Archivo de la categoría: Naderias

No me gusta el baloncesto.

 

(Con motivo de la celebración del mundial de baloncesto en España he decidido reeditar una de las primeras entradas que publiqué en este blog y que eliminé porque no le encontré el sentido de publicarla entonces que en cambio sí tiene hoy día.)

Una amiga me comentó que se había apuntado para jugar al “Básquet” que es como se llama a hora al baloncesto de toda la vida. Como soy un buen amigo, suelo animar a todo el mundo en sus empeños, aunque sean actividades que encuentro absurdas o poco estimulantes, y ninguna para mí tan absurda y poco estimulante  como el baloncesto.

Este deporte, que tanto gusta a personajes a los que admiro como Woody Allen o Carl Sagan, es excluyente, pues midiendo 1,70m no me dejarían jugar, lejos de los patios de recreo. Sí ya sé, un tal Muggsy Bogues media 1,60m y fue un fenómeno como algún par más que median menos de 1,75m, pero son casos anecdóticos y si se les recuerda es precisamente por considerar que triunfaron a pesar de no estar en su elemento.

El baloncesto consiste como otros deportes, en competir entre equipos o de forma individual para superar un obstáculo. En el baloncesto el obstáculo es la altura a la que se sitúa la cesta donde se debe introducir la pelota, así que los responsables de los equipos decidieron hacer trampas. ¿Cómo? sencillo, fichar a jugadores muy altos para reducir al máximo dicho obstáculo, cuanto más alto sea el jugador más fácilmente llegará a la cesta, así que estos se rifan a los jugadores muy altos como Manute Bol, (2,31m) ya fallecido o Yao Ming (2,28m), sólo para que lleguen mejor a la cesta. Ya me dirán qué merito tiene que un tío de 2,20m como Tkachenko, meta o impida meter una pelota en una cesta situada a 3,05m.

Me cuesta, pero debo admitir, que el futbol es un deporte mucho más democrático. Hay sitio para todos. El mejor futbolista del mundo es Leo Messi  (1,69 m) que puede sortear con tranquilidad a los defensas contrarios porque sabe que Gerard Piqué (1,93m) cuida su retaguardia.

¿Por qué no, en vez de fichar a tíos cada vez más altos para llegar mejor a la canasta, no la bajan para que podamos jugar todos? o ¿Por qué no  establecer categorías como en el boxeo. Dejemos la canasta como está actualmente para jugadores de hasta 1,80m y situémosla, no sé, a 4,50 o 5m para jugadores de hasta más de 2m.

Bueno es una broma pues la verdad es que me da igual. Detesto cualquier deporte como espectáculo, pues creo que aparta a la gente de sus problemas reales y nos mantienen sedados, pero creo que el baloncesto es además excluyente y me irritan las cosas excluyentes pero que además sean populares entre la gente excluida ya me resulta del todo incomprensible.

Los hombres no podemos decir que no.

Regreso de Zaragoza en el AVE. Extenuado por estar midiendo calles bajo el sol de la capital aragonesa. A mi lado sentada, una chica de unos veinte y pocos teclea frenéticamente en su iPhone. Sus uñas están esmaltadas de un verde raro, el mismo verde de sus zapatillas.

No me llama la atención. Es muy bonita y tiene un pelo precioso y fragante pero nunca me han interesado las mujeres demasiado jóvenes. Ni siquiera cuando yo también era demasiado joven.

Al llegar a Tarragona me pide que le deje pasar, pues yo ocupo el asiento de pasillo. Parece que se apea. Me incorporo y al pasar junto a mí, percibo lo pequeña que es y lo frágil que parece. Dando unos saltitos cómicos intenta en vano coger una enorme maleta que reposa en el portaequipajes.

Con una sonrisa en boca y ojos me pide que la ayude a bajar el gigantesco bulto. ¡Vaya es más guapa de lo que parecía en un principio! pero me da por pensar que una mujer joven del siglo XXI no debería pedir algo así, una mujer joven del siglo XXI debería saber valerse por sí misma. Pero pienso poco rato porque los milenios de evolución pueden con cualquier razonamiento. De repente no soy un cuarentón con exceso de triglicéridos e incipiente papada. Soy el macho de lomo plateado y tengo que demostrar mi virilidad ante la hermosa hembra.

Desconozco cuánto pesa la gigantesca maleta, pero me da igual, sean cuatro o cuarenta los quilos pienso descargarla y dársela aunque me cueste una hernia. Afortunadamente para mis maltrechas vertebras la maleta no pesa demasiado y puedo bajarla sin problemas. La chica me dedica un encantador “Muchas gracias” y se despide. Vuelvo a ocupar mi asiento. Oigo el eco histórico de mis antepasados simios golpeándose el pecho.

El tren retoma su andadura. Vuelvo a ser el hombrecillo maduro sobrado de triglicéridos, y un pensamiento inquietante me asalta: La chica de las uñas verdes ¿de verdad no podía bajar su maleta o bien sabía que los hombres, no podemos decir que no?

A veces odio Barcelona

Hoy he decidido salir de la cama. He pasado uno de los periodos de indolencia más prolongados de mi vida. Me ha dado tiempo de ver de un tirón las dos primeras temporadas de “Breaking bad” y de “Dexter“. El castillo de naipes de mi autoestima erguido por mi reciente viaje a los Estados Unidos y por las excelentes noticias desde Rusia, se ha desmoronado por efecto de sendos fracasos profesional y sentimentales.

Hoy he decidido salir a caminar por el centro de Barcelona y aprovechar para hacerme unas fotos de carné en mi fotomatón preferido. ¡Ojalá! me hubiese quedado en la cama viendo la tele. Lo que necesitaba mi ego era toparme con esto:

Imagen

Un Messi de 20 metros elevado a los altares por una exótica línea aérea que cree que un tipo que confiesa haber leído un único libro e incapaz ,por lo visto, de saber que tenía que pagar impuestos, me incentivará a montarme en uno de su aviones.

¡Qué feliz y ufano se le ve! Claro, ¡Cómo no! Lo forran con billetes porque juega a la pelota y entretiene al rebaño. Yo no pertenezco al rebaño y me insulta ver a ese personaje  mitificado y  convertido en un totem, en un Zeus olímpico canijo (no piensen que me burlo, creo que mide más o menos como yo).

¡El futbol, el maldito futbol! Eso es lo que le importa a la gente. Un día después de saber que se han superado los 6,2 millones de desempleados, los titulares de todos los diarios comunican la dimisión del presidente del Barça, Oigo a la gente que lo comenta en el metro, en las terrazas, en los kioscos. ¿opinó ayer la gente sobre el dato del paro con la vehemencia con la que he escuchado a los “expertos” que hoy proliferaban por doquier, expresando a gritos sus opiniones futboleras?

Corrupción, trapicheos, enriquecimiento obsceno, pero la gente sigue idolatrando a toda esta gentuza. Es como una religión, que a cambio de adhesión incondicional, te ofrece un paraíso donde el éxito de otros es tu propio éxito y el orgullo que tu patria te escatima te lo da el estampado de una camiseta vestida por un extranjero muy bien pagado, ¡Un mercenario, vaya!.

Como dijo Chesterton: “Algunos de los que dejan de creer en Dios, no es que no crean en nada sino que creen en cualquier cosa”. Yo hace años que no creo en nada y ver a millonarios jugando al balón no me distrae de la realidad. Lo intento viendo series bajadas… digo, compradas en la FNAC, pero tampoco lo consigo del todo. ¡Cómo odio mis limitaciones, como odio la realidad y como odio a veces Barcelona!

El Whatsapp y los pitufos.

El pasado día 8 de enero recibí el siguiente correo electrónico preocupante:

de: Vowell Syreeta <SyreetaVowellfe@outlook.com>

para: *********@gmail.com

fecha: 8 de enero de 2014, 7:58

asunto: Pitufo, Holding internacional en busca de empleados

“Yo me nombro Vowell Syreeta. Yo soy el administrador de corporacion americana de contabilidad. Mas de 6 anos, hemos otorgado servicios de contabilidad a los clientes exclusivamente de Georgia. Desde un tiempo atras comenzamos el trabajo a distancia con el cliente.

Nuestra corporacion ya mostro su capacidad en EE.UU y ahora esta planeando en ampliarse. Espana sera el siguiente pais. Ya tenemos varios clientes en el territorio de Espana.
De acuerdo a ello necesitamos 3 o 4 personas para el puesto de gerente financiero en Espana..y bla,bla,bla.”

La verdad es que el contenido del correo no es más que el típico intento de timo para que blanquees dinero para no se sabe que ladinas organizaciones internacionales y no hace falta transcribirlo entero. Lo que me preocupa no es que tengan mi dirección de correo personal para hacer “spam”, ni que quieran embaucarme para participar en un peligroso timo. El problema no es ese. Tal vez el lector perspicaz y observador haya visto que algo no cuadra aparte de la atroz traducción. ¡Lo ven! Si no se lo digo yo:

En el asunto me llaman, ¡Pitufo!

¿Pitufo?  ¿Es un error del traductor automático? ¿Es algún código secreto? ¿Son unos cachondos? La cosa no pasaría de una mera anécdota sino fuera porque Pitufo es el mote con el que, mi ex, me llamaba y me sigue llamando por su creencia de que tengo una actitud parecida a la del Pitufo Gruñón de la conocida serie de dibujos animados.

Pero ¿Cómo puede ser que esta gente crea que me llamo Pitufo? Pues dado que en ningún correo electrónico firmo con tal nombre, y que mi ex nunca se comunica conmigo por e-mail sólo puede ser que lo hayan deducido de Facebook o de Whatsapp. He repasado los escasos mensajes compartidos con mi ex en Facebook y ninguno contiene tal denominación así que sólo puede haber sido por Whatsapp y, en efecto,  mi ex me llamó Pitufo cuando me deseó feliz año nuevo por dicha aplicación de mensajería instantánea tan solo unos días antes.

La verdad es que da miedo lo que puede llegar a saber de ti cualquiera hoy en día interviniendo tus comunicaciones digitales. Yo no soy de los que propagan grandes secretos y cualquiera puede conocer todo sobre mi vida leyendo este blog, pero igual que se puede saber que alguien me llama Pitufo, también pueden saber, no sé, qué páginas pornográficas  he visitado a lo largo de los años, por ejemplo, pues la impresión de marrano especialmente pervertido que puedo causar, me quita el sueño.

Por si acaso me abstendré de iniciar una carrera política.

Los números de 2013 de mi Blog

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 32.000 veces en 2013. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 12 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Los confusos días de diciembre

He quedado con una persona en una céntrica plaza de Barcelona justo donde hace esquina con otra no menos céntrica calle. Era un sitio ideal como punto de reunión pues queda cerca de una parada de metro y de  numerosas paradas de bus pero desde que pusieron ese local ya no me gusta que me citen por aquí. Hoy no quedaba más remedio. La persona con la que he quedado tiene cosas que atender cerca y vendrá andando, así que resulta más práctico que yo la espere frente a ese establecimiento.

Ese  lugar está lleno de gente. Gente a los que la crisis no ha tratado como a los demás a pesar de que intentan disimularlo. Son gente que ya lleva tiempo sin una alegría sin una satisfacción, puede que incluso más de dos años.  Gente de clase media resignada que quisiera progresar pero lo único que les queda son estos lugares. No sé cuantos sitios hay en Barcelona que se dedican a esto. Pero los más importantes son el que tengo enfrente y otro que curiosamente está cerca de donde yo vivo.

Ambos son parecidos: limpios, silenciosos y bien organizados por voluntariosos adolescentes que distribuyen con una sonrisa a sus peculiares clientes. Estos muchachos uniformados saben que las personas que vienen a estos locales no están acostumbrados a sitios así, que en otro tiempo se pavoneaban en grandes superficies comerciales y en tiendas de relumbre buscando qué comprar por navidad y ahora, míralos, perdidos, confusos sin saber que hacer y sin saber qué pedir y cómo pedirlo.

La persona con la que he quedado tarda. Tengo frío y siento curiosidad. parece que dentro del local hace más calor. Decido entrar. En el interior hay más gente de la que parecía desde el exterior. Gente de todo tipo. Gente que antes vete a saber en qué se ocupaba un día como este de diciembre. Cuántos anhelos, cuántos deseos han quedado eclipsados para que tengas que verte dentro de este sitio. Algunos habrán tenido que renunciar a tantas cosas al entrar aquí: principios, opiniones puede que falsa dignidad, ¡qué sé yo!  Los tiempos cambian y hay que adaptarse, al fin y al cabo, saben que hay gente que está peor, que ni siquiera pueden recurrir a un lugar como este.

Recorro el local intentando no tropezar entre el gentío. me llama la atención la poca oferta de productos y lo poco adecuados que son algunos para los tiempos que vivimos, pero la gente está desesperada por hacerse con algo. Los muchachos que atienden intentan tranquilizarlos. – ¡Qué hay para todos!- les dicen, pero la gente no se fía. Temen quedarse sin nada. Será por eso que hay formada una gran cola desde la entrada hasta el punto de expedición de los productos. ¡Tener que hacer cola para esto! ¿Adónde hemos llegado?

Un muchacho uniformado se me acerca y me pregunta que si quiero algo.- No, sólo miraba- contesto confuso pues no sé si debía de haber entrado. Me preocupa que me llamen la atención, sobre todo en lugares como este, donde es fácil estorbar, con tanta gente y tanta ansiedad. Sonrío y me dispongo a ir hacia la salida pero el muchacho me interpela:

– Sí necesita ayuda no dude en pedirla y si no, ya sabe, póngase en la cola y le darán lo que necesite.

El muchacho habla sonriendo y con tono dulce, sabe que la gente que atiende cada día está perdida e incluso, por qué no decirlo, asustada; y debe de pensar que yo soy uno de ellos. Después Se despide de mí como diciendo:

- Pida lo que necesite, no hay de qué avergonzarse.

Salgo de allí haciendo ver que agradezco al chico sus palabras, intentando no tropezar con la gente ávida que abarrota el lugar. Al pisar la calle me encuentro de bruces con la persona con la que había quedado.

- Siento el retraso. Es que he ido a donar unos alimentos al comedor social que hay más arriba. ¿Qué hacías en la “Apple Store”? ¿Vas a comprarte un Iphone dorado? ¡je, je!

- No, sólo curioseaba. Me llamaba la atención que la gente haga cola en una tienda cuyo producto más barato vale 300€, en estos tiempos.

- Ya estás con tu tonta conciencia social, seguro que te gustaría tener un iPad.

- Ya tuve un iPod ¿Sabes? ¡Y de los caros! Pero se lo he regalado a mi hermano.

- ¿Ah, sí? Cuéntame….

En defensa de Jar Jar Binks

Querido Jar Jar:

Siento desde siempre cierta simpatía por aquellos seres u objetos que son sistemáticamente criticados u odiados simplemente porque es moda o por inercia y tú, mi querido Gunga eres un ejemplo paradigmático como lo es la letra Comic Sans, por ejemplo. Jar Jar eres La Sofia Coppola de la animación digital y es muy injusto para ti, porque  Sofía Coppola, estigmatizada por su aparición en la tercera parte de El Padrino,  quedó reivindicada con el Oscar que ganó por “Lost in Traslation ”. Pero a ti Jar Jar ¿quién te reivindica?

Por cierto, a mi no me parece tan mala la tercera parte del Padrino. Eso sí es una trilogía y no la que tú, mi buen amigo, has protagonizado. Cualquier película parece mala si sus dos antecesoras son consideradas siempre como dos de las diez mejores películas de todos los tiempos. Pero a mí me gusta, está llena de acción, personajes carismáticos y ofrece una respuesta plausible a la muerte de Juan Pablo I por su intento de combatir la corrupción en el seno de la Iglesia. Claro que la gente prefiere películas sobre la iglesia en las que en los cuadros de da Vinci hay códigos secretos y  la pirámide del Louvre apunta al féretro de María Magdalena.

Supongo que es la misma gente que considera como “los buenos” a una estirpe de guerreros místicos, los “jedis”, que desde su atalaya velan por una extraño régimen político al que llaman “la República”. Será una república Islámica, digo yo, porque el parecido con el régimen actual iraní es sobrecogedor. Que sí, que hay elecciones y partidos políticos, pero por encima de ellos están los ayatolás, que velan por la pureza espiritual del estado. Este es el  papel que el maestro Windu se atribuye diciendo algo parecido a: “ No podemos defender nosotros solos a la República. Somos defensores de la paz  no soldados” ¡menudo morro! Y además cómo viven los tíos, mucha túnica y mucho rollo ascético pero menudo palacio se gastan.

Sí, sé que los jedi, supuestamente, están basados en los samuráis de Kurosawa pero estos eran humildes, vulnerables, laicos y no poseían poderes extraordinarios,  provenientes  de un ente sobrenatural, como los jedi y su “Fuerza” qué sólo perciben ellos y que además, les otorga una superioridad moral infalible e incuestionable. Por cierto, que la Fuerza se manifiesta a través de los midiclorianos, que son unos seres que viven en las células de los seres vivos pero que abundan más en las de los jedi y los sith. ¡Mira que sí la manera más rápida de acabar con todos estos es la penicilina!

Pero me estoy desviando, el objeto de mi carta no es repetir tópicos sobre el débil y enrevesado argumento de Star Wars, Mi intención es valorarte amigo Binks. Defenderte de aquellos que te desprecian a pesar de tu perfecta animación, tu increíble sincronización con los personajes reales , tu simpática forma de expresarte y que, sin embargo, no dicen nada del ridículo proboscídeo azul que toca  un teclado ,de los esbirros de Jabba el Hutt, con forma de patéticos jabalíes de goma o de los ewoks, los putos ewoks.

Tus escenas son las únicas con sentido en una película llena de tontorronas conversaciones políticas sobre una república amenazada por una “federación de comercio” presidida por un ¡virrey! Para lograr sus fines, dicha “federación de comercio” debe someter a los naboo, unos pijos que desprecian a tu raza justo hasta que las cosas se ponen mal. Los naboo que viven en algo parecido a una Suecia cósmica donde son tan presuntuoso que se han otorgado  democráticamente una monarquía regentada por la reina Amidala, tan superficial que asiste al senado con una vestimenta tan ostentosa que difícilmente despertaría simpatía en un mundo real. Dan ganas de decir: “¡Qué le den a esta niñata!”. Además, mientras tu pueblo es masacrado en el campo de batalla ¿dónde demonios están los naboo? ¿Cómo que no han formado un ejercito de voluntarios y se han unido a vosotros? A vosotros a los que  Lord Sirius no os considera una amenaza y que podíais estar tan ricamente ocultos en vuestra ciudad subacuática. ¿Cómo dais la vida por esos mierdas?

Igualmente, tu relación con tus superiores y tu historia de torpeza que te lleva al destierro es bastante más creíble que las absurdas sociedades,  que en los confines del universo, tiene jerarquías con denominación aristocrática británica. Sí, sé que Lord o Mylady, pueden significar únicamente señor y mi señora, pero son usados sin duda como terminología nobiliaria y junto a condes, princesas y virreyes, es cuanto menos, ridículo.

Pero lo más doloroso es que tengas toda una legión de detractores entre los cuales hay quienes te acusan de ser una caricatura de los afroamericanos, una especie de Al Jolson infográfico y otros que te acusan de ser una parodia de los jamaicanos, pues al parecer el actor que te da vida, Ahmed Best, parece imitar el acento de por allí. Es doloroso digo,  que se fijen en estas cosas que no están escritas en ningún sitio y sin embargo que no se escandalicen porque el joven Anakin sea rechazado a priori por el consejo Jedi, porque… ¡echa de menos a su madre!

¿No es ese el comportamiento habitual de las sectas destructivas? ¿La imposición del abandono de la familia natural y asunción de la comunidad sectaria como la verdadera familia? ¿Cómo se le puede exigir a un niño que debe dejar de añorar a su madre? Además Anakin da su primer paso hacia el “lado oscuro de la Fuerza” vengando la muerte de su madre”. ¿El futuro monje defensor de la paz y la república, debe dejar a su madre a merced de potenciales violadores y asesinos? Un jedi puede matar cuanto quiera para mantener en el poder a la princesita de las narices, pero no puede castigar a los delincuentes que están secuestrando y  matando a indefensos campesinos? ¿Qué extraño mensaje moral tiene esta serie de películas, no?

Los sentimientos más humanos del joven Anakin le conducen al “El lado oscuro de la fuerza”, un eufemismo de herejía. Un emperador diabólico con un acólito, Darth Vader, que huele a ángel caído que tira de espaldas. Sí hasta su predecesor Darth Maul, es rojo y con cuernos. ¡Cuánta intoxicación religiosa en el cine norteamericano!  (No hay más que ver “Man of steel”)

En definitiva Jar Jar, creo que eres lo más destacable de toda esta tontería pirotécnica y esotérica llamada Star Wars, tal vez junto a C3PO y por supuesto Darth vader. Reconozco que las películas del los setenta me gustaron pero principalmente porque era un niño cuando las vi y porque en aquella época todavía se respetaba la inteligencia del espectador, razón por la cual, quizás, Lucas sólo obtuvo financiación para los episodios, cuarto, quinto y sexto. Parafraseando a Obi-Wan (el interpretado magistralmente por Sir Alec Guinness y no por el tío de Trainspotting): “Eran películas más nobles para tiempos más nobles.”

Ese mismo tiempo que ha dado una oportunidad a los tres primeros episodios donde apareces, también te la otorgará a ti y algún día serás reconocido como uno de los mejores personajes de ficción de todos los tiempos. Sólo es cuestión de esperar.

Un saludo de tu admirador.

D.

Las insignificantes tumbas de los hermanos Kennedy

En septiembre de 2013, durante mi visita a Washington estuve el cementerio de Arlington. Este cementerio tiene la particularidad de que sólo pueden ser enterrados bajo él, aquellas personas que hicieron algo en defensa de la nación. Por eso allí yacen miles de soldados de todo rango o civiles como los pasajeros del vuelo 93 de United Airlines que evitaron que el avión colisionara contra su objetivo en el 11 de septiembre de 2001.

Nos es obligatorio ser enterrado allí si has sido un héroe o una heroína, primero se consulta con la familia y si esta accede, entonces se entierra al difunto allí.

Pero sin duda los personajes más famosos allí enterrados son los hermanos Kennedy. Tuve ocasión de ver sus tumbas. La del presidente asesinado es un pequeño mausoleo consistente en una lápida bajo la cual yacen sus restos mortales, los de Jackie Kennedy y los de uno de sus hijos, no recuerdo cual. También hay un pebetero donde una llama eterna flamea y un modesto monumento de mármol y granito donde hay esculpidas frases y discursos del infortunado presidente. La familia Kennedy no quería que se le dedicara ningún monumento ni siquiera uno tan sobrio, pero las leyes americanas prohíben que un presidente fallecido no tenga una tumba digna de su categoría.

Por cierto, Jackie está enterrada allí  aun siendo viuda de Aristóteles Onassis, pues la tradición estadounidense reconoce sólo la viudedad del primer esposo, en caso de que una mujer haya enviudado en más de una ocasión. Sí Onassis estuviera vivo o se hubiese divorciado de Jackie, esta no tendría derecho a estar enterrada en Arlington.

Washington (15)
Tumba del Presidente Kennedy

Flanqueando la tumba del matrimonio Kennedy están las tumbas de los otros hermanos. Los senadores Robert y Edward y el primogénito, Joseph, que murió en una misión durante la segunda guerra mundial a la que se presentó voluntario.

Las tres tumbas son apenas unas diminutas lápidas blancas coronadas por tres cruces también blancas. Son tan sencillas y tan austeras que nadie diría que allí están enterrados tres de los personajes históricos más queridos e idolatrados por los norteamericanos.

Washington (16)
Tumba de Robert Kennedy
Washington (17)
Tumba de Ted Kennedy (en primer plano)

Mirando las tumbas de Robert ,Ted y el mausoleo de JFK me dio por pensar en lo distinto que somos en España. Aquí, un dictador genocida y ladrón y su compinche golpista, El General Franco y José Antonio Primo de Rivera, están enterrados en algo llamado el Valle de Los Caídos: una montaña excavada y recubierta de mármol, por miles de presos políticos esclavizados. Un templo coronado por la cruz cristiana más alta del mundo. No puedo resistirme a contarle esta anécdota al guía que nos está explicando las cosas. El hombre me mira con asombro:

- ¿Eso es verdad? Me pregunta incrédulo.

- Sí, es verdad.- Corrobora una chica argentina que ha escuchado lo que yo decía.

- Sí.- insisto yo.- Una tumba gigante para un dictador enano de un pueblo más enano todavía.

El guía sopla con asombro y parece mirar con orgullo la tumba de JFK pero luego parece entristecer y sin mirarme comenta:

- A este lo mató la ultraderecha.

El guía, la chica argentina y yo ya no nos separamos el resto de la visita. Durante un tramo en silencio, la chica argentina pregunta:

- ¿Cuantos presidentes ha habido? Pregunta de ascensor, pero algo hay que decir.

- 45, dice el guía.

- No, son 44. Groover Cleveland tuvo dos mandatos  no consecutivos y por tradición se le cuenta como dos presidentes.- Comento indiferente.

- ¡No me acordaba de eso! – exclama el guía.-  ¿Cómo lo sabes tú?

- Es por una cualidad muy europea que tengo. Se llama cultura.- Pienso para mis adentros.

Entradas relacionadas:

La película Zapruder.

¡Llámame por favor urgentemente!

Imagen

Suena el teléfono. Mi precioso Samsung Galaxy S2 de principios del siglo XXI emite el sonido de un teléfono de principio del XX.

En la pantalla aparece un número:  807 54 40 15. No está en mi agenda. No suelo contestar desde mi celular a nadie que no figure en mi agenda. Sí quieren contactar conmigo que dejen un mensaje en el buzón de voz que para eso está.

La llamada es insistente pero me niego a responder. Pasado unos segundos ceden. Casi sin dejarme respirar me vuelven a llamar esta vez decido contestar, mucho insistir me parece.

- ¿Diga? – contesto con mi más adusta expresividad.

- ¡Llámame por favor, urgentemente! – me dice una hermosa voz de mujer justo antes de colgar.

¿Quién podrá ser? Pienso. Intento identificar la voz, pero eso es una tarea ardua para un hombre que como yo tiene una vasta e intensa vida amorosa. Además un teléfono con prefijo 807 es tan común. Casi todas las mujeres que conozco disponen de teléfonos con prefijo 807. No puedo concretar.

La voz y el teléfono pudiera ser de…. o quizás de… sí, seguro que es ella, pero ¿y si no lo es? No puedo arriesgarme a llamarla pues si no es ella la que llama se dará cuenta de  que tiene otras competidoras con teléfono 807 en mi agenda. Opto por no llamar. La voz parecía acongojada así que si realmente me necesita que me diga qué quiere dejando un mensaje en mi contestador.

Lo malo es que se enoje y ya no me hable más, pero bueno, será por mujeres de hermosa voz con números que empiezan 807, tengo donde elegir.

Me encanta que me intenten timar. Me siento más seguro de mí mismo dándome cuenta de que me la quieren dar con queso y de paso restaño mi autoestima por las tomaduras de pelo que me hicieron cuando era más joven e inocente. Lástima no poder contestar y decirle a estos listos. “¡Eh! No cuela”

Lenguas muertas. Lenguas matadas.

Yo nací en Cataluña y hablo el catalán de tal manera que haría palidecer al bueno de Don Pompeu Fabra, pero mi lengua materna es el castellano y en él centraré lo que quiero decir. Resulta muy práctico tener una lengua propia que es de las más habladas en el mundo pues ello conlleva ventajas como que haya gran cantidad de información en español en Internet, por ejemplo. Pero más allá de esto, lo que le pase al castellano en el futuro me trae sin cuidado ya que yo estaré fiambre. Además como ya sabemos por el programa ese de la medium Anne Germain, cuando te mueres, aprendes inglés instantáneamente que al parecer es la lengua vehícular de los espíritus.

Pero sí que me afecta la manera que es tratado el castellano en el presente ya que es síntoma de nuestra actual degradación como sociedad. El español morirá como murió el latín y como morirá el propio inglés, pero a veces pienso que al español lo estamos matando antes de tiempo. Y lo estamos matando por tres motivos:

  • Nos avergonzamos del idioma. No sé por qué pero parece que no nos sentimos cómodos en nuestra piel lingüística. Por ejemplo: un oficinista de habla inglesa no siente ningún pudor en encender cada mañana su “contador” cuya “ferretería” funciona gracias al sistema operativo “Microblando” “Ventanas” con el que redactará documentos en su “Palabra” y quizás haga una presentación para su jefe en “Foco de atención”. Luego a la hora del cigarrito no reparará que el “listófono” con el que llamará a sus hijos sea un “iFono” de “Manzana”. No me imagino a ninguna empresa española poniendo nombres de frutas y verduras a su marca. Quizás por vergüenza hemos abandonado el Baloncesto por el “Basquet”, los “Mercadillos” por “Oulets”, las gangas por “low cost” o a los “balnearios” por “spa”.
  •  Somos perezosos. más que antaño. Por eso ya no nos importa inventar palabras para los nuevos avances tecnológicos por ejemplo, es más, hemos abandonado incluso las denominaciones que teníamos fuertemente arraigadas. Ni siquiera somos coherentes con los neologismos o extranjerismos, que siempre los ha habido, pero usados correctamente y no como ahora que decimos sin ruborizarnos que el teléfono que llevamos en el bolsillo es móvil, cuando debería decirse portátil, ya que móvil implica que se mueve por sí mismo. Tampoco  nos sangran los oídos oír a Jesús Vázquez ofreciéndonos una “Smart TV” A mí sí me sangran cuando oigo a la maravillosa Carolina Denia hablar en su “blog” no bitácora, de “Gadtges” en vez de “chismes” o “cacharros”.Igual de grave es la costumbre cada vez más extendida de traducir con el culo del inglés lo que cualquiera que haya estudiado este idioma, ni siquiera en el colegio, sabe que se les llama “Falsos amigos”. Así oímos que una cosa “rara” es “bizarra” cuando “bizarra” en castellano es sinónimo de “valiente”. ¿Y qué decir de esa estupidez que se ha vuelto crónica, de llamar al “software” o a los conectores electrónicos “propietarios” en vez de “privados” sólo porque en inglés un objeto propio es una “proprietary”.
  •  Somos descuidados con la higiene. Somos un poco guarros y permitimos que el idioma adquiera palabras parásitas que lo hacen menguar cual solitaria. Un ejemplo paradigmático es la horrible palabra “glamour”. Vocablo malsonante donde los haya que es repetido “ad nauseam” en los medios de comunicación y que devora vocabulario cual tenia instalada en las tripas de la lengua, como por ejemplo:

Glamour

En definitiva, el idioma es un indicativo de nuestra indolencia y nuestra falta de autoestima y eso es lo que realmente me afecta ya que el idioma como tal tiene salvación y se llama América.

Quizás algún día el castellano tenga la suerte del portugués que ha dejado de ser la lengua de Portugal para ser la lengua del Brasil. Puede que tal cosa no esté tan lejana, el español dejará de ser la lengua de España para ser la de gran parte de América tal como lo demuestran día a día comunicadores como el Gran José de Tecnofanático.com que redacta y graba su blog desde los Estados Unidos en español, pero que siempre habla de “celulares inteligentes”, y “dispositivos” (Eso sí, no me alegra la vista tanto como Carolina)

Por cierto, quiero que el posible lector de este “post” se haya percatado de que en todo momento he usado la primera persona del plural pues yo participo de esa misma indolencia y no pretendo dar lecciones a nadie.