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No me gusta el baloncesto.

 

(Con motivo de la celebración del mundial de baloncesto en España he decidido reeditar una de las primeras entradas que publiqué en este blog y que eliminé porque no le encontré el sentido de publicarla entonces que en cambio sí tiene hoy día.)

Una amiga me comentó que se había apuntado para jugar al “Básquet” que es como se llama a hora al baloncesto de toda la vida. Como soy un buen amigo, suelo animar a todo el mundo en sus empeños, aunque sean actividades que encuentro absurdas o poco estimulantes, y ninguna para mí tan absurda y poco estimulante  como el baloncesto.

Este deporte, que tanto gusta a personajes a los que admiro como Woody Allen o Carl Sagan, es excluyente, pues midiendo 1,70m no me dejarían jugar, lejos de los patios de recreo. Sí ya sé, un tal Muggsy Bogues media 1,60m y fue un fenómeno como algún par más que median menos de 1,75m, pero son casos anecdóticos y si se les recuerda es precisamente por considerar que triunfaron a pesar de no estar en su elemento.

El baloncesto consiste como otros deportes, en competir entre equipos o de forma individual para superar un obstáculo. En el baloncesto el obstáculo es la altura a la que se sitúa la cesta donde se debe introducir la pelota, así que los responsables de los equipos decidieron hacer trampas. ¿Cómo? sencillo, fichar a jugadores muy altos para reducir al máximo dicho obstáculo, cuanto más alto sea el jugador más fácilmente llegará a la cesta, así que estos se rifan a los jugadores muy altos como Manute Bol, (2,31m) ya fallecido o Yao Ming (2,28m), sólo para que lleguen mejor a la cesta. Ya me dirán qué merito tiene que un tío de 2,20m como Tkachenko, meta o impida meter una pelota en una cesta situada a 3,05m.

Me cuesta, pero debo admitir, que el futbol es un deporte mucho más democrático. Hay sitio para todos. El mejor futbolista del mundo es Leo Messi  (1,69 m) que puede sortear con tranquilidad a los defensas contrarios porque sabe que Gerard Piqué (1,93m) cuida su retaguardia.

¿Por qué no, en vez de fichar a tíos cada vez más altos para llegar mejor a la canasta, no la bajan para que podamos jugar todos? o ¿Por qué no  establecer categorías como en el boxeo. Dejemos la canasta como está actualmente para jugadores de hasta 1,80m y situémosla, no sé, a 4,50 o 5m para jugadores de hasta más de 2m.

Bueno es una broma pues la verdad es que me da igual. Detesto cualquier deporte como espectáculo, pues creo que aparta a la gente de sus problemas reales y nos mantienen sedados, pero creo que el baloncesto es además excluyente y me irritan las cosas excluyentes pero que además sean populares entre la gente excluida ya me resulta del todo incomprensible.

El peor fotógrafo del mundo.

CámarasEl peor fotógrafo del mundo, ese soy yo. Es más, soy el peor fotógrafo del Sistema Solar. En la NASA están haciendo unas fotos cojonudas de Saturno con la sonda Cassini a millones de kilómetros y yo no soy capaz de hacerle una foto digna al gato que merodea cerca de mi casa.

Tal como decía Isaac Asimov sobre él y las matemáticas, yo amo la fotografía pero la fotografía no me ama a mí, y mientras él escribía unos artículos fantásticos sobre “mates” yo sólo hago cagadas de primera cada vez que oprimo el botón del obturador de mi cámara. He hecho fotos desde prácticamente mi infancia. Miles de fotos y entre ellas, creo, que no hay ninguna que merezca la pena.

He gastado un dineral en libros, revistas y fascículos sobre fotografía (por cierto que un caracol se me comió uno de estos últimos, pero esto no viene al caso). Ahora con Internet, estoy subscrito a todo tipo de webs y blogs de fotógrafos talentosos, pero al parecer no soy capaz de que me transmitan ni ápice de sus habilidades pese a seguir al pie de la letra sus indicaciones.

He usado todo tipo de cámaras analógicas y digitales. Tuve una cámara compacta Olimpus con acabado en piel con el sensor del fotómetro exterior rodeando el objetivo. Una de misteriosa marca “Revue”, mi primera réflex y que hacía un sonido delicioso cuando pulsaba el obturador y con la que aprendí los rudimentos de la fotografía “creativa” y por fin mi Minolta de segunda mano, con motor y carga automática del carrete, a la que le compré un teleobjetivo Tamron 50-200, creo recordar.

Luego he tenido y usado todo tipo de cámaras digitales, desde una Kodak de 2 mega píxeles que iba a pilas, con la que recorrí  Egipto hasta la Actual Canon EOS 450D, regalo de mi padre, con la que se supone que hasta un chimpancé puede hacer fotos buenas, pero ni aun así. Lo único que no he probado han sido cámaras lomográficas pero es que mi creatividad no da para ese tipo de extravagancias.

He probado con película de 35mm de todos los ASA disponibles, película de 6×6 en una curiosa cámara rusa que tenía mi padre y diapositivas, él formato que por razones económicas más usé. En aquella época el revelado en papel se lo confiaba al inefable Fotoprix con su exclusivo formato más grande que el típico 10×15, lo único de categoría de mis álbumes de fotos que dada la calidad de estas más bien parecían campos de concentración de instantáneas. Lo más doloroso es que las mejores fotos de estos fueron aquellas que tomó otro con mi cámara.

En digital he probado con jpg y raw pero el resultado siempre es penoso a pesar del Photoshop. Este se me da bien para fotomontajes ya que lo requiere mi profesión y tengo mucha práctica, pero no para el retoque fotográfico, pues retocar una mierda de foto sólo sirve para obtener una mierda de foto retocada.

Mi problema es que quiero ser artístico, huir del modo “totalmente automático”. Hacer fotos en ese modo y llamarse fotógrafo es como servir fabada de lata y llamarse cocinero. Así que voy por el mundo con mi cámara en modo de prioridad de apertura intentando dominar esos conceptos utópicos para mí como la profundidad de campo o enfoque selectivo, pero sólo obtengo fotos confusas donde no se sabe cuál es el motivo principal y cuál el fondo.

También he probado con jugar con la velocidad de obturación soñando con retener suspendidas las gotas del chorro de una fuente o convertir una cascada en una suave nube de algodón pero sólo obtengo fotos sobreexpuestas o subexpuestas, términos que definen fielmente mi estilo fotográfico.

Otro de mis mayores y más catastróficos fracasos es que no he sido capaz de hacer una foto nocturna mínimamente presentable, ni con trípode. Una calamidad. Y eso que he leído cientos de artículos sobre el tema pero nada.

Ni que decir tiene que en mi época analógica, tanteé con filtros, de colores y polarizadores, pero no obtuve más que fotos de iluminación extraña o no correspondiente con la hora del día en la que fueron tomadas. Además los iba perdiendo por ahí cuando los cambiaba y se me caían sin darme cuenta. Esto ahora ya no me pasa pues con los programas de edición fotográfica puedes poner digitalmente los efectos que los filtros reales proporcionan, tal como saben los millones de usuarios de esa aberración incomprensible llamada “Instagram”. Por cierto yo también estuve apuntado a esta red social pero entre el tener que hacer fotos únicamente con el teléfono y el riesgo que me nombrasen el peor fotógrafo de ella, decidí borrarme, a pesar de recibir algún “like”, porque esta es otra, que a la gente le gusten tus fotos cuando todo el proceso lo hace un programa informático que han programado otros, es el peldaño más bajo en la escala del talento fotográfico.

Pero bueno, sarna con gusto no pica y seguiré con mis reglas de los tercios, mi flash de relleno , mi balance de blancos y todas estas cosas tan de “profesionales” como hoy, inicio de las fiestas patronales de Chulilla, que acudiré de nuevo al tradicional traslado de la talla de Santa Barbará desde la Ermita hasta la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles unos tres kilómetros de recorrido, durante los cuales intentaré capturar, el asombro en los ojos de los niños, la concentración de los músicos de la banda municipal, la satisfacción del señor cura en su gran día y la experiencia en las arrugas de los más viejos del lugar, pero mucho me temo que regresaré a casa con una montón de “jotapegés” desenfocados, mal iluminados, torcidos o en el mejor de los casos asépticos y carentes de interés. Pero como molaré durante unos minutos disparando mi EOS 450D con su pedazo de objetivo 55-250, ya que con semejante cámara y mi rictus de “profesional” todo el mundo que me mire pensará que hay un fotógrafo de verdad dejando constancia gráfica para la historia de sus tradiciones religiosas.

¡Espero que no me pidan copias!

De los mejores anuncios del mundo.

Para mí un buen anuncio es aquel que acierta con los potenciales compradores del producto que ofrece, el “target” como se dice en la jerga publicitaria y se centra sólo en este. Como ejemplo sirva este anuncio que puede verse a lo largo y ancho del metro de Barcelona:

Anuncio genial

 El F.C. Barcelona ofrece un “Tour” por sus instalaciones a los turistas adinerados que visitan la ciudad condal. ¿Que cómo lo sé? pues por la pareja de rubios con ojos azules que han puesto para que los escandinavos, centro europeos e incluso rusos se sientan identificados, pues suelen ser gente de mucha pasta, y acudan a hacerse autofotos al Camp Nou. Sin embargo, tanto el Barça como la agencia de publicidad saben que no basta con ser ario para querer visitar un campo de futbol, además hay que tener cierta condición mental. Obsérvese la cara de los dos pollos, especialmente la de la chica:

Detalle 2

Porque sólo dos personajes como los de la foto perderían su tiempo y su dinero visitando un campo de fútbol vacío y hacerse una autofoto, poniendo cara de éxtasis. Menos mal que las dos manos del tío se ven porque bien pareciera que se están masturbando mutuamente por la excitación de pisar la misma hierba por donde corretea Messi. Cuando uno está de vacaciones en una ciudad extranjera suele tener el tiempo justo. Con la cantidad de cosas maravillosas que hay para ver en Barcelona como El parque Güell, La Pedrera o simplemente callejear  por Las Ramblas o por Ciutat Vella; sólo un déficit de yodo en la infancia o la carencia de un título de enseñanza primaria, explica que alguien se quite tiempo y prefiera ir a ver cosas futboleras. El anuncio por tanto clava el tipo de público al que va dirigido. Felicito de corazón a los creativos que lo han concebido.

Se nota que detesto el fútbol como espectáculo pero, sobre todo, detesto su omnipresencia y el intento no sólo de vendérnoslo a toda costa sino intentar enmascarar los grandes problemas de nuestra sociedad con él. Por eso encuentro casi poético que estuvieran las bolsas de basura apoyadas en el anuncio cuando tomé la fotografía.

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Buenas personas pero no tanto.

Día caluroso en Barcelona, muy caluroso. Sudando en el metro rumbo al despacho de mi cliente. Dentro del vagón hace mucho calor. Desde que empezó la crisis los responsables del suburbano barcelonés juegan a la ruleta rusa con el aire acondicionado de los trenes.

En la estación de Sagrera una muchacha embarazada de muchos meses entra en el coche. Casi instantáneamente otra mujer se levanta y le cede el asiento, permaneciendo de pie frente a ella. La mujer que se ha levantado es de una gran belleza. Alta, bien proporcionada, con un pelo negro córvido y unos ojos aguamarina. Viste bien, conjuntada. Sus escasos complementos son discretos y combinan perfectamente con su ropa a todas luces de marca.

Dejo de mirarla, no es para mí. En mi escala de inaccesibilidad de mujeres atractivas ocupa el nivel 8 de 10. Es un puesto alto dado que el nivel 9 lo ocuparían las actrices y modelos famosas y el nivel 10 lo ocupan “ex aequo” Marlene Dietrich y Katharine Hepburn.

Prosigo con mis sudores cuando de repente esa mujer hace una extraña maniobra y se sitúa a pocos centímetros a mi lado. – Mala cosa. – Pienso, cuando una mujer guapa se me acerca tanto en un sitio público es que quiere hablarme de Cristo. Pero no hace nada, la chica permanece quieta, casi pétrea a mi lado, mirada al frente. No es tan alta como parecía pero si más guapa de lo que se entreveía.

De golpe por el rabillo de mi prótesis intraocular percibo alboroto y confusión alrededor de la muchacha embarazada. Al parecer esta se ha desmayado pero hasta ahora nadie se había dado cuenta. Las personas sentadas a su lado se levantan gritando el consabido “Déjenle respirar”. Una mujer cincuentona la abanica y otra de más edad saca de su bolso un pulverizador con agua y la rocía con fruición. No sé si es el procedimiento adecuado en estos casos pero la chica recupera el sentido y comienza a disculparse por las molestias. La mujer cincuentona sigue abanicándola y las demás, para las que lo de ser madre es algo ya superado la consuelan y la animan.

Yo que he ido a curiosear regreso al sitio que ocupaba. la chica bella de nivel 8 ya no está. La localizo sentada rígida, pétrea con la mirada perdida al frente, en un asiento libre en el otro extremo del vagón.

Creo entender lo que pasó: la chica de nivel 8 fue la primera en darse cuenta que la chica preñada se había desmayado pero decidió quitarse de en medio, discretamente y parapetarse detrás del abdomen del tipo corpulento que categorizaba su belleza mentalmente. – Soy buena persona como para dejar el asiento a una preñada pero no lo suficiente como para asistirla tras un desmayo. ¿Quién sabe? Igual me vomita en mis carísimas manoletinas.

Llego a mi parada y sigo con mis sudores. Creo que tengo que modificar mi escala de inaccesibilidad, tal vez un nivel decimoprimero de “hijoputez”, bueno ya lo pensaré.

 

Pequeño elogio de la monarquía

MonarquíaLos himenopteros (Hymenoptera) es uno de los mayores ordenes de insectos con unas 200.000 especies conocidas, entre las que se encuentran todos los tipos de hormigas, termitas, abejas y avispas. Su éxito evolutivo es indiscutible pues ocupan todos los lugares de la tierra y se estima que tan sólo las hormigas forman hasta el 25% de la biomasa de los animales terrestres.

Los himenópteros viven en colmenas o colonias como los hormigueros y presentan una fuerte jerarquía social en cuya cúspide se encuentra un único individuo, una hembra fértil, que es la encargada de procrear al resto de individuos. A esta hembra fértil comúnmente se le denomina “reina” y no es para menos pues tiene un sin fin de privilegios. Para empezar suele vivir mucho más que las hembras no fértiles, y es alimentada y protegida por estas durante toda su vida. Además es la única que tiene el “derecho de ser fecundada” ya que, por si fuera poco, es la única completamente desarrollada sexualmente.

Es evidente que el nombre de reina o asemejar el sistema social de colmenas y hormigueros a una monarquía es bastante acertado, ya que parece que el mando o destino de la colonia corre a cargo de un único individuo que se diferencia del resto por designios genéticos y bioquímicos. Es justo pues, atribuir a dicha “monarquía”  entre otros factores, el éxito evolutivo de estos animales al que me refería.

Pero yo no soy un himenóptero, no soy un bicho alado que revolotea alrededor de una lata de FANTA abierta, no llevo ramitas de un lado para otro ni asusto a las mujeres en las piscinas(1) y aunque algunos dirían que por ser español soy un tipo de insecto, soy un ser humano (Homo sapiens) y ¡QUIERO UNA PUÑETERA REPÚBLICA!

(1) Sí asusto a las mujeres pero no en las piscinas.

Los hombres no podemos decir que no.

Regreso de Zaragoza en el AVE. Extenuado por estar midiendo calles bajo el sol de la capital aragonesa. A mi lado sentada, una chica de unos veinte y pocos teclea frenéticamente en su iPhone. Sus uñas están esmaltadas de un verde raro, el mismo verde de sus zapatillas.

No me llama la atención. Es muy bonita y tiene un pelo precioso y fragante pero nunca me han interesado las mujeres demasiado jóvenes. Ni siquiera cuando yo también era demasiado joven.

Al llegar a Tarragona me pide que le deje pasar, pues yo ocupo el asiento de pasillo. Parece que se apea. Me incorporo y al pasar junto a mí, percibo lo pequeña que es y lo frágil que parece. Dando unos saltitos cómicos intenta en vano coger una enorme maleta que reposa en el portaequipajes.

Con una sonrisa en boca y ojos me pide que la ayude a bajar el gigantesco bulto. ¡Vaya es más guapa de lo que parecía en un principio! pero me da por pensar que una mujer joven del siglo XXI no debería pedir algo así, una mujer joven del siglo XXI debería saber valerse por sí misma. Pero pienso poco rato porque los milenios de evolución pueden con cualquier razonamiento. De repente no soy un cuarentón con exceso de triglicéridos e incipiente papada. Soy el macho de lomo plateado y tengo que demostrar mi virilidad ante la hermosa hembra.

Desconozco cuánto pesa la gigantesca maleta, pero me da igual, sean cuatro o cuarenta los quilos pienso descargarla y dársela aunque me cueste una hernia. Afortunadamente para mis maltrechas vertebras la maleta no pesa demasiado y puedo bajarla sin problemas. La chica me dedica un encantador “Muchas gracias” y se despide. Vuelvo a ocupar mi asiento. Oigo el eco histórico de mis antepasados simios golpeándose el pecho.

El tren retoma su andadura. Vuelvo a ser el hombrecillo maduro sobrado de triglicéridos, y un pensamiento inquietante me asalta: La chica de las uñas verdes ¿de verdad no podía bajar su maleta o bien sabía que los hombres, no podemos decir que no?

¿Por qué no voy a votar en las elecciones europeas?

El_rapto_de_europa

He votado siempre. He acudido a las urnas, como se suele decir, en todas, salvo en tres ocasiones: Unas autonómicas, unas municipales y las europeas de hoy. ¿Por qué no voy a votar hoy? Trataré de explicar las razones políticas y sociales que me llevan a no votar.

No voy a votar porque:

  • Soy un hombrecillo de 45 años, con trabajo esporádico que no es capaz de encauzar su futuro. ¡Qué el futuro de Europa lo encaucen otros!
  • Porque tendría que ducharme, vestirme y desplazarme al colegio electoral que está a 200m de mi casa. Un esfuerzo colosal que no estoy dispuesto a realizar para que unos políticos vivan como marajás los próximos 4 años. ¿Son cada cuatro años también estas elecciones?
  • Estoy muy a gusto en chándal viendo vídeos en Youtube y en lo que no es Youtube.
  • Terminar una lata de Pringles y pegarle un meneo a la botella de Vodka Knebep lleva tiempo entre mis tareas pendientes y no puedo retrasarlo más.
  • Europa es una entelequia, una fantasía y desde que tenemos euros un sitio muy antipático.
  • Europa me la pela. Total se hace lo que dice Alemania y la “Troyka” esa.
  • No quiero.
  • No me da la gana.
  • No me sale de los cataplines. ¡De los huevos quería decir!

No se me ocurren más cosas así qué vaya a votar Rita. Perdón… ¡Su puta madre quería decir!

(Esta es la primera entrada de este blog que escribo completamente ebrio. ¡Cómo pega el Vodka andaluz ese!)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Grizzly Adams

La mujer barbuda. ¡Lo qué faltaba!

Grizzly AdamsNunca veo el festival de Eurovisión. Dejó de interesarme junto otras cosas que dejé atrás con la infancia como: las rodillas raspadas, los pantalones de peto y la religión. Pero ha llamado mi atención que la vencedora de este año ha sido una mujer barduda que representaba a Austria. ¡Austria!  El país de la Familia Strauss, que aunque haya que soportar todos los años a los más pijos de Viena haciéndose los campechanos aporreando el piso de la Musikverein, al ritmo de la marcha Radetzky, nada empaña su aportación a la historia de la música; por lo que no entiendo que tenga que recurrir a un esperpento capilar para ganar el festival.

No estoy seguro pero parece que la cantante es en realidad una “Drag Queen” sin embargo, no se nos ha vendido como una “Drag Queen” barbuda sino como una mujer barbuda, y por eso no paso.

La barba es un atributo masculino. ¡Anda que no molo yo con mi canosa barba de tres días! Algunas féminas la encuentran irresistible. ¿Por qué? pues porque las mujeres no tienen barba y la ven como algo inherente al hombre. No quiero dármelas de sabiondo, pero creo que la evolución en su infinita sabiduría eliminó la barba de las mujeres para que, seguramente, los bebés que traen al mundo puedan conocer de inmediato las facciones de su madre. Aparte que hacerle mimos a tu recién nacido con barba a lo Grizzly Adams no debe de ser ni higiénico ni adecuado para la piel de los neonatos.

He conocido a mujeres que viven en desigual combate con su vello facial hasta el punto de llevarlas a la obsesión. Tenía una profesora de química en la F.P. cuyo mostacho rivalizaba con el del mismo Kaiser y la pobre soportaba difícilmente a diario la burlas de los alumnos, ya que ni los más abrasivos métodos depilatorios borraban el tono grisáceo de su labio superior.

Pero por si fuera poco, la barba y la frondosidad capilar en general en las mujeres puede ser síntoma de una enfermedad llamada síndrome de ovario poliquístico, que aparte de su gravedad intrínseca, traumatiza y aniquila la autoestima de quien la padece, sobre todo en el tercer mundo. Es por eso que me parece una broma de mal gusto que un botarate cantarín tenga que recurrir a exhibirse con barba porque desconfía de su cualidades canoras y además autodenominarse “mujer barbuda”. ¿Qué será lo próximo? ¿La “Drag Queen” mujer jorobada? ¿La Drag Queen mujer purulenta? ¿La “Drag Queen” mujer leprosa?

He usado con profusión el término Drag Queen porque ya ha habido una transexual ganadora del festival de Eurovisión que merece todo mi respeto, pero lo de la reciente edición me parece una broma de mal gusto. ¡Mozart debe de estar revolviéndose en su fosa común!

Intervención divina

San-PancracioÚltimamente tengo algo abandonado mi blog debido sobre todo a que estoy trabajando. ¡Sí, cómo se lee! ¡Estoy trabajando y de lo mío!. Lo hago como autónomo y me ocupa todo el día incluso algunos fines de semana.  Sé que es un trabajo temporal del que desconozco su duración, pero estoy trabajando de lo que mejor hago y además no mal pagado. ¿Y cómo he podido encontrar un trabajo tal como está la cosa en este país? Es algo que me he preguntado bastante a menudo estos días y creo que tengo una ligera idea de lo que ha pasado. Veamos, mi búsqueda de empleo se resume en dos líneas principales de actuación

Métodos directos, o aquellos en los que yo intervengo activamente:

  • Tener cuenta premium en Infojobs. (Pagando)
  • Tener cuenta “Jobseeker”  en LinkedIn (Pagando)
  • Tener cuenta normal en Infojobs Freelance.
  • Estar apuntado en “Plataforma empresa y ocupación” de Barcelona activa. (Hace falta hacer un curso previo, pero es gratis)
  • Estar apuntado “on line” en casi todas las E.T.T.
  • Enviar currículos directamente a empresas, vamos, lo normal.

Métodos indirectos:

  • Practicar el pensamiento positivo para atraer todo lo bueno hacia mí mismo. Tengo incluso unas frases escritas en un papelito por una amiga de mi madre experta en positividad y que debería leer todas las mañanas para que el universo concentre en mí el éxito y la fortuna.
  • Tener a mi propia madre haciéndole todo tipo de ofrendas a San Pancracio.

Los métodos directos, para qué nos vamos a engañar, no han servido para nada. En tres años no he recibido ninguna llamada. El libro que escribí y mi catastrófico paso por el comercio “on line” los encontré por el boca a  boca.

El método del pensamiento positivo para atraer la fortuna hacia mí no lo he practicado la verdad, pues ya sé de antemano que no funciona. Si este método funcionase, si con desear mucho una cosa lo consiguieras, yo estaría ahora en la fase terminal de alguna horrible enfermedad de transmisión sexual.

Así que sólo me queda la intervención de San Pancracio en agradecimiento a las ofrendas de mi madre. Claro que esta intervención no ha sido todo lo eficiente que yo esperaba de un santo tan recurrido y milagroso.

  • En primer lugar ha tardado casi tres años.
  • En segundo lugar el empleo está bien pagado pero dista mucho de ser estable.

¿A qué se debe que la intervención de San Pancracio no haya sido del todo satisfactoria? Para responder hay que conocer mejor al santo y la forma correcta de adorarlo.

San Pancracio fue un ciudadano romano nacido en lo que hoy día es Turquía Se trasladó a Roma tras la muerte de sus padres y se convirtió al cristianismo. Fue decapitado durante la persecución del emperador Diocleciano, a la edad de 14 años. San Pancracio es el santo, entre otras cosas, de la fortuna en los juegos de azar. Cómo quiera que encontrar un trabajo hoy día es casi como sacarse la lotería, el culto a San Pancracio es de lo más conveniente. La razón de por qué un joven que recorre media Europa para encontrar una muerte temprana y violenta es santo de la buena suerte, es bastante misteriosa, Claro que bien visto, el acceder a la corte celestial a tan temprana edad puede ser considerado todo un chollo.

La manera correcta de adorar a San Pancracio consiste en depositar junto a una estampa o efigie suya, una rama de perejil. Otra alternativa muy popular consiste en ponerle monedas, especialmente colgar de su dedo índice monedas de esas con agujero en medio, como las antiguas de cinco duros. Cabe recordar que San Pancracio es siempre representado con un brazo extendido señalando con el dedo. Para conseguir un mayor efecto pueden tenerse en casa tantas estampas o figuras del santo como se quiera pues este es acumulativo.

No obstante, la amiga de mi madre que además de experta en positividad está muy versada en gustos y preferencias de los santos, le aconsejó que para acelerar el influjo benefactor del San Pancracio, lo mejor era colocar velas encendidas alrededor de las estampitas y figuras del mismo. Mi madre no lo dudó y desde prácticamente el mismo día de enero de 2012 en el que fui despedido, inundó la casa de estampas de San Pancracio rodeadas de velas y este, creo, es el desencadenante de que el favor de San Pancracio haya llegado tan tarde y de forma tan tenue. No sólo porque no consta en ninguna parte, que el santo aludido tenga querencia por el fuego, sino que, además mi madre ha adquirido unas velas muy baratas, compradas en los bazares regentados por chinos que no son en su mayoría ni cristianos ni mucho menos católicos.

Pero sea como fuere que mi madre ha insistido tanto y ha derretido tanta cera como para depilar a todas las orangutanas de Borneo, San Pancracio, ha decidido recompensar su extraordinaria devoción facilitándome un trabajo, temporal e inseguro, pues no sería justo otorgarme un empleo igual de bueno que el proporcionado a otros devotos que sí satisfacen su peculiar predilección por el perejil y las monedas con orificio.

Sirva esta entrada para dar las gracias a mi madre y a San Pancracio aunque cabe decir que pienso seguir buscando trabajo de las maneras directas que antes apunté pues mientras mi madre siga los consejos de su amiga y sus peculiares conocimientos, cualquier intervención divina me va a llegar siempre tarde y mal.

 

 

 

 

 

 

 

Manicura francesa moderna.

Franjas_BlancasHoy por la mañana intentaba descubrir algo en el metro que alejara de mi mente dos pensamientos de lo más negativo:

  • El primero ha sido la vergüenza que me ha producido el no contestar correctamente a un señor que me ha preguntado por una calle justo cuando entraba por la boca del metro. He vivido 42 de mis 45 años en este barrio y no soy capaz de indicar correctamente dónde está la calle de Garcilaso de la Vega desde el andén de la estación de Congrés. Para que el amable lector comprenda mi zozobra sólo diré que la calle de Garcilaso de la Vega es la más próxima geográfica y geométricamente a las dos bocas que tiene esta estación.
  • El segundo es que he madrugado para ir al médico y resulta que no era hoy sino mañana. Pero ¿qué me está pasando? Tengo un pedazo de Samsung Galaxy S2 sincronizado con Google Calendar y no soy capaz de atinar el día en que debo acudir al Hospital de Sant Pau a mi revisión semestral del asma.

Aturdido por mi franco declive intelectual me fijo en las uñas de una chica. Lleva manicura francesa, pero sólo en los dedos pulgar índice y corazón lo hace de manera canónica, es decir con el borde de la uña esmaltado en blanco y el resto barnizado transparente, pues, en el anular lleva la parte de la uña que sobresale de la falange decorada con una suerte de purpurina y la del meñique sigue la pauta pero con un esmalte burdeos.

Ya hace tiempo que se han puesto de moda estas manicuras de fantasía y la verdad lo encuentro incomprensible. Ya sé que estas cosas son un negocio y generan puestos de trabajo que son argumentos que lo justifican, pero no hablo de su utilidad sino de qué lleva a una mujer a sentarse durante una hora a decorarse las uñas sin ningún criterio. En principio no tengo nada que decir sobre las manicuras que consisten en pintarse floripondios, cenefas y cebreados; “la femme, toujours la femme” pero la manicura francesa me sobrapasa. La manicura francesa, parece evolucionar de manera similar a los gintonics (con sus condimentos y ginebras premium) y se están permitiendo cosas que a mi juicio se salen del tiesto. Porque digo yo: ¿Las mujeres que optan por este esmaltado de su queratina, no son capaces de discernir que no todo el mundo puede seguir según que modas o llevar según que cosas?

La manicura francesa a mi entender sólo queda bien en dedos largos con falanges largas y uñas estilizadas, con un borde saliente moderado. Si tus dedos son cortos y rechonchos la manicura francesa actúa como un cartel que dice: “Tengo los dedos gordos y rechonchos” porque probablemente tus uñas son tan anchas como largas y la parte blanca del esmaltado se ve más. Tampoco entiendo que se invada con el esmalte blanco la parte de la uña en contacto con la piel, algo muy habitual, pues produce un efecto óptico que hace parecer que las uñas presentan una forma abovedada sobre la piel, ya que la luz se refleja en el escaso esmalte transparente pero no en la parte blanca. He visto manicuras francesas con el esmalte blanco llegando hasta casi la mitad de la falange. ¡Puaj!

He visto que la innovación más popular en la manicura francesa es el caso de la chica del metro. Pintas la parte sobresaliente de la uña de otros colores que no sean blanco, todos los dedos del mismo o cada uno de uno diferente, a modo de arco iris disfuncional. Qué duda cabe que es un buen método de ahorro para tiempos de crisis, el usar los posos de los frascos semivacíos de laca de uñas para este tipo de manicura colorida, pero me temo que no es ese el fin de las que optan por este tipo de barnizado. El acabose viene cuando todas la uñas o sólo algunas, se adornan con el uso de purpurina, esmalte dorado, plateado y con motivos decorativos como estrellitas, lunitas y florecitas. ¡A mí que no me toquen!

Luego está el colmo de mi comprensión que es llevar la manicura francesa con el borde en negro. Esta atrocidad es la opción de mujeres que por algún misterio de la mente piensan que llevar las uñas como si fueran las de un mecánico que acaba su jornada laboral, es altamente estético. En mi infancia si llevaba la uñas ennegrecidas me llamaban guarro y mira por donde cuarenta años después es un detalle de estilismo. Otra variante de este tipo, igual de absurda, es pintar la parte saliente en rojo. ¿Pero no ven que parece que han estado pelando un pollo o intentando escapar de “Buffalo Bill“?

Otra variante moderna que he visto es la de esmaltar también la parte en contacto con la piel de otro color diferente a la de la parte sobresaliente. Variación que permite las combinaciones más agresivas a la vista con la excusa de la personalización. Muy frecuentemente se opta por el negro para la parte superior de la uña como en el ejemplo anterior. Negro con gris oscuro, negro con azul, negro con rosados. Reconozco que en este caso no da tanto la impresión de “uña sucia” pero según con que colores el negro “choca” y la visión en conjunto no la encuentro agradable.

También he visto que existe la manicura francesa donde lo decorativo es la transición. Es decir, se realiza un dibujo o un degradado entre la parte coloreada opaca y la transparente barnizada. Unas veces se trata únicamente de una franja de esmalte de purpurina de colores o con motivos decorativos, que sigue la línea superior de la falange y otras donde esta franja se desvanece por un lateral formando complejas espirales o remolinos. A mi juicio, el uso purpurina o de motivos decorativos (estrellitas, lunitas, florecitas,etc.) propaga el mensaje: “Tengo mucho tiempo libre para pasarlo en la “pelu” y muy pocas intenciones de usar las manos para cualquier actividad que pueda arruinar mi manicura”. Desaconsejo este tipo de acabado para acudir a entrevistas de trabajo.

El caso más absurdo que he visto de manicura francesa es lo que yo llamo “manicura francesa inversa” es decir, llevar la parte exterior de la uña transparente y la interior pintada o decorada. Reconozco que sólo he visto un caso de esta aberración, pero no creo que fuera la única sobre la faz de la tierra, así que debe haber más.

Por último comentar ahora que se aproxima el buen tiempo, que llega el momento de las sandalias y ¡cómo no! de esa monstruosidad irracional que supone la pedicura francesa. Complemento tan innecesario como espantoso de la manicura, pues si bien la mayoría de las personas tienen una mano estándar con uñas estándar, no todo el mundo tiene unos dedos en los pies que permitan este acabado estético, pese a lo cual, hay mujeres que no dudan en adornar sus dedos atrofiados y sus ojos de pollo con las dichosas franjitas blancas. Bueno, este último párrafo me ha revuelto un poco el estómago y prefiero concluir aquí mi disertación.

Por cierto y para no herir susceptibilidades: los hombres también siguen modas y carecen de sentido crítico a la hora de vestir, pero a mí no me interesan los hombres, y mucho menos su indumentaria y complementos. Yo escribo sobre lo qué me interesa y me resulte misterioso como la mujer. La mente masculina no me produce demasiada curiosidad porque yo tengo una  que, por si fuera poco, me no permite dar una dirección correctamente ni de recordar una cita con el médico. ¡Menuda motivación!.