaleza de los hombres puede ser infantil y grosera.

Una observación. Creo que la escritora usa un netbook común y no un MacBook, de ser así, celebro esta concesión al realismo por parte de los creativos de la campaña. Viendo la tele y el cine, da la impresión de que todo el mundo tiene ordenadores Apple y que Microsoft es poco más que un colmado paquistaní. Ahora que me doy cuenta, MacBook, Big mac…  No se les había ocurrido…¡Eh!…¡Eh!

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Publicidad absurda.

Alarma “Verisure” de Securitas Direct.

No puedo ni imaginarme la cara de frustración y de susto del ladrón de casas albano-kosovar, veterano de la guerra de los Balcanes, cuando se encuentra cara a cara por primera vez con una alarma “Verisure” de Securitas Direct.

Porque una cosa es desactivar una mina enterrada en un descampado y otra muy distinta neutralizar la centralita pegada a la pared con goma.

Escapar de un francotirador serbio es relativamente fácil en comparación a no ser visto por la camarita con pinta de camarita barata que le espera dentro del chalet que pretende robar.

Y como es prácticamente imposible que un superviviente de la artillería yugoslava y de la disentería escape al tecnológico ojo de la alarma “Verisure”, saber que está avisada la policía debe de ser desalentador para alguien que sólo cuenta con la experiencia de ser molestado por regimientos de paramilitares y agentes políticos infiltrados.

La alarma “Verisure” de Securitas Direct, es sin duda la mejor opción para proteger nuestro hogar, nuestro dinero y nuestros mayores, de las bandas internacionales de asaltadores de viviendas. En el caso de que entre a robar “Fofito”, estaremos perdidos.

Jazztel.

“Nuestros clientes llegan por el ahorro y se quedan por el servicio técnico”.

No creo que haya más sinceridad en ningún otro eslogan. Ya te advierten de antemano que tu relación con el servicio técnico será lo suficientemente habitual como para que llegues a valorarlo. No sé, pero yo todavía no me he forjado una opinión sobre el servicio técnico de mi operador de ADSL, dado que no necesitado de él más que en dos o tres ocasiones y es poco para llegar a conclusiones.

Graffiti de salón.

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Publicidad absurda (3)

La leyenda de Fito.

Hace un mes caminaba con Silvia por el paseo de Valldaura de Barcelona cuando ella se percató que había un loro aplastado al parecer por un automóvil en medio de la calzada.

Silvia es muy sensible con todo lo relacionado con el sufrimiento animal así que empezó a lamentarse por la suerte de aquel pájaro desdichado. Cuando creí que había logrado aliviar su pena por el siniestro aviar, no encontramos de bruces con el cartel que aparece en la foto, pegado en las paredes.

Inmediatamente Silvia pensó que ambos pájaros podrían ser el mismo y su dolor fue mayúsculo. Mientras enjugaba sus lágrimas tuve la idea de escribir un cuento sobre la vida de Fito cuya sinopsis sería más o menos así:

Fito un Loro del Amazonas nace mudo. Su familia una importante bandada de loros especialmente locuaces reniegan de él y lo abandonan, no sin antes sufrir la burla de sus parlanchines y presuntuosos hermanos.

Solo y lamentándose de su suerte vaga por la ribera del Orinoco. Durante su periplo conoce a muchos animalitos con los que hace amistad y vive muchas aventuras, hasta que un día una anaconda les ataca. Fito intenta defender a sus amigos, lucha con la serpiente en desigual combate y logra librarse del ofidio al conseguir que quede cómicamente enrollado en unas raíces; pero queda malherido y tuerto en la terrible lucha. Sus amiguitos agradecidos lo llevan hasta un poblado humano con la esperanza de que alguno lo encuentre y le ayude. Sucede, pero quien le encuentra es un tratante de aves exóticas que tras algunas curas, lo envía a través del Atlántico en la bodega de un barco en condiciones terribles. Allí conoce una lorita a la que ha defendido de las perversas intenciones de un tucán muy desagradable. Surge el amor, pero al llegar a puerto son cruelmente separados.

La lorita es vendida a una familia acaudalada y Fito al estar lisiado es vendido como saldo a un loro parque ambulante, donde un cruel y alcoholizado domador, le obliga a llevar parche de pirata y un pañuelo de topos en la cabecita mientras monta en una bicicleta diminuta. Cuando Fito se equivoca, el domador le hace pasar mil y una humillaciones, lo que provoca que un viejo y endurecido papagayo se apiade y decida darle amparo.

Un día el espectáculo llega a Barcelona, allí no se puede actuar, pero pasan la noche y Fito descubre a su lorita amada. Está en una jaula en una ventana al otro lado de la calle. Intenta escapar con la ayuda de sus amigos faranduleros para intentar liberarla y reanudar su amor, pero es descubierto por el domador que teme que la huida de Fito encienda la rebelión entre el resto de animales, así que decide matarlo. El viejo papagayo, recordando su juventud y a su amada y fallecida esposa se enfrenta y lucha con el malvado adiestrador para que Fito pueda escapar. Fito quiere defender a su mentor, pero este herido de muerte por un traicionero golpe del hombre, le grita desde el suelo:

– ¡Vuela Fito, vuela! ¡Cumple tus sueños! ¡No acabes como yo!

Fito titubea.

– ¿A qué esperas?, ¡vete ya!

Grita el papagayo propinando un último picotazo a su rival.

Fito huye y logra alcanzar la calle, pero el domador va tras él. Como está algo bebido, camina dando tumbos y se enzarza en una trifulca con la gente con la que tropieza. El altercado que se forma llama la atención de la lorita que ve a Fito y le llama desde su jaula rosada. Fito que en esos momentos está cruzando la calle, oye la llamada y alza su cabeza para mirar al amor de su vida…será la última imagen que verá con su único ojito, pues al perder la concentración no percibe al Ford Fiesta que acaba con su vida.

El domador, que no ha visto lo sucedido, piensa que el indisciplinado pájaro ha huido y eso es algo que no puede soportar, así que sigue buscándolo encolerizado, esperando la oportunidad de la venganza. Pero Fito está para siempre a salvo, en el cielo de los loros, junto a su amigo papagayo y la esposa de éste, sabedor que algún día, compartirá la eternidad con su amada.

Fin.

No he incluido los carteles en la leyenda por respeto a quienes lo buscaban. Silvia y yo esperamos que Fito esté de vuelta pronto con ellos.