Aquí vale todo. Técnicas de marketing

La otra tarde mientras intentaba dormir un poco después de ser operado de cataratas hacía unas horas, sonó el teléfono en mi casa y lo cogió mi madre.

  • Es de (muy importante empresa española) para ti.
  • Diga. (Contesto intentando disimular un bostezo, tras descolgar el supletorio)
  • ¿Es usted Don David Torres?
  • Sí, dígame.
  • Le llamo del departamento comercial de (muy importante empresa española) para ofrecerle un nuevo seguro que…
  • No me interesa, porque estoy en el paro y no estoy para gastos. (le interrumpo con voz lastimera, con la esperanza de que acabe la conversación en ese momento)
  • No me diga, continua mi interlocutor para mi sorpresa, ¿Qué tiene usted perfil comercial, Don David?
  • Pues no, ni pizca, comento entre agobiado y sorprendido.
  • Bueno, ¿pero se considera usted una persona extrovertida, Don David?
  • Creo que sí, contesto intentando dar la más introvertida de las impresiones.
  • Pues sí, usted me lo permite, le pasaré sus datos al delegado de la zona para que le concierte una entrevista para ver sí puede formar parte de nuestra organización? ¿Le interesaría Don David?
  • Pues vale, contesto con resignación, estoy en el paro y estar en otra lista de candidatos no me va hacer daño.
  • Vale, Don David, pues pronto nos pondremos en contacto con usted para concertar una entrevista. Buenas tardes.
  • Adiós.

Satisfecho por el fin de la conversación, reinicio con ilusión mi siesta. Pero vuelve a sonar el teléfono. Mi madre interrumpe de nuevo.

  • Es (muy importante empresa española) para comentarte algo sobre lo que habéis hablado antes.
  • Descuelgo el supletorio nuevamente. ¿Diga?
  • Don David, se me ha olvidado preguntarle si tiene seguro de vida.
  • No, carezco de tal cosa.
  • Pues le ofrezco la posibilidad de contratar uno con una cuota apta para personas sin empleo, con una cobertura de 30.000€ en caso de muerte o invalidez permanente que…
  • Ya le he dicho antes que no me interesa, estoy en el paro y no compro nada.
  • Gracias, Don David buenas tardes.
  • Adiós.

Me reintegro a mi siesta pensando que he arruinado mi futuro en (muy importante empresa española) por no haber querido adquirir un seguro de vida asequible para pobretones como yo. ¡Ahora ya no le pasarán mis datos al delegado para que me haga una entrevista!

Moraleja:

¡Qué mal tiene que estar la cosa para que (muy importante empresa española) tenga que recurrir a trucos como poner de cebo una improbable oferta de trabajo, para vender un seguro de vida a un parado.

 

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