Archivo de la categoría: Naderias

La mujer. Ese engendro.

Por experiencia sé que a las mujeres no les gusta que se generalice sobre ellas. Sí, ya sé, esto también es una generalización, pero es una generalización no mal encaminada. A los hombres en cambio, no nos importa que se generalice sobre nosotros. Todos queremos ser un hombre, portarnos como hombres. ¿Qué es ser un hombre? No se sabe, pero todos queremos serlo, así en general.

Pero las mujeres prefieren sentirse únicas, destacar sobre las demás. Por eso comprendo que busquen en la cosmética y en la ropa esa diferenciación y que por tanto, haya toda una industria dedicada a tal fin que a su vez, necesite publicitar sus productos en los medios, pero creo que la cosa se ha desmadrado y la imagen que de la mujer ofrecen los anuncios actuales está absolutamente distorsionada.

Si me fijo los productos que se ofrecen en los anuncios de televisión, por ejemplo, las mujeres, de cualquier edad, parecen engendros con piel llena de arrugas, manchas, estrías y callosidades. Que apestan a todos con su halitosis y sudor por estrés. Que cuando no tienen hongos en las uñas padecen un estreñimiento casi crónico. ¡Pero sí incluso, me quieren hacer creer que se les cae el pelo! Yo en los 44 años que llevo en este planeta, sólo he visto dos mujeres con alopecia y eran dos venerables ancianas con algún problema en la piel.

Y qué decir de su aparato genito-urinario. La publicidad me lo presenta como un fétido pozo de candidiasis, que pica, rezuma y hiede. En los anuncios las mujeres aparecen como rehabilitándose de su menstruación. Deben de afrontarla como si de una amputación se tratara; enseñando a tontos del culo como se pone un tampón o bailando alegres como terapia para olvidar su maldición mensual. Yo sé que los genitales de los tíos también pueden ser tan sucios y malolientes como un palo de gallinero. Que también pican, escuecen y gotean pero no me lo están recordando continuamente en los anuncios.

Los hombres podemos tener barrigas porcinas y espaldas simiescas. También tenemos arrugas, estrías y callos. Disponemos de alientos cáusticos y sobacos tenebrosos. Tenemos estreñimiento y somos víctimas de los mismos hongos y bacterias que las mujeres, pero siempre en los anuncios son ellas las que aparecen padeciendo estas calamidades. Sí, hay anuncios recordándonos la inminencia de la calvicie y últimamente hay intentos tímidos de hacer creer que los hombres podemos tener la piel sensible y se nos ofrecen potingues para suavizar nuestras caritas después de afeitarnos con cuchillas delicadísimas, pero salvo en estos caso, apenas si hay anuncios que nos recuerden que podemos y solemos ser muy asquerosos.

Me pregunto cómo pueden las mujeres soportar ese castigo. Tal vez están en un nivel superior de inteligencia y no prestan atención a las maldades de la publicidad moderna. O quizás aceptan resignadas este “burka” mediático impuesto por los hombres, o por la sociedad, o por… no sé, estoy generalizando y no debo, por eso aunque admito que hay mujeres horrorosas, descuidadas y mezquinas; creo que la mujer promedio, aunque está de rechupete, con sus maquillajes, perfumes y vestimentas, viene muy bien acabada de fábrica y que la publicidad es exagerada e injusta.

Muerte de Álvaro.

Álvaro Bultó se ha matado. Álvaro Bultó se ha matado haciendo wingfly una especie de paracaidismo extremo. Álvaro Bultó era un tipo atractivo de esos que les gusta a las mujeres, a mi ex pareja por ejemplo que se le caía la baba mirando su rubia melena y su porte de atleta. Qué imagen daba mezcla de humildad y poderío en sus programas de televisión. Lo mismo subía a una montaña helada que atravesaba un desierto árido, le daba igual, el podía con todo y además, le quedaban fuerzas para explicárselo a sus admiradoras.

Tal como sucede en estas ocasiones no han sido pocos los programas de televisión que han comentado la noticia y han loado su figura y su persona; lo de siempre: qué si era un buen compañero, que sí todo el mundo le quería, que qué pena que se haya muerto tan joven, que amaba la vida y tenía ganas de vivir… un momento, ¿cómo que amaba la vida? ¿Cómo que tenía ganas de vivir? Por ahí no paso.

Álvaro Bultó tuvo la dicha de tener una vida fácil gracias al dinero de su familia. Todo lo que se obtiene fácilmente no se valora, bien sea dinero, prestigio, belleza o incluso la propia existencia. Sí Álvaro de verdad amaba su vida tenía ante todo, que haberla preservado. La gente que como él se tiran de puentes o escalan acantilados aman la adrenalina, pero no la vida. Hay tantas cosas que se pueden hacer con los posibles que tenía Don Álvaro que resulta deprimente que escogiera dedicar su existencia a afrontar riesgos tremendos sólo por el placer de unos segundos de euforia.

Yo no puedo dar lecciones de vitalidad, lo sé, pero yo estoy vivo y Álvaro Bultó no, porque yo amo la vida, puede que la vida no me ame a mí, pero yo a ella sí, además, yo sí que afronto grandes desafíos. Los hombrecitos como yo, sabemos que es la dureza y la aventura. Duro es levantarse cada día a las seis de la mañana para ir a trabajar a una oficina llena de pelotas y no enloquecer con los años y aventura es ser un cuarentón en el y paro no saber que te espera en los próximos meses. Yo he vivido y estoy viviendo esos desafíos por lo que considero que pijos disfrazados de ardillas voladoras se tiren de barrancos, es algo infantil por lo fácil y por lo irresponsable. Claro que Bultó fue novio de una Infanta y eso es algo de lo que yo no sería capaz, lo reconozco.

Han dicho en las tertulias televisivas Álvaro Bultó debió morir feliz pues estaba haciendo lo que le gustaba. Yo también hago lo que me gusta y sigo vivo porque me divierto con cosas como: escribir en internet, caminar por el pueblo y dar de comer a las gatas callejeras, cosas sencillas y sin riesgos, no como las tonterías aéreas que han llevado a Álvaro Bultó a una muerte de la que ni el león ese que le protegía en los anuncios, le ha podido librar… ¡ah no! Creo que el del león es un tal Calleja. ¿Puede que fuera este el que le gustaba a mi ex? No sé, a mí todos estos “amantes de la vida” me parecen iguales.

Publicidad absurda (6)

No es agradable hacer nada al aire libre en este tórrido agosto de 2013. El calor sofocante de Chulilla me invita a permanecer en mi cuarto con mi, voluntarioso pero no demasiado efectivo ventilador, viendo la tele. Tengo, por lo tanto muchas ocasiones de ver anuncios que me llaman la atención entre los cuales he elegido los dos siguientes:

Belleza mediterránea.

Una bella muchacha desciende de un autobús al llegar a lo que parece un encantado pueblecito de la costa mediterránea francesa.

Allí es recibida por una anciana que le da la bienvenida y le espeta en un francés engolado algo parecido a: “¡Qué guapa estás!, veo que has seguido mis consejos de belleza”. Al parecer la anciana dispone no sólo de secretos de belleza sino que además son secretos de belleza mediterráneos. Este anuncio me llama la atención por varios motivos:

No sé qué parentesco tiene la anciana con la chica pero resulta de lo más arrogante porque en vez del típico: ¿Cómo está tu familia? O ¿Has tenido buen viaje? La anciana le suelta lo de los consejos de belleza atribuyéndose todo el mérito de lo bien que luce la chica. ¡Menuda estúpida presuntuosa!

Además, ¿qué demonios son los secretos de belleza mediterráneos? Yo soy un tío mediterráneo y he vivido toda mi vida en el mediterráneo y nunca he oído rumores sobre secretos de belleza. Ninguna de las mujeres con las que he intimado me ha dado pista alguna sobre dichos secretos de belleza. Claro que siendo secretos se entiende pero ni tan sólo un: “He oído que untándome con arcilla blanca me brilla más el pelo o algo así” Los Estados Unidos no han podido mantener en secreto sus actos de espionaje pero las ancianas mediterráneas mantienen bajo siete llaves sus potingues cosméticos… bueno hasta ahora, porque la compañía del anuncio ya los ha descubierto y comercializado. Habrá sido Wikileaks, seguro.

Luego está la eficacia de dichos secretos porque a la venerable anciana le han servido de poco porque está de lo más pelleja y demacrada. Parece ser que el aceite de argán y la leche de almendras son tan beneficiosos a largo plazo para la piel como el aguarrás.

Asco y nausea.

Detesto el futbol como espectáculo, por eso, algunos de los anuncios que proliferan en estas fechas ofreciendo servicios de pago para ver futbol televisado, pueden ponerme de muy mal humor; y este año han conseguido no sólo enfadarme sino casi hacerme vomitar. Resulta que una importante operadora telefónica nos ofrece sus servicios a través de un sujeto, protagonista del anuncio, que no sólo confiesa que dedica muchas horas de ocio a ver futbol, sino que incluso reconoce que mira partidos durante el trabajo. Luego de exponernos su miserable existencia sale vestido con camiseta de su equipo sujetando un balón y diciendo: “Sí, yo soy de futbol” como si eso le diera patente de corso para comportarse como un imbécil carente de responsabilidad.

Yo que estoy sufriendo los estragos del desempleo, que tengo trabajos ocasionales y que no veo futuro en un país con 6 millones de desempleados, encuentro nauseabundo que me intenten vender como algo simpático, que un holgazán esté mirando un partido de futbol en su celular durante una importante reunión profesional. Este tipo no es simpático, es un tarado y un indolente mequetrefe que debería ser despedido fulminantemente, para dejar su puesto de trabajo a alguien que realmente quiera acometerlo con profesionalidad.

Que una compañía multinacional que ofrece condiciones de trabajo precarias a miles de tele operadores y que ha despedido a cientos de trabajadores durante los últimos años para cuadrar sus balances, acepte en su publicidad que aparezca un empleado tan negligente e irresponsable como ejemplo del cliente ideal, es deprimente.

Escándalo en Chulilla.

DIARIO DE CHULILLA


jueves 15 de agosto

SUSPENDIDA LA OBRA DE TEATRO EN LAS FIESTAS DE SANTA BÁRBARA.

El alcalde de Chulilla tuvo que suspender hoy a las 00:30 horas la representación de la obra de teatro que con motivo de la celebración de la fiesta de nuestra patrona se representaba en la Plaza de la Baronía, ante las protestas airadas del público asistente por el lenguaje soez y por el argumento calificado de “pornográfico” por parte de algunos espectadores.

La obra de teatro titulada: “Guarrerías a porrillo” fue representada en sustitución de la obra “No te vistas para cenar” que no pudo representarse por motivos técnicos. “Guarrerías a porrillo”, estuvo a punto de no representarse en un principio, cuando las autoridades supieron poco antes de comenzar el espectáculo, que la actriz principal salía unos minutos completamente desnuda. Tras la promesa por parte de la dirección de la compañía teatral de que dicho desnudo no se produciría, se consintió que se iniciara la función pero transcurrido el primer acto, el alcalde optó por suspender la obra.

La razón argumentada para impedir la representación de “Guarrerías a porrillo” era que hería la sensibilidad del público y no era apta para los numerosos niños que asistían a la función. Las autoridades optaron por suspender la obra a pesar de que la mayor parte del respetable había abandonado sus localidades antes de terminar el primer acto. La compañía teatral ha reconocido, que tal vez, la obra no era adecuada para unas fiestas patronales de profunda raigambre religiosa, pero que esta obra ya había sido representada con gran aceptación en otros pueblos durante sus fiestas mayores, por lo que no pensaron que en Chulilla iba a causar tal controversia.

Algunos de los espectadores que se quedaron sin conocer el desenlace de la obra, se preguntan cómo el Excelentísimo Ayuntamiento de Chulilla desconocía el caracter erótico de una obra que podía substituir a la inicialmenete programada, como así sucedió, permitiendo en consecuencia que numerosos niños asistieran a un espectáculo de explicito contenido sexual. Las protestas de algunos sectores de la población por lo inapropiado de la obra representada contrastan con las de otros sectores que tachan al Alcalde de mogigato y a la de algunos jubilados que se quejan de que se prohibiera el desnudo integral de la actriz principal que según ellos, “estaba bien buena (sic)”.

Por su parte se rumorea que el ayuntamiento cambiará el criterio para la selección de espectáculos para las fiestas patronales volviendo al estilo familiar que en otros años obtuvo gran éxito de público y crítica como fue el caso del concierto de Karina.

GRAN ASISTENCIA AL ESPECTÁCULO INFANTIL.

Numeroso público ha aplaudido el simpático espectáculo titulado “En busca del payaso interior” donde los dos protagonistas el payaso “Chinrrín” y la payasa “Lucecita” han divertido a todos los niños grandes y pequeños, con sus canciones, bromas y birlibirloques. Los más pequeños han disfrutado en todo momento de los chistes y chascarrillos que la joven y entusiasta pareja de payasos ofrecían sin parar, además de interactuar con los actores contando sus propios chistes, recitando poesías y poniendo caras raras. En definitiva una hora de diversión, música y bailes para todos los públicos.

Fuentes a las que ha tenido acceso El Diario de Chulilla, afirman que “Chirrín” y “Lucecita” eran los mismos actores que representaban la obra de teatro “Guarrerías a porrillo” que el alcalde suspendió de madrugada. Dichas fuentes ven en este detalle una muestra de la falta de coherencia y rigor del ayuntamiento a la hora de contratar espectáculos, pues si la compañía resultaba soez y pornográfica a las 00:00 cómo es posible que se corriera el riesgo de que la misma compañía ofreciera un espectáculo infantil inapropiado a las 18:00. Las mismas fuentes dicen que se sospecha de un claro trato de favor a la compañía teatral y que “Chirrín” y “Lucecita” puede que sean familiares o protegidos del concejo por lo que estaríamos ante un grave caso de nepotismo.


De Chulilla a Nueva York

Por las empinadas callejuelas de Chulilla, el pueblo de los imponentes paisajes, el patronazgo de Santa Bárbara y las tapas de frutos secos variados gratuitas, intento ponerme en forma para el desafío de recorrer de la manera más económica posible las avenidas de Manhattan. Para alguien habituado a las medidas urbanísticas de Barcelona resulta complicado hacerse una idea de la verdadera longitud de las calles de las grandes metrópolis. Aún recuerdo como un compañero de trabajo chileno acostumbrado a las desmesuradas proporciones de Santiago de Chile, me dijo que estuvo en un “pueblito” llamado Segovia.

Viajar es muy sano para el ego. Compruebas que aquello que creías grande es en realidad mediano, mediocre. Barcelona, tiene su aquel, pero no es más que una aldea apañada, al lado de París o de Londres, ciudades en las que estuve a punto de desmayarme de agotamiento por calcular mal las distancias. Creía que por ser capaz de ir desde Colón a Sagrada Familia andando podría hacerlo desde Westminster a la Torre de Londres y… ¡hay amigo! No es lo mismo. Por eso me afano en caminar cuesta arriba y cuesta abajo en este pueblo adoptivo mío de la Serranía del Turia en un intento de pobre asmático por luchar contra el sobrepeso y la falta de fondo, consecuencia ambas de vida sedentaria e ingesta desmedida de esas deliciosas olivas gazpachas que venden en Mercadona.

Caminar por un pueblo como Chulilla conlleva cierta responsabilidad. Los vecinos agobiados por el calor suelen pasar la tarde sentados en los portales de sus casas. Como yo estudié en un colegio subvencionado, tengo que hacer gala de mi exquisita educación saludando con reverente simpatía a todos los paisanos que me encuentro por el camino, sobre todo, a los más mayores. Gentilmente y con una leve sonrisa saludo ora llevándome la mano a la gorra ora moviendo la cabeza, haciendo que al esfuerzo de vencer las empinadas calles se le sume el producido por mi constante gesticulación. Podría evitar encontrarme con tanta gente a saludar si diera mis paseos unas horas antes pero el intenso calor lo hace inviable, pues como ya he indicado, mi forma física no es la más adecuada para aventuras caniculares.

Chulilla es un pueblo prototípico en muchos aspectos. Tiene su pregonero, su cura y su tonto del pueblo. Esta última denominación es meramente literaria y no quiero que se interprete como una burla alguna hacia el simpático muchacho de mirada perdida y eterna sonrisa que se me acerca haciendo un gesto como si me pidiera un cigarrillo pero que es su particular forma de saludar. Yo no niego nunca un gesto simpático a nadie, pero también soy prejuicioso por naturaleza y tiendo a pensar que una persona con tan perjudicadas facultades mentales debe de tener muy descuidada su higiene personal y me preparo para recibir una oleada de olores corporales con preeminencia de sudor axilar, no me avergüenza decirlo porque actúo igual con todo el mundo si creo que su higiene no está a la altura de mi sensibles narices. Pero me llevo la sorpresa de que el muchacho no sólo está perfectamente vestido sino que también está agradablemente perfumado. Parece que su familia se cuida de que no resulte desagradable a tipos tiquismiquis y auténticos merecedores del puesto de tonto del pueblo oficial como yo.

El pregonero de Chulilla es una voz recia, rural, que desde unos altavoces comunica los bandos del ayuntamiento: qué si no se puede aparcar al lado del transformador, que si se cortará el agua de tal a tal hora… en fin, cosas vitales de los pueblos. Recuerdo que antes los bandos se anunciaban haciendo sonar previamente la versión del “Va pensiero” de Nana Mouskouri pero ahora no sé si siguen haciéndolo o han cambiado de canción. Quedaba curioso pero lejos del esplendor y la variedad de las canciones que usan en el pueblo vecino, Villar del Arzobispo, la metrópolis de la Serranía, donde, por ejemplo, los bandos de la alcaldesa se anuncian con el toque de silencio, las comuniones con la canción de Juanito Valderrama y las fiestas de la patrona, con la canción Madrecita María del Carmen de Manolo Escobar.

En cuanto al cura, suelo encontrármelo cuando aparca su todoterreno alemán frente a la iglesia. El clero siempre dando ejemplo de austeridad y sacrificio pues un coche como ese es necesario para desplazarse entre parroquias conectadas con carreteras comarcales que, como todo el mundo sabe, son complicadísimas de transitar en un automóvil de menos de 30.000 euros de vellón.

San Juan.

Hoguera

Desde que estoy en el paro tengo cierta confusión con respecto a las fiestas. La falta de un horario que cumplir, hace que no me fije en las peculiaridades del calendario ya que al no estar trabajando en una empresa no tengo que pedir vacaciones ni puentes ni tengo deseo de que haya fines de semanas largos ni nada de eso. Así que hoy caminando por la calle he notado que habían aparecido los quioscos y comercios de pirotecnia y con ellos las hordas de cretinos ávidos por adquirir petardos, lo que me ha recordado que estamos a las puertas de San Juan.

No hay una fiesta que me dé más por saco que esta celebración de la gilipollez más sórdida. Porque San Juan es la fiesta de la gilipollez. Parece que el solsticio de verano provoca por influencia cósmica un aumento de la ya notable gilipollez mediterránea. Personas totalmente normales e incluso mentalmente competentes, se vuelven gilipollas en el lapso de tiempo que duran los festejos. La mencionada gilipollez (la repetición del término es totalmente intencionado) se hace patente en el comportamiento de muchos de mis paisanos que por dictado del movimiento de traslación terrestre deciden que toca ser gilipollas.

Si no cómo se explica que padres obsesionados con la salud de sus hijos, que quizás protestan por el WIFI en las escuelas o que no dejan tomar refrescos con cafeína a sus niños; les permiten despreocupadamente la adquisición de explosivos que pueden mutilarlos; cosa que indefectiblemente sucede cada año. ¡Qué asco! de padres negligentes o de abuelos permisivos que el día siguiente deciden acabar de tirar los petardos que sobraron en un último intento de lisiar a sus retoños y de fastidiarme a mí.

No soporto los petardos. No soporto que tiren petardos cerca de mí y debo de confesar, aun a riesgo de parecer enfermo mental, que leo con aires de superioridad las noticias del día siguiente sobre gente que ha perdido dedos por hacer el gilipollas pirotécnico mientras pienso: “Menudos gilipollas”. No obstante, diré en mi favor que me indigno y lamento cuando la cosa pasa a perdidas de ojos o quemaduras graves

Y que decir de la gente que este día y sólo este día, decide ser espiritual y enciende hogueras en la playa para pedir deseos escritos en papelitos que luego queman. Chorrada mística y esotérica que al parecer el día de San Juan es menos gilipollez que en otras fechas.

Por último, diré que en mi Cataluña natal, hay que vender algún tipo de dulce en cada fiesta importante y esta lo es. Lo que toca vender en esta ocasión es la “Coca de Sant Joan” que se presenta en numerosas formas y sabores. A mí me gustan las que están rellenas de crema pastelera pero no son las más tradicionales, que más bien son muy secas para mi gusto.

En fin, San Juan es el día en que menos lamento vivir en un lóbrego piso interior. No da la luz ni tengo buena ventilación pero estoy a salvo de ruido de explosiones y de gilipolleces místicas.

Publicidad absurda (4)

Prestamistas

Alguien dice sí.

Unos grises y trajeados empleados bancarios con cara de follar poco y mal (me encanta esta expresión) deniegan con ademán despectivo un crédito de no más de 3.000 euros. Después unos agradables operadores que trabajan en una colorida oficina de una conocida firma de prestamistas, reparten créditos a diestro y siniestro con una sonrisa.  Yo que todavía estoy pagando un crédito personal, lo digo para evitar que nadie me acuse de no saber de qué hablo, entiendo que si en el pasado cercano los bancos se hubiesen comportado con la fría profesionalidad de los protagonistas de este anuncio, no habríamos tenido crisis financiera, ni hipotecas “subprime” ni quiebra de Lehman Brothers ni rescate bancario ni crisis tremebunda. Además, cuando estuve buscando la  financiación que he mencionado antes, sopesé en pedir el dinero a estos simpáticos repartidores de billetes del anuncio y sus condiciones justificaban de sobra tanta amabilidad y tanta sonrisa. Curiosa publicidad que convierte en villanos a los buenos profesionales y en benefactores a los usureros.

Todo un clásico.

Los de las alarmas “Verisure”,  nos ofrecen un nuevo modelo para casa con terraza o jardín que detectan al ladrón incluso antes de que entre en la casa. Para ello nos dicen que sus dispositivos vienen con un nuevo sensor de golpes y vibraciones, es decir, un sensor sísmico como los que se ponen desde hace años en las entidades bancarias, o similar.  No critico los productos de esta empresa, pero es gracioso como los promocionan. “Antes incluso de que entren”, dicen. ¡Je! ¿Qué será lo próximo? ¿El sensor que detecta los antecedentes penales de quien pasa por delante de tu casa? ¿El sensor que detecta gente con mala pinta que mira hacia la casa? ¿El sensor de los que tienen intenciones de delinquir antes de cruzar la frontera albanesa?

Hasta en la sopa.

Me pregunto si hay alguien más que esté hasta las narices de ver en todas partes a Martina Klein anunciando casi de todo.

Entradas relacionadas.

Publicidad absurda.

Publicidad absurda (2).

Publicidad absurda (3).

Me he borrado del gimnasio

Arnold

Me he borrado por tercera vez de un gimnasio. Eso significa que he cometido tres veces en mi vida el error de apuntarme a uno. El deporte el ejercicio físico y los gimnasios están muy bien pero no para mí, a pesar de lo cual, siempre cedo ante la presión de mi entorno que considera que estoy demasiado gordo. Sí tu vida va mal sin duda es porque estás muy gordo, puede que haya otras causas pero el sobrepeso sin duda es una de ellas porque culturalmente y a través de la publicidad ser gordo es intolerable. No me considero gordo pero reconozco que tengo sobrepeso y a pesar de que estoy bien de colesterol y esas cosas que se curan comiendo yogures, estar más delgado no me perjudicaría. Aun así ni el deporte y ni los gimnasios van conmigo y tengo mis razones:

1 – No es la voluntad de Dios.

Sí Dios nuestro señor, o el destino o la naturaleza me crearon como soy y tienen un cometido reservado para mí en el engranaje cósmico sin duda no es que practique deporte. ¿Qué cómo lo sé? Pues porque me lo indicaron “sutilmente” haciéndome padecer una de las enfermedades absolutamente incompatibles con el deporte: el asma inducido por el esfuerzo al menos en el  grado de severidad del mío. ¡Inducido por el esfuerzo! ¿Puede haber algo más antideportivo? Se puede practicar deporte estando ciego, mutilado o en silla de ruedas, tal como ejemplarmente nos demuestran los atletas paralímpicos, pero con asma crónico severo como el mío, ya les digo yo, qué no. Claro que podría colegir que El Señor en su infinita sabiduría quería en realidad que superara esa limitación a través de la excelencia deportiva, pero la incapacidad de interpretar los designios divinos correctamente fue una las causas de mi ateísmo.

2 – El sobrepeso no es tan importante.

Fui un niño escuchimizado, un adolescente gordiflón y de adulto he alternado la talla 44 y 48 en muchas ocasiones y mi vida siempre ha tenido los mismos niveles de penuria por lo que deduzco que el peso es irrelevante como factor en mis problemas. Si quisiera construir la función lógica de mi vida mediante un mapa de Karnaugh podría desestimar el peso como variable.

3 – No me gusta compartir vestuario con tipos musculosos en pelotas.

No me gustan los vestuarios y no me gusta que tipos enormes y sudorosos pululen a mi alrededor desnudos. Tengo complejo de inferioridad y no me gusta comparar mi anatomía de pollo pelado con la de vigoréxicos y bronceados Hércules. Además me da por pensar en la escena de la violación del gordito de “Deliverance”  y me pongo muy nervioso.

4 – No me gusta compartir vestuario con ancianos en pelotas.

¿Toda una vida de deporte y ejercicio para acabar así? Si lo que me espera es parecerme a estos señores septuagenarios arrugados y pellejudos, prefiero ahorrarme el esfuerzo. Cuando yo sea un anciano decrepito prometo que nadie tendrá que verme desnudo a menos que sea médico o embalsamador.

5 – En los vestuarios hay riesgo de pillar hongos.

Siempre he sido escrupuloso en lo tocante a caminar descalzo por los vestuarios. Pero hace unos quince años a pesar de mis desvelos y por culpa de un descuido contraje un pie de atleta. Se dio la circunstancia de que el primer médico al que fui cuando aparecieron sus desagradables síntomas me diagnosticara erróneamente una dishidrosis, con lo que aquello se enconó hasta hacerme padecer lo indecible durante dos años. Hizo falta la pericia de varios dermatólogos y recetas específicas para lograr curarme. Desde entonces los vestuarios me incomodan tanto por la vida microscópica como por la macroscópica tal como he explicado antes.

6 – Levantar pesas no es lo mío.

El levantamiento rítmico de pedazos de hierro no es lo que yo entiendo como diversión. Además mi antes mencionado complejo de inferioridad hace que levantar 5 kg al lado de un Maciste que está levantando ciento treinta me haga sentir insoportablemente incómodo.

7 – No puedo hacer los ejercicios y las tablas con la energía que precisan.

Debido al asma, no puedo hacer  levantar todo el peso que debería o hacer el número correcto de series o correr en la cinta a la velocidad adecuada por lo que los efectos beneficiosos tardan mucho o no se manifiestan en mi anatomía y eso resulta muy desmotivador. No quiero hacerme la victima, el asma no me impide hacer una vida normal ni trabajar y hace mucho que no sufro crisis graves; pero yo tengo que hacer los cien metros lisos por etapas y seguro que hago peor tiempo que el que hace mi hermano en la “Cursa del Corte Inglés

8 – Estoy parado y no estoy para gastos.

Aunque tengo trabajos ocasionales estos no son suficientemente regulares como para que pueda pagar cuotas mensuales alegremente. Prefiero poder pagar mi conexión a internet y mi tarifa telefónica antes que invertir dinero en la difusa fantasía de “ponerme cachas”.

9- El ejercicio sin dieta nunca me ha servido:

De hecho, si reduzco la ingesta de alimentos fritos y bollería industrial, reduzco la frecuencia de  visitas a los buffetes libres y modero las cantidades a las que debe enfrentarse mi aparato digestivo, junto a caminar o montar en bici que son cosas, que me gustan;  puedo mantener el peso sin necesidad de hacer flexiones, recostarme en bancos empapados de sudor ni manipular pesas herrumbrosas.

10 – En definitiva: el deporte y el ejercicio físico me desagradan.

Mi incapacidad de practicar deporte por culpa de mi asma desde niño ha propiciado que tanto practicado o como espectáculo no me interese lo más mínimo y a mi edad y con los problemas que tengo, el sobrepeso y lo que opinen los demás de mi pinta me importa un rábano. Además si no encuentro un trabajo serio en los próximos meses creo que perder grasa corporal y tener tipito me va a resultar muy fácil.

Religión en la escuela. ¡Qué buena noticia!

catolicismo

Yo nací al final de la dictadura del general Franco. Mis primeros estudios tras el parvulario fueron esos que se llamaban E.G.B. y entonces la religión era obligatoria y no tenía alternativa. En primero de E.G.B. la señorita Manolita antes de dejarnos salir, nos obligaba levantarnos del asiento, nos poníamos firmes y cantábamos el “Por la señal de la Santa Cruz”. Un día, no recuerdo la causa, realicé el ritual con la mano izquierda cuando las tres cruces debían hacerse con la derecha. La señorita Manolita reaccionó ante tamaña profanación castigándome a salir más tarde. Nunca me habían castigado y no lo volvieron a hacer hasta seis años después por culpa de mi afición a hacer reír a mis compañeras. (Afición que me dio también problemas en la universidad con expulsión de clase de química en una ocasión y del bar en otra; pero eso es otra historia.)

No voy a decir que yo era un niño muy inteligente que pensó que qué más le daría a Dios con cual mano nos santiguábamos, la verdad es que pasé una gran vergüenza y me sentí muy mal por haber hecho algo tan feo. Por aquel entonces yo era un cristianito convencido pero si que hubo cierto desconcierto por la severidad con la que fui reprendido por algo aparentemente tan banal, pero no fue nada que pudiera ni siquiera agrietar mi fe.

Al ser yo un niño enfermo crónico que padecía unos terribles síntomas como son los broncoespasmos y la asfixia aparejada, era fácil creer que Dios estaba detrás de mi sufrimiento porque tal como dice la Biblia:

-…el oro se prueba en el fuego y los gratos a Dios en el horno de la humillación. Eclo. 2.5”.

Esto se veía apoyado por comentarios de mi madre del tipo.“ ¡ay! mi hijo. Se tiene ganado el cielo”.- Claro que mi madre no sabía que unos meses antes me había persignado con la mano izquierda y que en lo referente a mi salvación, todavía no estaba nada decidido.

Poco más recuerdo de mis clases de religión salvo que en segundo de básica todos los viernes la señorita Gemma, que así se llamaba mi profesora, nos leía una especie de Biblia infantil con ilustraciones muy bonitas. Me gustaba la señorita Gemma, no sé por qué y además me gustaba escuchar historias y las del antiguo testamento me entusiasmaban. Me gustaban tanto las cosas que contaba la señorita Gemma que recuerdo que tras salir de su clase, que era la última, llegaba a mi casa y buscaba la Biblia que teníamos, la magnífica edición de 1970 del Circulo de Lectores, para seguir las historias que la profesora dejaba a medias o para encontrar otras mejores.

Desde entonces y durante mi infancia y adolescencia fui leyendo la Biblia, no toda claro, pero sí lo suficiente como para llegar a la conclusión de que todas aquellas historias no tenían, según mi modesta opinión, ni pies ni cabeza. Cómo decía Isaac Asimov, en los evangelios se pueden encontrar lecciones éticas y morales básicas de mayor o menor utilidad, pero como libro histórico o científico la Biblia es un completo disparate. Y llegar a esa conclusión lleva a plantearte a su vez que las religiones organizadas, todas, pero en especial aquella que te han enseñado, no es más que un negocio que se sostiene en el miedo que tenemos todos a la muerte. Sí Dios existe y fue capaz de crear el universo con la sola herramienta de su voluntad no entiendo por qué necesita subcontratar a organizaciones terrenales para darse a conocer, las cuales para tamaña empresa se ven obligadas a la constante recaudación de fondos.

Ahora y gracias a la ley que el actual gobierno quiere aprobar, la religión católica volverá al currículo escolar y eso significará que numerosos chavales de inteligencia media baja como el que fui yo y que optarán por esta asignatura por ser, “la María”, que es lo que pretenden los obispos; quedarán prendados de las historias bíblicas y deseosos de más conocimientos consultarán las sagradas escrituras y también como yo, llegarán a la conclusión de que todo es una enorme sandez por decirlo de manera más suave de como lo dijo George Carlin en su famoso monologo. Y así, dentro de 10 años volveremos a tener una nueva oleada de ateos o por lo menos agnósticos como a la que pertenezco menguando aún más, las ya raquíticas cifras de creyentes practicantes o no practicantes. No hay nada más perjudicial para la religión católica que imponerla y darla a conocer tal como es. Por eso, como ateo y como progresista, celebro que la religión vuelva a las escuelas, se trata sin duda, de una buena noticia.

Publicidad absurda. (3)

Donde tengas la olla…

Una hermosa mujer, interpretada por  Keira Knightley, atraviesa París para acudir a un sesión fotográfica. Como es tan atractiva encandila al fotógrafo y le seduce. Se besan, magreo y saltan  a la cama. La chica le pide al maromo que cierre la puerta. Este obedece, ¡como para no hacerlo!, está a punto de conocer bíblicamente a  Keira Knightley. Cuando cierra la puerta contempla que la chica ya no está. Se asoma por la ventana y ve a la chica a punto de marcharse en su moto. El anunció concluye con Keira Knightley a lomos de su moto recorriendo veloz la “Rue de Rivoli”. Puede que para Chanel, Keira Knightley represente en este anuncio el encanto y el glamour, pero en mis tiempos a una tía que hacía algo así le llamábamos una calienta p…

Anuncio Chanel-Keira Knightley

La mala educación.

Un padre sufre un ametrallamiento de preguntas por parte de su pequeña y curiosa hija. Pero no está preocupado. Tiene una tarifa plana de telefonía móvil y puede recurrir a Google o a Bing cuando quiera y donde quiera, pues la dificultad de las preguntas de la niña es supina.

- ¿Papá, por qué no se caen las nubes?

- ¿Papá, por qué salen las palomitas?

- ¿Papá por qué…- Bueno las preguntas son todas de este jaez..

¿De verdad necesitas recurrir a Internet para contestar a este tipo de preguntas? ¿No fuiste al colegio, papá?

Ya es verano en el Corte Inglés.

El verano en el corte inglés es más “summer”… ¿Estamos tontos o qué?

 Cita a ciegas.


En un anuncio de una importante agencia de seguros un tío acude a una especie de cita a ciegas… ¡Pensando que va a quedar con Pilar Rubio! ¿Pero de dónde sales tú? ¿De verdad piensas que Pilar Rubio tiene cuenta en Badoo o frecuenta el IRC-Hispano? Tío háztelo mirar.

¡Qé Crack, Hoygan!

Continúo con esta desvergüenza de anuncio, celebrado por mucha gente, pero que insulta la inteligencia desde mi punto de vista por las siguientes razones:

  • El horrible nombre de esta línea de productos. Por mucho que quieran la “Q” más la “e” no suena “que”, ¡no! Más bien sería “cu-e” En mi opinión es una de las marcas más horribles y desafortunadas. Una bofetada más al castellano.
  • La edad que aparentan esos chicos será la mínima legal para conducir en algunos estados de los USA, pero en “Spain”, no.
  • El anuncio dicen está dirigido a un determinado tipo de público. Será a Adolescentes menores de edad con permiso de conducir y poder adquisitivo como para manejar un descapotable.

En fin, muy desagradable y fuera de lugar. Aquí más opiniones sobre este residuo publicitario.

Me van a sorprender. ¡Ya!

En Movistar han pensado que es divertido convertir la panadería del barrio en una tienda de su marca de cartón piedra. La gente entra para comprar pan y encuentra con dos comerciales, presuntamente graciosos, que les explica que si llaman no pagan si adquieren la oferta plan fusión cero o como se llame.  Este anuncio me irrita por dos motivos:

  • Cuando yo entro a comprar pan quiero comprar pan. Si de golpe me encuentro con una encerrona me puedo cabrear no sólo con Movistar sino con el panadero del barrio por prestarse a esa pantomima.
  • Las llamadas no son a cero euros, hay que pagar casi 35 euros sin IVA, es decir, ¡42,23 euros! al mes que desde mi modesto punto de vista es una pasta y además un año de permanencia.

Hacer que la gente entre en una tienda Movistar cuando lo que querían era entrar en una panadería, no es una sorpresa ni una cámara oculta: es una trampa comercial y yo los mandaría a la porra.

Entradas relacionadas.

Publicidad absurda (1)

Publicidad absurda (2)